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Desde 2000, los colombianos han visto a Suárez en diferentes personajes como protagonista y como antagonista. Se inició en Padres e hijos y siete meses después ya pisaba fuerte en el papel de Juan Joyita.
Este actor no acepta fácilmente cualquier historia y menos un personaje. Él prefiere leerlo, analizarlo y estar seguro que lo puede hacer: “Cuando yo veo que el papel me limita, no lo hago”, además asegura que le llaman mucho la atención aquellos que se salen de la línea de lo convencional.
Es por esto que no dudó dos veces en aceptar ser Sergio en La quiero a morir. Hasta el momento su personaje ha sido muy crucial en la historia y su rol aún no está definido por parte de los televidentes: “Sergio no es ni bueno ni malo, yo lo defino como un simple ser humano, como todos, con defectos y virtudes que hace que el público se identifique mucho con él”.
A la hora de estar fuera de un set de grabación, Andrés le dedica un poco de tiempo a su otra pasión, administrar su restaurante: La arepería venezolana, ubicado en el norte de Bogotá, haciéndole honor a la sazón de su país.
Este actor se encuentra muy satisfecho con todo lo que ha logrado hasta el momento. Sin embargo, está esperando la oportunidad algún día de hacer teatro y que una película que grabó en Venezuela salga ya a las pantallas de cine.