Alborch llegó a la primera línea de la política española como ministra de Cultura en 1993, en el último Gobierno del socialista Felipe González, al que se incorporó como independiente.
Procedente del mundo del arte moderno, antes fue directora del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y llevó a la política nacional su compromiso con el feminismo y su pasión por la cultura.
De esa etapa, en la que hubo quienes la calificaron como "ministra pop" por su vestuario de diseño moderno y colores llamativos, recordaba los murmullos que se produjeron cuando llegó al Congreso de los Diputados con su melena rojiza, un rasgo que siempre la acompañaría, al igual que su amplia sonrisa.
Puede leer: Almudena Grandes, Premio Nacional de Narrativa de España en 2018
Tras dejar el Gobierno, Alborch fue diputada en el Congreso, concejal en el Ayuntamiento de Valencia (este) y senadora por esa provincia española.
La que fuera ministra de Cultura en el Ejecutivo de González se alejó de la actividad política en 2016 y se reincorporó como profesora honoraria a la Universidad de Valencia.
Durante toda su vida reivindicó el feminismo y la igualdad entre hombres y mujeres, y en su último discurso de hace 15 días en la sede del Gobierno valenciano no dudó en reclamar que el feminismo fuera declarado "patrimonio inmaterial de la humanidad".
En todas sus responsabilidades trabajó por avanzar en una igualdad donde todavía existen, según aseguraba, "las brechas y los infiernos". Confesó que la primera y la única vez que lloró en el Congreso de los Diputados fue cuando se aprobó la ley contra la violencia de género de 2004, durante el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.
Autora de varios libros dedicados a las mujeres y el feminismo, como la trilogía que forman "Solas", "Malas" y "Libres", Carmen Alborch recibió numerosos galardones por su lucha por la igualdad.
Puede leer: Charles Bernstein y la poética del lenguaje
Alborch, quien sabía que estaba muy enferma aunque no le gustaba hablar de ello con sus compañeros de partido, recibió en los últimos meses varios reconocimientos públicos.
El último de ellos fue el pasado 9 de octubre, cuando recibió la Alta Distinción de la Generalitat de Valencia (Gobierno regional) con motivo del Día de esa región española, acto que contó con la presencia del presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez.
Tras conocer su fallecimiento, Sánchez elogió a Alborch como "una feminista pionera, una mujer de principios defensora a ultranza de nuestra cultura".