El maestro del cine documental, Frederick Wiseman, murió este 16 de febrero a los 96 años. La noticia de su fallecimiento fue dada por su productora por medio de su página web. “Con gran tristeza, Zipporah Films, Inc. y la familia Wiseman anuncian el fallecimiento pacífico de Frederick Wiseman”.
La obra del cineasta estadounidense estuvo marcada por un fuerte interés en las instituciones sociales que iban desde el sistema educativo y el penitenciario hasta la ópera.
Entre sus filmes destacados se encuentran “Exlibris”, sobre la Biblioteca Pública de Nueva York; “Public Housing”, que habla sobre los programas de vivienda pública en Chicago; “High School”, centrada en el sistema educativo; y “Titicut Follies”, que abordaba la realidad vivida en un hospital psiquiátrico.
Particularmente, esta última película fue prohibida durante 25 años en Estados Unidos. La crudeza con la que Wiseman mostró el día a día de los criminales con enfermedades mentales en este recinto de Massachusetts, hizo que esta producción no pudiera ser proyectada en pantallas estadounidenses por considerarse que “atentaba” contra la intimidad de los pacientes.
Nacido en Boston, Massachusetts, en 1930, Wiseman se decantó primero por el Derecho. No fue hasta mediados de la década de los sesenta que tomó la decisión de dedicarse al mundo del séptimo arte. El archivo de todas sus obras y producciones, 45 en total, se encuentra bajo el sello de Zipporah Films.
El estilo de Wiseman se caracterizó por la menor intervención en el espacio de los sujetos que aparecían en sus documentales, interesándole captar las interacciones entre ellos. Sin embargo, también reconocía que el proceso de filmación y de edición implicaba una decisión narrativa, aunque confiaba en el criterio de quien observaba su obra.
“Muchos de los documentales que veo me parecen condescendientes con el espectador. Yo parto de la base de que quien ve mis películas es igual de listo o tonto que yo”, declaró el cineasta, de acuerdo con El País.
Su equipo de filmación contaba tan solo de tres personas: un camarógrafo, un asistente y él. También se encargaba del proceso de producción y edición por su cuenta. Los periodos de filmación, así como los cortes finales de sus documentales, se caracterizaron por una duración extensa, que respondía a esa atención al detalle en lo cotidiano.
En 2016, recibió un premio Oscar honorífico y en 2014 se le otorgó el León de Oro a la Trayectoria. Asimismo, fue acreedor de una Beca del Premio MacArthur. Dentro del gremio es reconocido como uno de los padres del documental moderno, que contribuyó a la transición de imágenes con narraciones en off a fragmentos con sonidos propios del ambiente.
Su productora destacó su “complejidad, fuerza narrativa y mirada humanista”. Tanto la familia y Zipporah Films solicitaron a los seguidores y allegados del cineasta que, en lugar de flores, apoyaran a su filial local de PBS (la red de telvisión pública de Estados Unidos) o a una librería independiente, como una manera de honrar su memoria.