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Murió el filósofo Edgar Morin, padre de la teoría del pensamiento complejo, a sus 104 años

El intelectual, que falleció en la noche del pasado 29 de mayo, es considerado uno de los más destacados de la segunda mitad del siglo XX.

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Santiago Gómez Cubillos
30 de mayo de 2026 - 12:30 p. m.
La obra más famosa de Edgar Morin es "El Método", que consta de seis volúmenes que el pensador escribió en un lapso de 30 años.
La obra más famosa de Edgar Morin es "El Método", que consta de seis volúmenes que el pensador escribió en un lapso de 30 años.
Foto: AFP - PASCAL GUYOT
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A sus 104 años y después de un inmenso aporte a la filosofía, la sociología, la antropología y muchos otros campos, falleció Edgar Morin. Considerado el padre de la teoría del pensamiento complejo, el legado de este intelectual francés dejó una enorme huella en la manera en la que entendemos el mundo.

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Nació en París el 8 de julio de 1921 en una familia judía sefardita de Tesalónica y con lejanos orígenes italianos. Su vida, desde muy joven, estuvo marcada por la militancia al Partido Comunista e incluso hizo parte de la resistencia a la ocupación nazi en Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, años más tarde se desvinculó del partido, aunque siempre se siguió considerando de izquierda.

Hizo parte del Centro Nacional de Estudios Científicos (CNRS) de Francia en la década de los 50 y con los años fue publicando algunas artículos en revistas especializadas que acrecentaron su popularidad en el círculo académico. Además, obras como “El rumor de Orleans” (1969) y “El paradigma perdido: la naturaleza humana” (1973) lo llevaron a empezar a pensar en el que sería su aporte más importante al conocimiento.

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Las claves de su pensamiento, las que sentaron las bases de la teoría que habría de marcar el resto de su carrera, quedaron consignadas en una obra de seis volúmenes que le costó 30 años escribir: “El método” (’La Méthode’, 1977-2014).

Allí, el autor planteó que para comprender algo realmente, y además ser capaz de enseñarlo, no bastaba con la visión reduccionista y fragmentada que muchas veces se planteaba desde el método científico tradicional. Estudiar la realidad implicaba verla en su contexto y, por lo tanto, requería de una interconexión entre disciplinas que lograra mostrar la complejidad de cada tema o problema.

Por eso, su obra no se limita a la filosofía. Su pensamiento se entrelaza constantemente con otras ciencias sociales como la antropología y la sociología e incluso incluye en sus análisis elementos de la física, la biología y la cibernética.

Como lo explicaron las investigadoras Kostantze Elorriaga, María Elena Lugo y María Eugenia Montero en el artículo “Nociones acerca de la complejidad y algunas contribuciones al proceso educativo”:

“Aún cuando Morin (1994) reconoce los aportes de la simplicidad en el avance de la ciencia, le hace severas críticas por considerarlo un obstáculo para la evolución del conocimiento científico. La crítica más severa que hace el autor al pensamiento occidental, además de considerarlo racionalizador, hiperespecializado y formalizador, es la falta de contextualización de esta forma de pensamiento”.

Es decir, que los fenómenos del mundo no pueden ser comprendidos de manera aislada, sin importar la disciplina. Esta fue una idea que lo consolidó como uno de los pensadores clave del siglo XX y que proyectó un tipo de educación que se enfocara en las interconexiones disciplinares para una mejor comprensión del mundo.

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Santiago Gómez Cubillos

Por Santiago Gómez Cubillos

Periodista apasionado por los libros y la música. En El Magazín Cultural se especializa en el manejo de temas sobre literatura.@SantiagoGomez98sgomez@elespectador.com
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