
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
La cultura en Bogotá continúa expandiéndose a través de nuevos proyectos que enriquecen y diversifican las formas de habitar la ciudad. Entre ellos se encuentran La Otra Casa y la Librería Hermanos Zalamea, dos iniciativas que convergen en un mismo espacio y que, de manera conjunta, se abren camino en la capital como una apuesta por el encuentro cultural.
El Espectador habló con Juliana Hoyos, representante de La Otra Casa, y Patricia Zalamea, quien explicó la relación entre este primer proyecto y la librería que fundó junto a su hermano, Fernando Zalamea. “La librería es integral a la idea de La Otra Casa, que es tener un espacio que sea como una casa para pasar el tiempo: desde una sala de lectura al café, el espacio de trabajo y la biblioteca. Nuestra librería se concibe como biblioteca. Los visitantes a La Otra Casa pueden tomar libros y leerlos durante su tiempo en la casa”, aseguró Zalamea.
Ubicados en el barrio Quinta Camacho, se espera que este lugar se convierta en punto de encuentro a través de la lectura, pero también del café y de una oferta complementada con talleres de arte, escritura y creatividad; clases de pilates, yoga y baile; y ciclos y conferencias con expertos en diferentes temas.
La Otra Casa
De acuerdo con Hoyos, La Otra Casa surge a partir del objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas en la ciudad, con una agenda destinada a integrar prácticas de cuidado y encuentro con la comunidad en la vida de cada una de las personas que asistan a este nuevo espacio.
“La nueva longevidad y la realidad de que ahora vivimos muchos más años, pero no necesariamente con buena salud y autonomía. Se sabe que para retrasar el deterioro cognitivo las personas deben tener regularmente actividad física, aprender cosas nuevas y tener contacto con otras personas”, dijo.
Este proyecto, que Hoyos creó junto a Zalamea y Laura Barrios, piensa la actividad física e intelectual como un todo, por lo que para ella, además de los talleres y clases de movimiento, la librería se ha convertido en un complemento ideal, donde la curiosidad y la lectura se encuentran a la mano de cualquier persona que decida adentrarse en este sitio.
Hoyos también expresó que se siente agradecida por la acogida que ha tenido el proyecto y por el interés que el público ha mostrado sobre él. “La Otra Casa es un lugar cálido, cómodo y tranquilo. Tiene todo para ser el lugar favorito de nuestros clientes, después de su casa. No hay otro igual. Es La Otra Casa”.
Librería Zalamea Hermanos
Por su parte, la Librería Zalamea Hermanos nació como un proyecto familiar basado en una tradición de lectores, escritores, editores y coleccionistas que han sido parte del linaje de los Zalamea. Esto en conjunto con el hecho de que la creación de empresas familiares no es algo nuevo dentro de este hogar.
Entre 1873 y 1920, Benito, bisabuelo de Patricia y Fernando, junto a sus hermanos y su padre, decidió emprender dos negocios: una ferretería y una imprenta que llevaría el nombre de Zalamea Hermanos. Ubicado en la Plaza de Bolívar, este proyecto familiar comenzó a construir su historia a partir del significado y la relevancia que albergaban los servicios y productos que ofrecían.
Como narró Patricia Zalamea, entre los hitos más destacados de estos negocios se encuentran la importación de la primera imprenta a vapor en el país, así como el lograr posicionarse en el inconsciente colectivo con el dicho “se lo metió hasta donde dice Zalamea Hermanos”, haciendo referencia a los cuchillos que llevaban la marca familiar.
Esto sembró la idea en Patricia y Fernando de construir un proyecto para continuar con el legado familiar y el sueño de la librería logró concretarse cuando Fernando Zalamea decidió vender una parte de su biblioteca personal, que construyó a lo largo de cinco décadas.
Fernando Zalamea explicó que esta librería reúne dos fuerzas principales: la cantidad, reflejada en un archivo de 5.000 libros, y la cualidad, expresada en el recorrido que propone a partir de 50 años de recopilación de publicaciones en diversas áreas como arte, música, arquitectura, historia, filosofía, geografía, literatura, entre otras. “Es una librería particular porque no solo es una librería de usados sino una colección personal construida y cuidadosamente curada a lo largo de décadas que ahora se abre al público”, concluyó Patricia Zalamea.