Un pobre instante (Llegas tarde a tu tiempo, 1999-2002)
La muerte no es más que esto: el dormitorio,
la luminosa tarde en la ventana,
y este radiocasete en la mesita
tan apagado como tu corazón
con todas tus canciones cantadas para siempre.
Tu último suspiro sigue dentro de mí
todavía en suspenso: no dejo que termine.
¿Sabes cual es, Joana, el próximo concierto?
¿Oyes como en el patio de la escuela
están jugando los niños?
¿Sabes, al acabar la tarde,
cómo serà esta noche,
noche de primavera? Vendrá gente.
La casa encenderá todas sus luces.
Le sugerimos leer El poeta catalán Joan Margarit fallece a los 82 años
Saturno (Casa de misericordia, 2008)
Destrozaste mis libros de poemas.
Los lanzaste después por la ventana.
Las páginas, extrañas mariposas,
planeaban encima de la gente.
No sé si ahora nos entenderíamos,
viejos, exhaustos y decepcionados.
Seguramente no. Mejor dejarlo así.
Querías devorarme. Yo, matarte.
Yo, el hijo que tuviste en plena guerra.
Un viejo pasea (Misteriosamente feliz, 2008)
Llevo todos los años que hemos vivido juntos
como un pesado abrigo una noche de invierno:
abriga tantas horas de dolor.
La oscuridad se hiela mientras espera el alba
y pasan unos faros a lo lejos.
No hay asesino alguno que pueda darme miedo
si llevo el grueso abrigo debajo del que oculto
este amor de cañones recortados.
Siento el poema en el estómago:
un hambre que me salva de la muerte.
Y hay tanta oscuridad en cada mangaque las manos, artríticas y frías,
son un olvido o una despedida.
Brindis (Se pierde la señal, 2013)
Más juntos de lo que supone nadie,
alzamos las dos copas.
En los ojos del otro, cada uno
halla su propia luz.
En un instante, un hombre, una mujer,
pueden equivocarse.
Pero el instante nunca volverá.
Conocimiento (Amar es donde, 2015)
Cavar entre las piedras, los terrones,
las raíces que nunca arrancarás.
Es el precio que tiene lo profundo.
Cavar es religioso.
Es una forma de bondad.
Cavar de noche. Luego arrodillarse
y alzar los ojos hacia el firmamento
sin olvidar que todo ha de buscarse en tierra:
cómo alzar una casa, o escribir poesía.
Incluso desde dónde poder volver a amar
en este temporal de la memoria.