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23 May 2022 - 2:38 a. m.

Lucas Insignares: Prescribir literatura

El fundador Libros Mr. Fox habla de cómo nació su librería especializada en ilustración, con la idea de utilizar las letras como medicina.

Daniela Cristancho Serrano

Lucas Insignares
Lucas Insignares
Foto: JOSE VARGAS ESGUERRA; El... - JOSE VARGAS ESGUERRA

¿De dónde viene el nombre Libros Mr. Fox?

Fantastic Mr. Fox, traducido al español como El superzorro, de Roald Dahl, era mi libro favorito de niño. Él escribió Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda y Las brujas, entre otros.

¿Por qué era su favorito?

A mí lo políticamente incorrecto, como a muchísimos niños, me enganchó mucho. El señor zorro se dedica a hacer robos. Y yo robaba cosas cuando era pequeñito y las enterraba en el jardín de la casa. Pero mi familia paterna es de un catolicismo extremo, entonces recuerdo que la abuela me dijo: “Se va a ir al infierno porque usted tiene el demonio adentro”. Y yo me asusté muchísimo. Mi mamá ya no se acuerda por qué, pero cuando yo cumplí ocho años justamente me regaló ese libro, una pequeña novela con un personaje que es maravilloso, pero que no es perfecto y se dedica a robar. Y para mí eso fue muy potente, porque comencé a reconciliarme con el mundo.

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¿Cómo nació la librería?

Ese libro entonces me marcó, luego leí muchas cosas, pasé por tres carreras, y en lo que más insistí fue en Artes. Unidas, la formación académica y la historia como lector en mi niñez me llevaron a querer ser librero y me preparé durante un tiempo, durante cinco años en el Fondo de Cultura Económica, siendo un asistente de librero. En el 2015, antes de retirarme de mi trabajo anterior, yo tenía una amiga que se llama Alejandra Náder, con un proyecto en Instagram que se llama Nammura, y lo que hace es todo un aparato filosófico para persuadir a las mujeres de que se empoderen. Yo pensé que me encantaría hacer lo mismo desde mi lado, entonces comencé a recetar literatura desde Instagram. El primer libro que publicamos fue El árbol rojo, de Shaun Tan, un libro que estaba prescrito para la tristeza y eso impactó mucho. Con la acogida, decidí, en 2016, abrir la primera librería virtual del país especializada y, en 2017, decidimos abrir una madriguera física, con Alejandro Rodríguez, que trabaja en finanzas, y Martha Mesa, la librera online.

Y ahora tienen una nueva sede en Usaquén...

A nosotros ya nos habían propuesto abrir en otras ciudades. En Medellín, incluso en México, pero les propusimos, más bien, asesorarlos para que ellos crearan un proyecto propio, para que hablaran con los recursos de ese lugar, porque, evidentemente, la cultura, es muy distinta. Libros Mr. Fox está en Chapinero porque yo quería que estuviera ahí, porque respondía a unas dinámicas de ciudad que se articulaban con la idea de la librería. Y lograr eso es difícil, por eso no quería hacer una réplica. Pero entonces notamos que ya había un silencio muy grande en los jóvenes lectores, entre los 10 y 20 años. Yo siempre sentí un interés hacia los monstruos, la literatura del horror y la fantasía, y fue por eso que diseñamos una librería especializada en literatura fantástica, la madriguera de Usaquén.

¿Por qué un libro álbum?

Me parecía lindo, porque yo había experimentado cómo los grandes lectores eran persuadidos por los libros de imágenes, los libros que formalmente se llaman un libro álbum, y la gente conoce como literatura infantil o libro ilustrado. Me parecía particularmente fascinante lo que causaba en los lectores. Cuando estaba en el corredor cultural, abajo del Banco de la República, arriba del Capitolio y del Congreso, muchos clientes trabajaban en esas instituciones. Recuerdo mucho a un senador que llegó por un libro de duelo para un niño en su familia y él terminó llorando cuando lo leyó. Entonces, yo conocía el poder de la literatura ilustrada. Decirnos zorros y de prescribir literatura es solamente un juego para acercar a más lectores, para persuadirlos de que los libros no son una cosa académica ni que el libro álbum es exclusivamente infantil.

¿Cómo es ese ejercicio de persuadir a nuevos lectores?

Nos interesa mucho la gente que todavía no está leyendo. Los animales humanos somos los únicos que hemos creado lenguaje articulado para comunicarnos, con este hemos construido toda la civilización y su formato por excelencia es el libro. Por eso es sorprendente que los índices de lectura sean tan chicos. Necesitamos que la gente lea, para que habite en otros lugares.

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¿Cómo funcionan las ‘boticas’ en la librería?

La forma como se acomodan los libros no es desenfadada. Siempre hay algo entre acucioso y persuasivo en la forma de colocarlos y eso se llama curva catalográfica. Muchos libreros tradicionales hacen un índice alfabético, por los apellidos del autor. Nosotros los ubicamos por “boticas” y la botica de lugares nos sirve para conflictuar. Ahí, por ejemplo, está la línea de diversidad: historias de niños que son neurodiversos, que provienen de diferentes etnias, con identidad diversa. Luego, están los derechos civiles explicados para niños. El acomodo es una red invisible que diseñamos los libreros para que ellos puedan navegar entre temas de una forma orgánica. Sirve para que el lector, sin necesidad de un librero, pueda recorrer e identificar lo que le resuena y lo que rechaza.

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