Esta semana, una polémica se desató en redes sociales tras el anuncio de una nueva versión de “Un poeta”, la aclamada película de Simón Mesa Soto que, desde su éxito en el Festival de Cannes en 2025, no ha dejado de recibir premios y de ganar fanáticos por todo el mundo. Para muchos, la noticia de una adaptación de esta historia hecha en Estados Unidos apenas un año después de su estreno no fue muy bien recibida.
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Algunas críticas apuntaban a que se trataba de una película “innecesaria”, pues las adaptaciones podían ser muy útiles para revivir viejas historias, pero no para opacar una producción original recién estrenada. Por ejemplo, Javier Ibarreche, creador de contenido reconocido por sus críticas de cine, comparó este remake con los de otras exitosas producciones hechas en español como “El secreto de sus ojos” y “Rec” que también fueron adaptadas para atraer más al público estadounidense en lugar de promocionar su circulación en este país.
Sin embargo, quien sí está de acuerdo con esta producción es Mesa Soto, quien envió una declaración a The Hollywood Reporter en español en la que reafirmaba su respaldo al proyecto. Para él, no es un insulto que se quiera crear una nueva historia con base en la que él estrenó hace un año en Cannes, sino que, al contrario, “el remake es un síntoma más de la repercusión que la película ha tenido en la gente”.
“La decisión de dar el visto bueno para el remake es ante todo mía, como productor, director y guionista, pero es también de mis socios productores, Juan Sarmiento y Manuel Ruiz Montealegre. Juntos, después de discutirlo, decidimos dar el visto bueno”, afirmó en esta declaración.
Según contó, a diferencia de las especulaciones que inmediatamente empezaron a aparecer en internet, la adaptación será una producción a cargo del tunecino-francés Saïd Ben Saïd, “productor de películas como The Shrouds y Maps to the Stars de David Cronenberg, o Aquarius y Bacurau de Kleber Mendonça Filho”. Él, junto al director estadounidense afincado en Francia Nathan Silver, se puso en contacto con Mesa Soto para proponerle la idea de hacer una nueva película basada en esta historia después de haberse sentido profundamente identificados con su protagonista, el poeta fracasado Óscar Restrepo.
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“Recibí un mensaje muy emotivo del director donde me decía que salió de ver la película muy afectado y hablaba de ella casi como si fuese suya. Se sentía muy identificado con el personaje principal, tanto que quería usarlo de inspiración para su próxima película. No para hacer una adaptación idéntica a la original, sino para tomar elementos que se acercaran a su visión autoral. Yo no estaba familiarizado con el trabajo de Silver, pero me envió sus películas y pude ver que, en efecto, es un cineasta que tiene una visión autoral que trasciende el interés comercial”, relató Mesa Soto.
Además, Mesa Soto también defendió su decisión de vender los derechos de adaptación como una forma de seguir haciendo sostenible su arte. Como parte de este proceso incluye un pago a los creadores originales de esta historia —no una millonada, como mucha gente podría suponer—, para el director era una oportunidad de tener más recursos para seguir haciendo cine. “No veo nada malo en ganar dinero con mi trabajo. Me parece sorprendente poder hacer una película que conecte con el público, que tenga una visión autoral, y que, además, nos permita tener una base económica para continuar, precisamente, haciendo películas”, concluyó.
A continuación, puede leer la declaración completa que el cineasta envió al medio estadounidense.
Simón Mesa Soto apoyó el remake de ‘Un poeta’
“La decisión de dar el visto bueno para el remake es ante todo mía, como productor, director y guionista, pero es también de mis socios productores, Juan Sarmiento y Manuel Ruiz Montealegre. Juntos, después de discutirlo, decidimos dar el visto bueno.
“Primero, es necesario dar un contexto sobre quienes son las personas detrás de la adaptación. Es un proyecto de producción francesa, liderado por Saïd Ben Saïd, productor de películas como The Shrouds y Maps to the Stars de David Cronenberg, o Aquarius y Bacurau de Kleber Mendonça Filho, entre muchas otras películas que comparten una fuerte línea autoral. Es decir, son películas increíbles. También produjo El último verano de Catherine Breillat, un muy admirable remake de la película danesa Reina de corazones de May el-Toukhy.
“Hace unos meses, Ben Saïd me envió un correo diciéndome que le interesaba adaptar Un poeta en su versión en inglés porque uno de los directores con los que trabaja, Nathan Silver, estadounidense afincado en Francia, quería hacer una película inspirada en ella. Luego recibí un mensaje muy emotivo del director donde me decía que salió de ver la película muy afectado y hablaba de ella casi como si fuese suya. Se sentía muy identificado con el personaje principal, tanto que quería usarlo de inspiración para su próxima película. No para hacer una adaptación idéntica a la original, sino para tomar elementos que se acercaran a su visión autoral. Yo no estaba familiarizado con el trabajo de Silver, pero me envió sus películas y pude ver que, en efecto, es un cineasta que tiene una visión autoral que trasciende el interés comercial. Invito a quien le interese a buscar sus películas. Su cine no puede estar más alejado de un interés taquillero. Y aunque así fuera, no veo porqué no dar el visto bueno, por dos razones: nunca mi percepción de una película que me parezca increíble se ha visto afectada por una posterior adaptación que se haga de ella, por más mala que sea. La obra original ya existe, forma parte de su entorno cultural y partió de una visión propia. Y lo segundo, y no menos importante, es que, claro, a nosotros como productores nos pagan por los derechos de adaptación. No una millonada, como mucha gente podría suponer, pero sí algo que nos permite rentabilizar nuestro oficio después de muchos años de dedicarnos al cine por el puro amor que le tenemos. Mi primera película, Amparo, no nos significó mayor rédito económico, que es lo habitual en el cine independiente. Yo he vivido de ser profesor universitario aquí en Medellín mientras hago mis películas. Por supuesto, hay gente que se puede dar el lujo de rechazar una oferta como esta y hacer cine con dinero propio, porque lo tiene. Pero este no es mi caso. No veo nada malo en ganar dinero con mi trabajo. Me parece sorprendente poder hacer una película que conecte con el público, que tenga una visión autoral, y que, además, nos permita tener una base económica para continuar, precisamente, haciendo películas.
“Finalmente, desde el momento de su estreno, hace un año, la película no ha dejado de sorprendernos. Ha mantenido su vigencia y visibilidad. De hecho la noticia del remake ha hecho que mucha más gente la vea y hable de ella, sin mencionar la cantidad de contenido en redes sociales que aparece cada día, hecho por personas que se conectaron con la película. Se estrenó en salas comerciales en muchos países, incluidos los Estados Unidos entre enero y marzo de este año y con muy buenos resultados. Está en plataformas en Latinoamérica y en Turquía, y pronto estará en plataformas en España y Estados Unidos. Ha sido muy vista. Para nosotros, el remake es un síntoma más de la repercusión que la película ha tenido en la gente. Si algo me parece triste de todo esto, es que tenga que justificar nuestra decisión como si hubiéramos hecho algo malo, como si intentar vivir de lo que hacemos estuviera mal”.
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