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Lo que la literatura puede enseñar sobre nuestra vida en sociedad (La novela y el mundo)

Inauguramos una nueva etapa de esta serie, en la que nos enfocaremos en obras que reflexionen sobre nuestras interacciones y cómo estas están mediadas por sistemas económicos, clases sociales, costumbres y mucho más.

Mónica Acebedo

27 de julio de 2026 - 07:00 p. m.
"Robinson Crusoe", la novela de Daniel Defoe, es una de las obras que habla de relaciones sociales mediadas por un sistema económico liberal.
Foto: Walter Paget
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«Sin embargo, entre Robinson y el buen salvaje hay grandes diferencias, sobre todo en lo que se refiere a la utilidad de objetos, incluido dinero, procedentes de la civilización».

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Robinson Crusoe

En la sección “La novela y el mundo” arrancamos con una nueva etapa en la que haremos referencia a una categoría tan amplia como compleja: “Economía y sociedad”. La intención es utilizar algunas novelas que ejemplifiquen la interacción de las personas en la sociedad. Dentro de esta extensa selección caben: sistemas económicos; clases sociales; el dinero; la educación y la transmisión de conocimientos; las costumbres y la cultura; así como la ciudad y el campo; o la eterna dicotomía entre civilización y barbarie.

Después de la Edad Media la economía y el dinero han cobrado especial relevancia porque, como dijo Christiane Zschint: “En las sociedades modernas, la economía se ha convertido en la heredera de la religión. El dinero ha sustituido a Dios. Este reemplazo funciona con menos fricción de lo que podría suponerse, porque Dios y el dinero tienen algo en común: ambos son símbolos universales” (“Libros, todo lo que hay que leer”, Santillana, 2004, p. 119). En efecto, los sistemas económicos y la circulación de la moneda impresa cambió la forma como los individuos interactuaban. Desde la Ilustración y, sobre todo, después de la Revolución Francesa, los grandes pensadores plantearon los sistemas de intercambio que, a su juicio, deberían regir las transacciones de la sociedad.

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Adam Smith, con “La riqueza de las naciones” (1776) se convirtió en el padre del liberalismo económico; Karl Max publicó “El Capital” en 1867 que denunció expresamente la explotación de la clase trabajadora; Max Weber escribió “La ética protestante y el espíritu” en 1905, un ensayo en el que pretendía demostrar que existía una relación directa entre la acumulación de dinero y la religión; más adelante John Maynard Keynes escribió, “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” (1936) que implicó una revolución en términos de teoría económica. Propuso, en términos generales, que las recuperaciones de las crisis económicas se deberían dar de forma gradual, a partir de la estimulación de la demanda y la intervención del Estado.

Más allá de las teorías de los pensadores, la literatura se ha encargado de representar los sistemas económicos. Por ejemplo, Daniel Defoe, con su obra “Robinson Crusoe” (1719)—a la cual ya hemos hecho referencia en esta Jácara literaria, en la sección de Historia de la literatura—, se anticipó a ese esquema económico liberal. Otros géneros como el teatro también han logrado dibujar críticas a los sistemas económicos, como lo hizo Bertolt Brecht con sus obras “La ópera de cuatro cuartos” (1928) que presentó la industria criminal como cualquier otra empresa burguesa o “Madre coraje y sus hijos” (1941), que dio cuenta del buen negocio de la guerra incluso para las personas de la baja escala social.

Hemos dicho que la literatura es producto de unas condiciones históricas concretas. Así, pretendemos desplegar en esta nueva propuesta la forma como la novela, en diferentes épocas y escenarios, ha mostrado la relación de los individuos que componen un colectivo. Esta forma de relacionarse, claro está, va a dialogar con los aspectos de las otras categorías que hemos mencionado en este espacio: “La ruptura del orden social”, como las guerras, los desastres naturales, las hambrunas o la violencia generalizada; “Los preceptos jurídicos universales”, como la ley, la justicia, la culpa y el castigo; “El poder y la política”, como el ejercicio del poder político, las dictaduras, la democracia, los absolutismos, las monarquías, los nacionalismos e, incluso, las distopías. Esta nueva categoría “Economía y sociedad” va de la mano con las anteriores, pues, por ejemplo, no es lo mismo relacionarse con otros individuos de un colectivo regido por una dictadura que en aquel en el cual prima la democracia.

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En temas como la cultura, las costumbres, los construcciones sociales y la forma de actuar en sociedad, la novela es uno de los géneros capaz de representar el mundo de manera más precisa que la historia e incluso que la crónica, porque nos lleva más allá de lo que la historiografía o el periodismo puede aportar, como sentimientos, pensamientos íntimos o interpretaciones, allende la percepción de la realidad de cada persona en determinado tiempo y, justo en esta nueva sección, sí que toma relevancia la mirada, no siempre explícita, del actuar social.

Son casi infinitos los ejemplos de novela que caben en esta categoría “Economía y sociedad”. Algunos son: Víctor Hugo, entre el Romanticismo y el Realismo escribe una obra monumental, “Los Miserables” (1862) que en su núcleo temático resalta la justicia como problema esencial de la sociedad, pero también presenta uno de las pinturas sociológicas más precisas de la literatura universal; Émile Zolá con su novela “Germinal” (1885) retrata la lucha de clases y las graves consecuencias de la Revolución Industrial; “La madre” (1906) de Maksin Gorki se refiere a la justicia social y el poder colectivo; “El gran Gatsby” (1925) de F. Scott Fitzgerald expone la obsesión del sueño americano, el materialismo y las barreras de clase; Günter Grass con “El tambor de hojalata” (1959) imagina un niño que no quiere crecer para alejarse de la culpa y la locura que supuso el régimen nazi; “El nombre de la rosa” (1980) de Umberto Eco plantea la tensión entre el dogmatismo y la verdad; “La casa de las bellas durmientes” (1961) de Yasunaru Kawabata revisa el paso del tiempo, la vejez y la muerte.

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Por Mónica Acebedo

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