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La galería parisina que compró obras robadas de Picasso será llevada a juicio

La galería Belle et Belle, en París, compró varias obras atribuidas a Picasso. Estas fueron robadas de su nieta entre 2006 y 2008, ahora los dueños de la galería irán a juicio, el veredicto se conocerá el 18 de noviembre.

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11 de octubre de 2022 - 11:50 p. m.
Las obras de Pablo Picasso fueron robadas del hogar de su nieta entre 2006 y 2008.
Las obras de Pablo Picasso fueron robadas del hogar de su nieta entre 2006 y 2008.
Foto: Argentina. Revista Vea y Lea
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En 2007 se anunciaba el robo de cientos de obras de Pablo Picasso del hogar de su nieta, Diana Widmaier-Picasso, en París. Las obras resurgieron en el año 2011 cuando se intentó autenticarlas para exhibirlas en la galería Boulakia. Cuando se denunció el robo la cadena candiense CBC reportó que las obras robadas incluían “Maya à la poupée (Maya con muñeca), lienzo que representa a la hija del artista (y madre de Widmaier-Picasso, Maya), y Portrait de femme, Jacqueline, imagen de la segunda esposa del artista español”, junto a varios dibujos del artista. En la demanda citan la desaparición de 553 obras, avaluadas en $13.5 millones de euros, aun se desconoce el paradero de muchas de ellas.

Debido a la pandemia del coronavirus el juicio de Anne Pfeffer y su esposo Herbert, dueños de la galería parisina, que estaba agendado para comenzar el 4 de junio de 2020 fue pospuesto hasta 2021. Durante el juicio que se llevó a cabo entre el 5 y 7 de octubre de este año la investigación de la policía reveló “una gestión disfuncional de su galería: venta de dibujos sin firmar de Picasso, falta de registro de transacciones, pagos ilícitos en efectivo y el uso de una empresa offshore vinculada a una cuenta bancaria anónima en Suiza”, escribió Vincent Noce de The Art Newspaper el 10 de octubre.

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La denuncia fue hecha por Catherine Hutin, hija de Jacqueline Picasso, y Sylvie Baltazart-Eon, hija del marchante de arte Aimé Maeght, luego de que fueran alertadas la Administración Picasso, encargada de su patrimonio, de unos dibujos que fueron sometidos a autenticación para exhibirse en la galería Boulakia en 2011.

En ese momento Hutin se dio cuenta de que esos dibujos que estaban a punto de ser exhibidos hacían parte de su inventario realizado entre 2005 y 2007. “Tras un examen más detenido, se dio cuenta de que faltaban más de 350 dibujos y gouaches de Picasso, valorados en más de 12 millones de euros. Mientras tanto, Baltazart-Eon descubrió la desaparición de más de 100 grabados y litografías originales de Miró, Giacometti, Calder, Kandinsky, Bacon y Braque, encargados y editados en ediciones limitadas por su padre, Aimé Maeght, y valorados en más de 900.000 euros”, escribió Vincent Noce de The Art Newspaper en 2020.

Ambas mujeres eran vecinas al momento del robo y había contratado al mismo empleado de mantenimiento: Frédéric “Freddy” Munchenbach. El hombre fue detenido en 2013, sin embargo, fue liberado a los cuatro meses y afirmó haber robado las obras para pagar sus deudas de apuestas. “Confesó que había utilizado las llaves de ambas casas para robar cientos de obras entre 2006 y 2008. Munchenbach vendió la mayoría de ellas a un chatarrero italiano, Antonio “Toni” Celano, supuestamente por un total de 70.000 euros en efectivo”, reportó Noce.

Celano fue arrestado poco después y permaneció detenido durante cuatro meses. Reveló que había vendido las obras a Anne Pfeffer, dueña de Belle et Belle, “los dibujos expuestos en la galería Boulakia, así como otros en poder de marchantes e intermediarios desde Alemania hasta Japón y los certificados por expertos (tres fueron autenticados por la hija de Picasso, Maya), conducían de nuevo a la galería, que fue clausurada entre febrero 2012 y noviembre de 2017. Durante las redadas policiales también se encontraron documentos vinculados a una empresa offshore, Jordan Faribelle, con una cuenta bancaria en Suiza, lo que dio lugar a una acusación de lavado de dinero. Pfeffer niega cualquier vínculo con la empresa”.

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Más allá de las obras de Picasso la policía encontró diferentes obras de artistas como Miro, Giacometti, Kandinsky y Calder que no estaban registradas correctamente y encajaban en la descripción de las obras desaparecidas. Tanto Celano como los Pfeffer niegan conocer la proveniencia de las obras que estaban en su poder. “Pfeffer dice que varias de las copias tienen números de edición diferentes a los robados pero, según los expertos y los reclamantes, estos números fueron falsificados. Algunas de las obras sobre papel de Picasso resultaron dañadas, o incluso cortadas por la mitad cuando incluían varios dibujos”.

De las más de 550 obras robadas 56 han sido encontradas. Para Anne-Sophie Nardon, abogada de las demandantes, “no hay nada normal en su comportamiento: los perpetradores son una gangrena para el mercado del arte. ¿Dónde están las aproximadamente 500 obras que aún faltan?”.

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