23 Jan 2019 - 6:01 p. m.

La naturaleza mutable en homenaje a Carlos Rojas

Luego de 21 años de la partida de Rojas, el Museo de Arte Moderno de Bogotá reconoce su visión prominente que se expande en el arte contemporáneo con una propuesta extensiva en la exposición ‘Abriendo sistema - Homenaje a Carlos Rojas’ que estará abierta hasta el 27 de enero.

Sandra Fernández

Las raíces se llevan en los pies, traspasando fronteras hasta llegar a la cúspide de una experiencia; el arte traduce y manifiesta una serie de códigos sensibles en las pinceladas, en los trazos y formaciones subjetivas que luego se confunden con los pensamientos y memorias del espectador. Cada línea transporta hacia un paisaje imaginado y los colores avivan las experiencias del pasado; todo confluye, recorre de manera despreocupada hacia un relato invisible que sobresale tras conectarse con la obra. En el Museo de Arte Moderno de Bogotá la obra del artista Carlos Rojas aparece sin establecerse como una retrospectiva, sino más bien en una muestra que visibiliza el aporte de Rojas en el arte contemporáneo, reflexionando a partir de cinco artistas puntuales (que lo mantienen como referente dentro de su práctica) las distintas tonalidades en sus etapas de creación.

Si está interesado en leer otras notas sobre arte colombiano, le recomendamos ingresar acá: Más allá de la obra de arte

Rojas reconocía el trayecto como la parte fundamental, construida a partir del interés minucioso que se manifiesta a través de la investigación incesante, este proceso es decantado en una serie de obras absolutamente alimentadas de manera poética y espiritual, entre figuras geométricas y la sensación personal que el artista tiene con las tonalidades, reconociendo las corrientes artísticas como la abstracción  y el cubismo no como vertientes que definían sus obras (su arte es libre y sin condiciones), sino más bien como corrientes que nutrían su construcción.

Desde esta perspectiva se construye una apuesta artística y curatorial que entreteje distintas narraciones; conceptos fundamentales dentro del desarrollo de la obra de Rojas que se pone en diálogo con proyectos artísticos frescos que se tejen en un sistema dispuesto a diseccionar. “Carlos Rojas anheló llegar al siglo XXI, intuyó que en este periodo se podrían comprender plenamente los que fueron sus entendimientos y que en este periodo se concretarían intuiciones que él tuvo desentrañando el sistema de la vida”, explica María Lovino, curadora de la muestra, quien acertó al reestablecer la obra de Rojas en la contemporaneidad  partiendo de cinco enfoques que vuelcan el pensamiento en la exposición ‘Abriendo sistema - Homenaje a Carlos Rojas’.

Si está interesado en leer más sobre arte colombiano, le recomendamos ingresar acá: Un arte sin código de barras

Lo interesante de la muestra parte desde la apuesta museográfica y la analogía que inmediatamente se crea tras visitar cada piso del museo. Aquella analogía no surge como una suerte estética sino que se encaja perfectamente hacia un universo de pensamiento continuo que reactiva la imaginación del espectador.

En un primer momento el territorio se reconoce con los paisajes pintados de Rojas en la serie ‘Horizontes’, permitiendo trazar elementos como las montañas, los ríos y las ciudades que se traducen a partir de la la reminiscencia del color, mientras que los dibujos que representan el recorrido como si se tratase de una cartografía del artista Mateo López, se pueden visibilizar en su obra ‘Ciudad solar (La conquista del Darien)’, una instalación con dibujos y objetos hechos de papel. En esta primera vertiente titulada ‘Alquimia, consagración del espíritu’, existe entonces una conexión con el territorio y la religiosidad experimentada por Rojas que lo lleva a sumergirse por la divinidad del dorado, como color y representación de lo sagrado, así también dialoga con las formas y figuras artesanales de recipientes dorados y plateados de la artista Alexandra Agudelo, que evocan las tradiciones culturales de los pueblos pre hispánicos de América Latina; interesada en la transformación de la materia, se entreteje una relación clara con el interés que tenía Rojas con la ciencia y su cercanía con el arte popular y la cultura indígena.

Es así que tras pasar por el territorio y formas geométricas que hacen alusión a la espiritualidad muy ligada a la obra de Rojas, en un segundo momento: ‘Tejido, interpretación del cosmos’,  los tejidos cobran vida a partir de aquella conexión con la cosmogonía indígena, de aquí el detalle en sus pinturas y la relación con el trabajo artístico de Mónica de Rhodes, quien realiza telares manuales con materiales colombianos, la textura y los tonos tierra, especialmente el dorado y el plateado crean una especie de  traducción hacia las tierras nativas, hacen saber al espectador sus orígenes y tradiciones con materiales como la seda colombiana y el bejuco de la selva. Decía Rojas en el texto ‘Carlos Rojas: la concreción de una obra contemporánea’, de María Cristina Laverde Toscano: “Creo que en cierta medida todo el arte surrealista y el arte metafísico ha sido definitivo. Tal vez tanto como el arte precolombino: es la influencia de los «espíritus buenos», porque es un arte con identidad religiosa y así debe ser el arte. Lograr la identificación con el cosmos …”

El tercer momento, titulado ‘Arquitectura del tiempo y del espacio’, reconoce la sencillez de Rojas en todo su esplendor; la manera de relacionar las estructuras orgánicas con la matemática que sus dibujos representan se nutren expresivamente con las instalaciones del artista Mateo López, que evocan una mirada hacia un territorio infinito, todo esto a partir de figuras geométricas en su obra ‘Old ideas stuck in corners (2016)’.  

Es entonces que la geometría comienza a resaltar en la exposición, llevándola hacia un nivel tecnológico y representado en una serie de videos que buscan explorar el movimiento de aquellas figuras; en ‘Geometría, pilar del arte y de la ciencia’. En este cuarto momento, en el que Rojas deja espacio hacia la observación insistente que busca un universo paralelo propio del espectador con obras de la serie ‘Ingeniería de la visión’, aparece aquel interés futurista de este maestro dialogando con la obra de Andrés Ramírez Gaviria, explicando así la curadora:

“Como Carlos Rojas, Andrés Ramírez Gaviria ha variado ampliamente en la representación de organizaciones cúbicas y reticulares con el ánimo de entender y de trascender la concreción de esa forma. De allí que sus cuadraturas se movilicen e inclusive colapsen o se desborden apuntando siempre a la estrechez de la representación, de la traducción y de la interpretación en un mundo en el que las únicas constantes son la infinitud, el movimiento y la transformación”.

Es entonces que el factor prominente que traspasa aquel legado que dejó el artista Rojas convierte a la naturaleza en el elemento idóneo en el que existe una relación con lo espiritual, con la cosmogonía indígena, con la geometría y la ciencia, que se articula en ‘Naturaleza, paisaje y siembra’, la estructura del arquitecto y paisajista Gabriel Gutiérrez, quien asume la construcción de manera sostenible y reconoce la naturaleza como trama y como sistema, el mismo que conecta esta exposición creada por aquellos elementos y conceptos que generan chispa, creando una noción particular de homenajear a un artista.

 

Comparte: