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La (inmensa) correlación entre el deporte de élite y el anime

Exploramos la manera en que se podría encontrar similitudes entre los deportistas olímpicos y los personajes de anime, en el desarrollo de sus habilidades durante años.

Juliana Vargas Leal

23 de febrero de 2026 - 01:00 p. m.
Alysa Liu, patinadora olímpica y ganadora de la medalla de oro en Milán-Cortina 2026.
Foto: EFE - JEON HEON-KYUN
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El pasado 19 de febrero, en los Juegos Olímpicos que se celebraron en Italia, Alysa Liu se convirtió en la primera mujer estadounidense en ganar una medalla de oro en patinaje artístico desde que Sarah Hughes lo hubiese conseguido en el 2002.

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La victoria de Alysa no sólo estuvo marcada por brillantez técnica, sino también por un contagioso entusiasmo, que hacía que sus actuaciones se sintieran naturales y profundamente personales. Comenzó a patinar desde muy pequeña y a los cinco años ya se consideraba una prodigio, rompiendo récords tanto a nivel nacional como internacional. A sus trece años, se convirtió en la mujer más joven en realizar un triple Axel en una competición internacional. Alysa tenía una carrera prometedora, casi presagiada.

Sin embargo, durante su adolescencia, tanta presión la llevó a alejarse del deporte para centrarse en sí misma. Durante su tiempo libre, Alysa exploró intereses fuera de la pista de patinaje y se topó con el manga y el anime.

No es extraño que una chica como Alysa hubiese conectado con el anime, en especial el shonen. A diferencia de héroes occidentales como un Spider-Man, un Hulk o un Superman –cuyos poderes son obtenidos a través de la suerte, el azar o la herencia–, la mayoría de las series de anime shonen muestran un protagonista inicialmente renegado. Naruto era un niño rechazado por el pueblo de la Hoja, muy torpe con el ninjutsu y totalmente incapaz de realizar técnicas genjutsu. A eso se le sumaba la carga de tener a un demonio dentro sin que él mismo fuera consciente de ello. Su marginalidad, además de ser un tema de incompetencia, también era el resultado del estigma. En “Black Clover”, Asta nace en un mundo donde todos tienen magia excepto él, por lo que su debilidad es incluso ontológica. En “My Hero Academia”, Izuku Midoriya nace sin poderes en un mundo en el que la mayoría los tiene y, sin embargo, quiere llegar a ser un héroe.

El protagonista típico de un shonen, a grandes rasgos, sigue las fases típicas del Camino del Héroe mientras, paso a paso, entrenamiento a entrenamiento, obstáculo a obstáculo, deja de ser el renegado para convertirse en la persona que siempre quiso ser. La llamada a la aventura, el rechazo de la llamada, las pruebas y los enemigos, el maestro que guía y le inculca disciplina al héroe, la odisea y la recompensa son fases del Camino del Héroe que fácilmente resuenan en quien ha ejercitado su cuerpo hasta el extremo, ha sentido la presión de fracasar, ha intentado alejarse de ella y ha vuelto porque no soporta la sensación de haber podido y no intentarlo.

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Al final de su camino, Naruto llega a ser el hokage de Konoha, Asta se convierte en caballero mágico de élite e Izuku Midoriya logra ser el símbolo de una nueva era heroica. No es casualidad que la recién ganadora olímpica haya dado una entrevista en la que enlista sus cinco animes favoritos, cuatro de ellos tipo shonen.

Zion Williamson, jugador profesional de basketball, calculó alguna vez que alrededor del 80% de los jugadores de la NBA veían anime. Aunque no todos lo admitían públicamente, Williamson afirmaba ser gran fan de Naruto e incluso lanzó unos tenis temáticos de la saga. Jamaal Williams, jugador de fútbol americano, se considera un “nerd del anime”; y Daniel Gafford, jugador del equipo de basketball Dallas Mavericks, tiene tatuajes de Goku, Vegeta y Gohan.

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En fútbol, recientemente Antoine Griezmann celebró un gol con la pose Gear 2 de Monkey D. Luffy. Dominik Solanke, jugador del Bournemouth, también ha celebrado sus goles con varias poses del anime, imitando a Obito, Naruto, Gojo Satoru y Rock Lee, y Kylian Mbappé se comparó alguna vez con Oliver Atom, el protagonista de “Supercampeones”.

El velocista olímpico y múltiple campeón mundial Noah Lyles creció con problemas de asma, dislexia y de aprendizaje. En el anime, encontró un marco de inspiración que lo ayudó a superarse hasta conquistar las pistas de atletismo. De hecho, colaboró con la plataforma de streaming Crunchyroll para sacar una colección de Adidas inspirada en el anime. De este modo, integró este gusto a su marca personal.

En una entrevista, la tenista estadounidense Coco Gauff dijo haber visto cuatro o cinco capítulos de “My Hero Academia” antes de una semifinal del US Open y que vería unos cuantos más con el fin de prepararse para la final.

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La pesista colombiana Mari Levis Sánchez ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de París 2024, luciendo unas medias de Monkey D.Luffy. Inspirada en el personaje, la deportista destacó su fanatismo por “One Piece” como fuente de motivación en su carrera deportiva.

Y así, podría seguirse dando ejemplos de deportistas ambientando un partido con openings de anime, utilizando música para sus rutinas de baile, haciendo poses antes de iniciar una carrera o luego de levantar un gran peso en halterofilia, y resaltando todo lo que aprendieron de un programa de entretenimiento.

El shonen resuena en el deporte de élite gracias a la fácil identificación con personajes que no nacieron con talento natural, o que fueron rechazados en el inicio, o que se superaron explotando lo que los hacía únicos. La fortaleza mental que se construye a través de la pérdida y el seguir adelante a pesar de ello; la fuerza que se adquiere con cada obstáculo o enemigo enfrentado; la meta que al fin llega luego de tanto sacrificio. Todo se reduce a que, sin importar dónde naciste, bajo qué circunstancias creciste, o si tienes un talento natural o no, a través del esfuerzo, la perseverancia y la disciplina, siempre puedes superar tus propios límites. Al final, los deportistas de élite bien podrían ser protagonistas de sus propias series de anime.

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