“Nos dejó repentinamente”, señaló el diario Jutarnji list al anunciar la muerte de Drakulic, una colaboradora de ese medio, sin ofrecer detalles sobre el lugar ni las causas del fallecimiento. Tenía 77 años.
Jutarnji list la describió como “la escritora croata contemporánea más famosa del mundo; una autora y periodista que describió de forma inmejorable nuestro turbulento mundo en transición y cuya obra nos ayudó a comprender lo que nos ha estado sucediendo en los últimos cuarenta años”.
“Gracias a todos por sus condolencias. La recordaré así, sonriendo”, escribió el pasado domingo su hija, la también escritora Rujana Jeger, en un mensaje publicado en sus redes sociales junto a una fotografía de su madre.
Nacida en 1949 en la ciudad portuaria croata de Rijeka, Drakulic se consolidó como una de las intelectuales más influyentes de la región balcánica.
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Tanto en sus obras de ficción como en sus ensayos y crónicas periodísticas, la autora de ‘Piel de mármol’ y ‘El sabor de un hombre’ abordó las complejidades del comunismo, el postcomunismo, los horrores de las guerras balcánicas y la opresión de las mujeres.
Entre 1992 y 1994 la escritora recorrió los campos de refugiados de la frontera entre Bosnia y Croacia para conocer de primera mano las experiencias de las mujeres que habían sido víctimas de violación como arma de guerra. El resultado de los testimonios obtenidos fue la novela ‘Como si yo no estuviera’, publicada en español por la editorial Anagrama en 2001.
Un legado feminista
En su novela biográfica ‘Frida o el camino del dolor’, la escritora exploró el sufrimiento y el cuerpo herido de la pintora mexicana Frida Kahlo, mientras que en ‘La teoría de la tristeza’ rescató del olvido la figura de la matemática Mileva Maric, primera esposa de Albert Einstein.
Como periodista, comenzó su carrera en cabeceras de su país, pero pronto extendió su firma a prestigiosos medios internacionales como The New York Times, El Mundo, The Nation o The Guardian.
A principios de los años noventa, debido a sus firmes críticas contra el auge del nacionalismo croata en plenas guerras de desintegración de la antigua Yugoslavia —y tras ser objeto de una campaña de desprestigio en la que fue tildada de “traidora”—, se trasladó temporalmente a Suecia. Desde entonces, alternó su residencia entre Estocolmo y Zagreb.
Recientemente, al rememorar el revuelo que causó en 1984 la publicación de su ensayo ‘Smrtni grijesi feminizma’ (‘Los pecados mortales del feminismo’), se lamentó por la lenta evolución de la sociedad en su tierra natal.
“Los temas son los mismos, los problemas son los mismos, la lucha es la misma. La violencia contra las mujeres no disminuye y los derechos reproductivos vuelven a estar amenazados (...). El patriarcado es muy tenaz”, advirtió.
En Croacia se acaba de publicar su libro más reciente, titulado ‘Zasto nisam naucila kuhati’ (‘Por qué no aprendí a cocinar’), una obra de corte feminista que entrelaza la gastronomía, el crecimiento personal y la crítica al patriarcado.
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