Cinco candidatos a la Gobernación y ocho a la Alcaldía de Armenia

La pelea por el poder en Quindío

Contratación pública y concesiones chanceras y de construcción forman parte del juego electoral de una tierra en la que dos alcaldes y un representante a la Cámara están presos.

Piedad Correal, Javier Ramírez, Roberto Jairo Jaramillo y José Manuel Ríos.Archivo particular.

Con apenas 509.000 habitantes, el departamento de Quindío pasa inadvertido en la realidad nacional diaria. En cuantías electorales, representa la quinta parte del caudal de Medellín y por su tamaño e injerencia es visto como uno más del Eje Cafetero. Sin embargo, sus problemas políticos y de desarrollo son inmensos y el rumbo de ellos está en juego en las elecciones del próximo 27 de octubre, día en el que cinco candidatos se disputarán la Gobernación y ocho más la Alcaldía de su capital, Armenia.

Todos ellos compiten en la que será la contienda electoral más atípica y definitoria de la última década. Quindío es una tierra comandada por el liberalismo. En ella, la compra de votos, el constreñimiento al sufragante y la inyección de dineros ilegales hacían que desde el inicio de las campañas se supiera quién saldría vencedor en las elecciones. Pero esta vez todo es incierto. A ocho días de la cita en las urnas, aún es un misterio cómo se reconfigurará el mapa político del departamento, pese a las encuestas. El derrumbe de la estructura más poderosa, los ataques entre los candidatos que puntean en los sondeos y la inconformidad cuyabra le juegan en contra a todos los postulados.

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Luz Piedad Valencia y Sandra Paola Hurtado: la caída de dos gigantes

Los avances y males de esta tierra tienen su origen en la casa Valencia, liderada por Emilio Valencia, el gamonal liberal que desde hace 24 años manda en el departamento. Conocido como Carriel, es uno de los dueños del chance, el de más poder político y económico, y padre de Luz Piedad, quien tuvo una curul en el Congreso, administró Armenia de 2012 a 2015, heredó sus réditos electorales, puso alcaldes y ahora está en la cárcel.

Luz Piedad está condenada a seis años de prisión por cinco delitos, entre ellos peculado por apropiación y concierto para delinquir. A su vez, su esposo está preso por concierto para delinquir agravado y peculado por apropiación en calidad de cómplice; y Carlos Mario Álvarez, alcalde electo en 2016, espera condena en un centro penitenciario por recibir coimas de la exalcaldesa. Sus penas responden al carrusel de la valorización, una retribución creada por la sucesora de Carriel para construir 12 megaobras, de las cuales solo se hicieron tres, pese a los $22.000 millones de recaudo. Ese es el robo más grande registrado que han sufrido los quindianos y que produjo la hecatombe de esa casa política.

También está el caso de Sandra Paola Hurtado, la otra baronesa electoral y un fenómeno de la clase política quindiana. Hurtado, quien en sus inicios perteneció a la casa Valencia, se independizó y se fue para Cambio Radical, partido con el que ganó en 2012 la Gobernación con 86.000 votos y construyó su propio capital político. Lo hizo de la mano de su expareja, César Augusto Toto Pareja, un hombre cuestionado por su súbito ascenso económico, sobrino del representante Atilano Giraldo (también de Cambio Radical) y quien presuntamente está financiando la contienda local.

Actualmente, Hurtado está destituida e inhabilitada por 12 años por contratación irregular con Empresas Públicas del Quindío durante su administración. Renunció al partido y afronta otro proceso en la Corte Suprema de Justicia por corrupción y constreñimiento electoral. Con esas anomalías, según el informe de 2018 de Monitor Ciudadano, después de Santander, Quindío es el segundo departamento con más autoridades electas vinculadas con hechos de corrupción.

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¿Y los herederos de la gobernación?

Con ese contexto, ningún candidato quiere ser relacionado públicamente con las dos gigantes políticas caídas, pero todos quieren tener de su lado a sus simpatizantes, apoyos y réditos electorales para ganar. Entre ellos los votos de la estructura institucional -Alcaldía y Gobernación- sin los cuales no podrían coronar esta carrera. Varias fuentes afirmaron que antes se les imponía votar por el aspirante que representaba la maquinaria. Ahora los políticos de ambos emporios están buscando “escampadero”, y por eso la presión al votante no es la regla. Sin embargo, quienes se posesionen en enero serán, en todo caso, los nuevos jefes del departamento. Por eso los apoyos están cantados.

“Antes era muy marcada la polarización, pero uno ya no sabe quién está con quién. Por los escándalos de corrupción se dispersó todo el mundo y piensa uno que de pronto con los contratistas podría seguir siendo impositiva la votación. Ahora, a mí nadie me ha sugerido un candidato, pero uno sabe que la Alcaldía está con los liberales, entonces yo me uno a esa línea”, dijo un funcionario de una Secretaría. Las apuestas van así:

Según la encuesta de la firma WWA (de la que dicen los candidatos que está viciada), Roberto Jairo Jaramillo lleva la delantera en su búsqueda por la Gobernación, con un 32,5 % de intención de voto, seguido del voto en blanco (19,5 %), no sabe/no responde (16,6 %). Luego de eso aparece Javier Ramírez (13,2 %), que le quitó el segundo puesto a Álvaro Arias. Pese a la aspiración de Ramírez, el de más experiencia en cargos políticos, los poderes locales con posibilidad real de jalar votos se dividen entre Arias y Jaramillo.

Este último, odontólogo que años atrás aspiró al Congreso y a la Alcaldía, y no quedó, cuenta con toda una baraja de respaldos robustos. Es el candidato oficial del Partido Liberal, avalado por el expresidente César Gaviria directamente desde Bogotá y tiene de su lado al representante Luciano Grisales y a los senadores Mario Castaño (que es de Caldas) y Aydeé Lizarazo, la única senadora de Quindío. Cuenta, además, con los coavales de Cambio Radical, por medio del representante cuyabro Atilano Giraldo; del Partido de la U (que perdió fuerza en Quindío), la ASI, Mais y el Mira. Y tiene los votos de la Alcaldía de Armenia y el respaldo, dicen, del actual alcalde encargado, Óscar Castellanos, que fue gerente de la campaña al Congreso de Anuar Oyola (excandidato liberal a la Cámara y condenado a cinco años de prisión por concierto para delinquir agravado y concurso heterogéneo de corrupción al sufragante).

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Es decir, la maquinaria está con él, pese a que no tenga la suya propia. Y, aunque tiene prestigio social y popularidad, los quindianos cuestionan si existe o no cercanía alguna con Hurtado o Valencia. Jaramillo ha dicho que no tiene nexos con ninguno.

Por su lado, Álvaro Arias, secretario de Educación en los dos períodos anteriores, tiene los avales del Partido Conservador, el Centro Democrático y Colombia Justa-Libres, así como el apoyo del representante uribista Diego Javier Osorio. Cuenta, además, con los votos de la Gobernación de Carlos Eduardo Osorio Buriticá, un funcionario con poca popularidad porque fue ficha de Luz Piedad Valencia y ha ejecutado poco los recursos del departamento. “Es el único que por la poca gestión que realizó tiene que devolver alrededor de $70.000 millones provenientes de las regalías”, manifestó un aspirante del ala alternativa.

Además, le juegan dos factores en contra: aunque tenía cercanía con el sector educativo, la precariedad de la comida del PAE y del estado de los colegios hacen que el magisterio no se una completamente a él, y eso representa cerca de 4.000 votos a disposición de otros candidatos. “Están desilusionados con Álvaro, pero es también una fuerza que no decide en conjunto”, expresó un político reconocido de Armenia. Y el otro elemento que le desfavorece es la poca unidad que tiene el Centro Democrático para las elecciones regionales, según indicaron tres de los cinco aspirantes a la Gobernación y un asesor de campaña. “Los empresarios uribistas pensionados del Ejército y el excandidato a la Cámara Fabio Olmedo Palacio están con Javier Ramírez, que fue senador y alcalde de Circasia y ahora se está lanzando por AICO. El uribismo en Quindío es un voto muy de opinión: cuando es Uribe todos van con él, pero cuando es otra figura, todos toman tolda aparte”, afirmó otra fuente.

En ese escenario, y según las diez fuentes consultadas, el voto de opinión, los indecisos y el reconocimiento de los cinco candidatos pesará en esta contienda. “Los resultados son inciertos, nadie sabe qué va a pasar y a eso me aferro. No tengo estructura, pero muchos están conmigo”, aseguró Javier Ramírez a este diario. Él, en efecto, es el más experimentado en la vida pública: fue representante a la Cámara por el Partido Liberal, el primer alcalde de Circasia elegido popularmente y senador por Cambio Radical. “Ramírez fue una opción, pero ya no es. Ha pasado por todos los partidos y dejó de moverse en la esfera política”, cuestionó una de las fuentes.

Tanto Ramírez como Carlos Alberto Gómez Chacón, candidato del Polo, son aspirantes de dos partidos que tienen poca fuerza en el departamento, pero que, a parte del voto en blanco, podrían ser una opción para los opositores del liberalismo. A Chacón, por ejemplo, lo acompaña Carlos Mario Villada, diputado del Centro Democrático, y una parte del magisterio, así como los gremios agrícolas y algunos sindicatos.

Llegar a la Alcaldía de Armenia: un juego de azar

Las dinámicas electorales a la Gobernación se repiten en la pelea por la Alcaldía de Armenia. Según la encuesta de CM&-CNC (del 11 de octubre), Piedad Correal tiene el 30 % de intención de voto, seguida de José Manuel Ríos con el 15 %, el voto en blanco tiene el 15 % y Luis Fernando Jaramillo el 14 %. A los dos que van punteando, sin embargo, se les cuestiona estar relacionados con Sandra Paola Hurtado y Luz Piedad Valencia.

Correal no es una figura política, pero fue por 21 años la defensora del pueblo departamental. Unas 53.000 firmas respaldan su aspiración, pero toda la maquinaria está con ella: César Gaviria también le dio el aval liberal y Luciano Grisales promueve su candidatura entre las huestes rojas, pese a que no era la predilecta del caldense Mario Castaño, un congresista que, se sabe, está participando en las candidaturas liberales de todo el Eje Cafetero. Tiene coavales de Cambio Radical, la U y ASI. La figura con más poder detrás de ella es Atilano Giraldo, una especie de padrino durante los años como defensora y ahora en la carrera por la Alcaldía. Y también la apoya Antonio Restrepo (un político conocido en la ciudad), algunos de los empresarios locales y la Alcaldía actual.

“Muchos integrantes del equipo de Luz Piedad Valencia apoyan a Piedad Correal, pero no por mandato de ella, sino porque forman parte del Partido Liberal”, dijo una persona cercana a su campaña, que pidió no ser citada. Sin embargo, los señalamientos por una posible conexión entre la candidata y las casas políticas tradicionales y cuestionadas cogió fuerza cuando, en una entrevista que Emilio Valencia dio al diario La Crónica, el barón político promovió su búsqueda y la de Roberto Jairo Jaramillo a los cargos públicos. Las palabras de Valencia generaron un enredo entre el medio local y la exdefensora del pueblo, causando una rectificación. “No tengo la culpa que don Emilio Valencia apruebe mi candidatura”, aseguró ella.

“Luz Piedad Valencia ni ha renunciado ni la han sacado del partido que apoya a Correal”, expresó una fuente que le ha hecho seguimiento a las campañas. En ese sentido, un exfuncionario local arguyó que habría, de fondo, una relación más profunda entre las mujeres: “Piedad Correal tiene el mismo compromiso que tuvo Luz Piedad Valencia con los constructores: decretar reglas de desarrollo urbanístico laxas que les favorecen y que generaron hace unos años un crecimiento de ciudad desorganizado. Por otro lado, es pareja de Óscar Arango, el constructor más grande de Quindío. Además, los Valencia no pueden perder poder político porque pierden la concesión para explotar permanentemente el chance, que es otorgada por la Gobernación y se renueva cada cuatro años. Por ambas cosas apoyan a Correal y también a Roberto Jairo”, agregó.

En respuesta, Correal aseguró que el gremio constructor -que ya ha tenido problemas con el manejo de residuos que se están vertiendo a las 56 quebradas del municipio- no la apoya. Y según le dijo a El Espectador, está a su favor el hecho de que no necesita apoyo financiero, pues vendió dos inmuebles para costearse la campaña.

Los cuestionamientos se extienden a la candidatura de José Manuel Ríos, que tiene un único aval: el del Mais, y poco patrimonio financiero, salvo los recursos que le ha generado una empresa de celulares. Aliado en el pasado con Sandra Paola Hurtado, le acusan de ser financiado por Toto, la expareja de la baronesa. “Ríos tiene muy pocos aliados políticos, solo algunos concejales y diputados, unos que incluso se le están volteando a Piedad para apoyarlo. Lo otro es que líderes barriales muy cerrados y fuertes, que esperan dinero por votos, están con él y lo asocian con Toto”, afirmó otra fuente, que coincidió en que es el candidato más conocido y cercano en el sur de la ciudad, y que ahí está su fuerte.

Una tercera opción es el empresario Luis Fernando Jaramillo, avalado por el Centro Democrático y el Mira, quien tiene de su lado los votos de la Gobernación. A esa bolsa caerán los apoyos uribistas, que representan una cantidad importante en la ciudad, más los empresarios. “Si Jaramillo no hace una alianza, sacará una gran votación. Tan solo el Mira tiene entre 12.000 y 15.000 votos fijos, tiene senadora propia”.

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Laura Ospina - @LaurisOspina

Política

La pelea por el poder en Quindío

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