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Hernán Jaimes y los secretos detrás de las voces para la publicidad

El locutor Hernán Jaimes recientemente ganó un premio otorgado por la Society of Voice Arts and Sciences. Habló sobre este gremio, sus orígenes y la evolución de este oficio.

Andrea Jaramillo Caro

26 de enero de 2026 - 07:44 a. m.
Hernán Jaimes ha trabajado en diferentes proyectos con empresas como Netflix y Davivienda.
Foto: Society of Voice Arts and Sciences (SOVAS)
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Cuéntenos un poco sobre el premio que ganó y lo que representa en su campo.

Estos son los premios de locución más importantes del mundo. Hay representantes de todos los continentes y de diferentes idiomas. Uno postula sus trabajos, un jurado experto en la industria con mucha trayectoria los evalúa, da una puntuación y sobre eso se otorga el galardón al mejor puntuado. Para un locutor, ganar uno de estos premios es como ganar un Óscar; es la máxima distinción que hay en el mundo de la locución.

¿Cuál fue el trabajo que postuló?

Era un compendio de diferentes trabajos. La categoría se llama Mejor Demo Reel Comercial. Había dos opciones: hacer un demo, que es grabar piezas inexistentes y se escribe el guion, para mostrar tus capacidades como locutor, o hacer una recopilación de tus trabajos. Hice una selección de trabajos de diferentes marcas nacionales e internacionales y este fue el que presenté y que estuvo en competencia.

¿Cómo fue la gala? ¿Ya había postulado antes?

No fue la primera vez que postulé, pero sí fue mi primera nominación. Fue la primera vez que asistí a la ceremonia. Es algo muy grande, este año hizo parte de la temporada de premios de Hollywood. Fue en el Beverly Hilton, que es el mismo hotel donde hicieron los Golden Globes. Fue muy bonito participar porque tiene toda esa mística de esos premios tipo Hollywood y conocer personas de los demás continentes también fue muy lindo porque se presentan las categorías, pero interactuamos absolutamente todos los locutores.

¿Cómo describiría la comunidad o el gremio de la locución?

Hay diferentes áreas en las que uno puede trabajar. En la que yo participé en los premios era locución comercial, que es la identificación de marcas para hacer los spots para radio y televisión, pero también premian doblaje, audiolibros, locuciones institucionales, de servicios públicos, de podcast... En el gremio se hace una comunidad, en la que, a diferencia de otros, podemos integrarnos como profesionales y compartir en este tipo de escenario. Esto también nos ayuda a visibilizar nuestro trabajo. Podemos ser competencia, pero tenemos un “networking” de colaboración permanente y más con el reto que tiene hoy día la locución que es el tema de inteligencia artificial. Las voces artificiales lamentablemente han ido abarcando un poco de terreno, pero algunos clientes y la industria se han resistido, por la conexión emocional que seguimos transmitiendo los humanos.

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¿Cómo ven el panorama con la inteligencia artificial?

La inmersión de este tipo de tecnologías en la locución sucedió hace muchos años, solo que se conocía como Text-To-Speech y no como inteligencia artificial. En ese momento se digitalizaba la voz para cajeros automáticos, para anunciadores de aeropuertos o servicios que no necesariamente requerían a una persona. Durante los últimos tres o cuatro años, esto se ha ido masificando y se ha consolidado mucho más como herramientas de clonación de voces. En ese entonces simplemente era digitalización de voz para un servicio específico, hoy se hace clonación de voz para muchos usos. Es un reto muy grande competir con este tipo de herramientas porque han ido avanzando mucho. Pero la conexión emocional, la interpretación como base primordial de la comunicación, es lo que nos ha mantenido y espero nos siga manteniendo en el tiempo.

¿Cuáles son sus orígenes en este campo?

En el colegio grababa algunas cosas y trabajé en radio deportiva hace 20 años más o menos, pero la locución comercial apareció en mi vida hace 10 años y empecé a hacer entrenamientos. La locución no tiene una formación profesional en el país, no es un campo académico que se pueda abordar. Uno se forma a partir de talleres, congresos y capacitaciones individuales. Así uno se va entrenando y entendiendo cómo es el mercado. He sido afortunado en términos de tiempo, porque he vivido la transición de lo que la publicidad ha hecho en locución. Anteriormente los locutores siempre tenían voces muy profundas y elegantes, de unas ciertas características, pero la publicidad poco a poco fue pidiendo voces más naturales, que conecten realmente, y creo que ahí está la principal herramienta que nos permite seguir vigentes: la naturalidad, las emociones y la interpretación.

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¿Qué cree que es necesario para ser un locutor?

Antes de tener buena voz, los locutores deben tener muy buen oído, ser autocríticos y tener la capacidad de identificar qué es lo que requiere el mensaje, la tonalidad, la intención, la velocidad y el ritmo; ahí uno puede empezar a locutar. Además, hay que estar atento a las indicaciones de los creativos que, en la locución comercial, tienen una idea en su cabeza y quieren generar una determinada emoción. Hay que entrenarse para identificar las señales, interpretarlas y saber escuchar. Mi trabajo es identificar qué se necesita para eso. Hoy en día se podría decir que cualquiera puede ser locutor, pero se requiere justamente ese entrenamiento para poder identificar, transmitir y conectar a partir de la voz.

¿Con qué clientes ha trabajado?

La primera vez que hice un comercial para televisión fue para Alquería. Fue muy bonito porque ya había hecho trabajos para otras marcas más pequeñas, pero esa fue la primera vez que me vi en televisión con un personaje que hablaba de por qué tomar esa leche. Nuestro trabajo todos los días es hacer castings y presentar audiciones para quedar en proyectos. Tuve la fortuna de trabajar para Davivienda, fui una de sus voces institucionales durante tres años. Esa es una de las oportunidades que uno anhela mucho, porque son muy reconocidas en el ámbito publicitario por la creatividad, el humor y el lenguaje que utilizan. Otra de las marcas soñadas era Coca-Cola. He podido trabajar con KFC, Terpel, Netflix y Prime Video. Se van sumando marcas muy importantes que van dando ese recorrido y entrenamiento permanente de saber qué es lo que quieren y cómo se quieren comunicar, porque los locutores comerciales somos la voz de una marca que quiere conectar con su audiencia.

Por Andrea Jaramillo Caro

Periodista y gestora editorial de la Pontificia Universidad Javeriana, con énfasis en temas de artes visuales e historia del arte. Se vinculó como practicante en septiembre de 2021 y en enero de 2022 fue contratada como periodista de la sección de Cultura.@Andreajc1406ajaramillo@elespectador.com
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