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Las Jornadas Universitarias de Poesía rinden homenaje a Fernando Pessoa

El legado poético de Fernando Pessoa, organizado en el marco de las XIII Jornadas Universitarias de Poesía, Ciudad de Bogotá, reunirá a escritores y estudiantes en torno a la obra del poeta portugués.

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19 de agosto de 2021 - 01:26 a. m.
El evento, que se realizará del 21 al 25 de agosto, cuenta con escritores de todas las generaciones y dedica esta nueva versión de las jornadas universitarias de poesía al poeta portugués que, aunque nació hace 133 años, continúa vigente.
El evento, que se realizará del 21 al 25 de agosto, cuenta con escritores de todas las generaciones y dedica esta nueva versión de las jornadas universitarias de poesía al poeta portugués que, aunque nació hace 133 años, continúa vigente.
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El poeta portugués Nuno Judice, el traductor y poeta mexicano Eduardo Langagne, la colombiana Lauren Mendinueta y más de 30 escritores de diez naciones diferentes rendirán homenaje a Fernando Pessoa en las XIII Jornadas Universitarias de Poesía, Ciudad de Bogotá. Así, traductores del portugués de distintas partes del mundo se reúnen para continuar con el legado poético de Fernando Pessoa y entregar la posta de su obra a las nuevas generaciones.

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El evento, que se realizará del 21 al 25 de agosto, cuenta con escritores de todas las generaciones y dedica esta nueva versión de las jornadas universitarias de poesía al poeta portugués que, aunque nació hace 133 años, continúa vigente. Contando con el respaldo de la Casa Fernando Pessoa y con la participación de poetas jóvenes de distintas universidades del país, el certamen es organizado por CorpoUlrika y cuenta con el apoyo del Idartes.

Presentamos una muestra de la obra poética de Fernando Pessoa traducida por el escritor Eduardo Langagne, uno de los invitados a este evento.

El guardador de rebaños

Heterónimo Alberto Caeiro

VII

Desde mi aldea veo cuanto desde la tierra se puede ver en el Universo...

Por eso mi aldea es tan grande como cualquier otra tierra,

Porque yo soy del tamaño de lo que veo

Y no del tamaño de mi altura...

En las ciudades la vida es más reducida

Que aquí en mi casa desde la cima de esta colina.

En la ciudad las grandes casas encierran la vista bajo llave,

Esconden el horizonte, apartan nuestra mirada lejos de todo el cielo,

Nos vuelven pequeños porque nos quitan lo que nuestros ojos no pueden ver,

Y nos vuelven pobres porque nuestra única riqueza es ver.

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XXXIII

Pobres de las flores en los canteros de los jardines conocidos.

Parecen tener miedo de la policía...

Pero son tan buenas que florecen del mismo modo

Y tienen la misma sonrisa antigua

Que tuvieron para la primera mirada del primer hombre

Que las vio aparecer y las tocó levemente

Para ver si ellas hablaban...

XLII

Pasó la diligencia por el camino, y se fue;

Y el camino no quedó más hermoso, ni siquiera más feo.

Así es la acción humana en todo el mundo.

Nada quitamos y nada ponemos; pasamos y olvidamos;

Y el sol es siempre puntual todos los días.

XLVII

En un día excesivamente nítido,

Día en que daban ganas de haber trabajado tanto

Para no trabajar nada en él,

Vislumbré, como un camino entre los árboles,

Lo que tal vez sea el Gran Secreto,

Aquel Gran Misterio del que los poetas falsos hablan.

Vi que no hay Naturaleza,

Que la Naturaleza no existe,

Que hay montes, valles, planicies,

Que hay árboles, flores, hierbas,

Que hay ríos y piedras,

Pero que no hay un todo al que eso pertenezca,

Que un conjunto real y verdadero

Es una enfermedad de nuestras ideas.

La Naturaleza es partes sin un todo.

Esto es tal vez el tal misterio del que hablan.

Fue esto lo que sin pensar ni parar

Acerté que debía ser la verdad

Que todos andan buscando y no encuentran,

Y que solo yo, porque no fui a buscarla, encontré.

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