Sería entre uno y dos millones de apoyos

La nueva disputa por los votos cristianos

La llegada de Viviane Morales a la campaña presidencial atomiza aún más los respaldos de las iglesias evangélicas del país. Algunas ya juegan activamente a favor de uno u otro candidato.

Las iglesias cristianas evangélicas fueron claves en el triunfo del No en el plebiscito.Óscar Pérez - El Espectador

Más allá de la batalla jurídica, de si incurre o no en doble militancia por postularse a nombre del Partido Somos habiendo sido hasta hace dos días senadora liberal —colectividad y curul a las que renunció— el aterrizaje de Viviane Morales en la baraja de candidatos presidenciales implica un sacudón en el escenario electoral, sobre todo en lo que tiene que ver con los apoyos de las comunidades cristianas evangélicas. Y ya harto se ha dicho que la fuerza de éstas puede ser decisiva.

De acuerdo con la Oficina de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior, en Colombia se encuentran registradas algo más de 5.000 iglesias evangélicas que, a su vez, pueden contar con varias sedes, hasta sumar 11.000. Una encuesta de 2010 realizada por las universidades Nacional y Sergio Arboleda, reveló que el 16,7 % de las personas consultadas dijeron pertenecer a corrientes protestantes, mientras un 70 % dijeron ser católicos.

¿De cuántos votos estamos hablando? No hay una cifra exacta, pero bien es sabido que en el referendo del 2 de octubre de 2016, con el que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos intentó que los colombianos avalaran los Acuerdos de Paz con las Farc, las iglesias cristianas cumplieron un papel crucial en el triunfo del No. Se dice que aportaron entre uno y dos millones de votos.

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“La cristiandad en Colombia es muy diversa y a nivel político la influencia es cada vez más fuerte. La gente se ha concientizado de que este no es tiempo para ser apolíticos ni para ser indiferentes”, le dijo a El Espectador el pastor John Milton Rodríguez, de la iglesia Misión de Paz a las Naciones de Cali y cabeza de lista al Senado del movimiento Colombia Justa-Libres, que precisamente reúne al 70 % de las iglesias evangélicas del país en torno a un solo proyecto político.

En un principio se pensaba que dicho movimiento sería el que avalaría a Morales, pero por ser un grupo significativo de ciudadanos, no tiene potestad para ello. Ahora, no cabe duda que ese 70 % es un “jugoso botín” en términos de votos. Sin embargo, la idea en Colombia Justa-Libres es consolidar primero el proceso al Congreso y después sí mirar el tema de las presidenciales. “Vemos con complacencia las opciones que se están planteando, con candidatos que defienden lo que nosotros defendemos: los valores de la familia. En todos los partidos hay cristianos y esperemos que se decanten las cosas para tomar decisiones”, agregó Rodríguez.

Lo claro es que en materia de preferencias electorales a la Presidencia, la tan anhelada unidad de las iglesias evangélicas en torno a un solo proyecto es ya casi un imposible. De hecho, lo que hoy se ve es una atomización de los apoyos, con grupos religiosos metidos de lleno en el juego político, como la Misión Carismática Internacional G-12, que lideran los pastores César Castellanos y su esposa, Claudia Rodríguez, que en el reciente pasado estuvo del lado del expresidente Álvaro Uribe, pero ahora decidió levantar vuelo para irse donde Germán Vargas Lleras.

Se trata de una de las comunidades religiosas más fuertes y con mayor número de fieles en el país. Un respaldo clave que le fue retribuido dándole la cabeza de lista al Senado a la pastora Claudia Rodríguez en Cambio Radical, el partido cuyo jefe natural es Vargas Lleras, además de la cabeza de lista también para la Cámara de Bogotá y participación en los departamentos de Santander, Huila, Cundinamarca y Colombianos en el Exterior. “Aquí somos protagonistas”, dijo ella.

El uribismo y su candidato, Iván Duque, tienen su propio aliado estratégico: el pastor Miguel Arrázola, de la iglesia Ríos de Vida de Cartagena, de gran participación en el proceso del No en el referendo. Arrázola fue el anfitrión en un foro realizado a comienzos de diciembre pasado con los entonces precandidatos del Centro Democrático a la Presidencia, en el que también estuvieron el exprocurador Alejandro Ordóñez y Marta Lucía Ramírez. Hace cuatro años apoyó la candidatura de Óscar Iván Zuluaga y siempre ha sido muy activo en defensa de las causas uribistas.

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Por otra parte, es de esperar que la iglesia La Casa en la Roca, del pastor Darío Silva, respalde la naciente aspiración de Viviane Morales. Al fin y al cabo, la exfiscal general forma parte de esa congregación, que cuenta con cerca de 30 comunidades en toda Colombia, además de sedes en Estados Unidos y un grupo formativo en Madrid, España. La Casa en la Roca es parte igualmente de la alianza Colombia Justa-Libres, donde también están, entre otras, el Centro Mundial de Avivamiento, El Lugar de su Presencia, Centro Cristiano Empresarial Fe en Acción, Misión de Restauración de Avivamiento y de las Naciones de Pereira, Centro Misionero Bethesda y Centro Cristiano de Cúcuta.

En esa disputa por los votos cristianos hay que incluir obligatoriamente al exprocurador Ordóñez. Si bien es un confeso católico-apostólico, es evidente la apuesta por posicionarse como representante de “la Colombia creyente” y “defensor de la familia”. Como lo indicara el sociólogo Mauricio Beltrán en el portal Razón Pública, “la coherencia de Ordóñez como defensor a ultranza de la agenda moral le ha permitido fraguar el apoyo de una parte del electorado evangélico. En diversas ocasiones, el pastor y concejal de Bogotá Marco Fidel Ramírez (autodenominado “concejal de la familia”), ha expresado su simpatía hacia él”.

Y están, por supuesto, el Partido Mira, de línea cristiana afín a la pastora María Luisa Piraquive, que lidera la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional; y la Cruzada Cristiana del senador del Partido de la U Jimmy Chamorro. A su vez, en los partidos Opción Ciudadana y Conservador, el peso de los cristianos, si bien no es mayoritario, es influyente. Eso sí, la agenda de todas las iglesias evangélicas tiene un factor común y de unidad: la familia como núcleo fundamental de la sociedad, constituida por vínculos naturales o jurídicos por la decisión libre de un hombre y una mujer. Y los candidatos bien saben que a partir de ese precepto es que podrán lograr la movilización electoral a su favor.