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En concordancia con la cruzada que el gobierno de Donald Trump adelanta contra todo aquello que, bajo su punto de vista, atente contra los valores estadounidenses, el Servicio de Parques Nacionales (NPS, por sus siglas en inglés) retiró recientemente parte de una exposición sobre esclavitud en Philadelphia.
Se trata de “Freedom and Slavery in the Making of a New Nation” (Libertad y esclavitud en la creación de una nueva nación) una muestra que hablaba sobre los nueve esclavos que tuvo George Washington, el primer presidente de EE. UU. A través de ellos, se quería plantear esta paradoja de libertad que rodeó la fundación del país.
Sin embargo, la esclavitud ha sido uno de los puntos álgidos que el presidente Donald Trump ha querido eliminar de la forma en la que se presenta la historia de su país ante ellos mismos y ante el mundo. Para ello, su gobierno ha adelantado acciones en contra de instituciones y centros culturales (siendo el Smithsonian el más relevante de ellos) con el fin de revisar sus contenidos y eliminar la “ideología corrosiva” que considera hay en ellos.
En ese sentido, el pasado jueves 22 de enero, varios funcionarios del NPS retiraron placas de la exposición y dejaron al Parque Histórico Nacional de la Independencia (INHP, por sus siglas en inglés) sin una parte clave de la muestra, que explicaba quiénes eran las personas que allí se recordaban. Esto se hizo en concordancia con la orden ejecutiva “Restoring and sanity to american history”, emitida por el gobierno estadounidense el 27 de marzo de 2025, según confirmó más tarde un vocero del Departamento de Interior, la entidad del Estado encargada de manejar muchos de estos museos y centros culturales incluido el INHP.
En ella, se ordena revisar y modificar las narrativas que hay en estas instituciones para asegurar que “no contengan descripciones, representaciones u otro tipo de contenido que denigre de manera inapropiada el pasado de estadounidenses vivos o pasados (incluidas personas de la época colonial) y, en cambio, se enfoquen en la grandeza de sus logros y el progreso del pueblo estadounidense”.
Inmediatamente varios actores dentro y fuera del sector cultural se pronunciaron ante la noticia, pues consideraban que era un intento por eliminar o modificar la historia.
“Con esta censura, la administración Trump dicta una visión alarmantemente cerrada de la historia y la identidad estadounidense. Tal como lo hacen las escuelas y bibliotecas públicas, los parques aseguran un acceso abierto a la información crítica para una ciudadanía bien informada. Esta administración continúa mostrando sus cartas en este asalto sostenido contra la historia o la celebración de la diversidad”, opinó en un comunicado Kasey Meehan, directora del programa Freedom to Read (libertad para leer) de PEN America.
A este se suman otros intentos de esta administración por revisar y modificar contenido artístico que muestre de primer plano la discriminación, el racismo y la violencia que ha sido parte de la historia de Estados Unidos.
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