Los pasajeros del bus se debaten entre el sí y el no. Cualquiera que sea la respuesta, será la salida para mis problemas. Me quedo callado porque no puedo tomar decisiones. El conductor se enfurece y acelera. Cruza la curva. Va a tomar la vía alterna a la calle principal del pueblo, pero una explosión debajo del asiento donde me encuentro hace saltar en pedazos al automotor. Lo único que queda son los gritos que brotan de la carretera y los aullidos de los perros que el viento trae.
Le sugerimos: La Esquina Delirante LXXXV (Microrrelatos)
Despierto sobresaltado por una voz varonil.
—¿Hasta dónde va?
—Hasta el pueblo.
—Son siete mil pesos.
—Aquí tiene.
Un celular suena incesante. El conductor contesta. Al instante, pone cara de alarma.
Le puede interesar: Federico García Lorca: 85 años de un poeticidio
Mi voz se apaga del otro lado del teléfono.
*Escritor y editor nariñense. Dirige Alebrijes, Revista Nariñense de Minificción.