Publicidad

EUROPA URBANA

Los encantos de las grandes capitales: París, Londres y  Madrid.  Lo relajado y alternativo de Amsterdam y Berlín.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Redacción Buen Viaje
16 de septiembre de 2008 - 10:28 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Si bien cruzar el Atlántico supone un esfuerzo en tiempo y en dinero, no es aconsejable querer verlo todo, porque el que mucho abarca, poco aprieta.

El continente europeo es extenso, rico en historias, en gastronomía y en paisajes. Si usted está visitando Europa por primera vez, es clave escoger ciertas metrópolis y combinarlas con ciudades más pequeñas e intimas. París, Londres, Madrid, Berlín, son esas grandes urbes, fascinantes, míticas, a las que seguramente habrá que volver porque no bastarán días para conocerlas, para desentrañar sus rincones, para tomarles el pulso y descubrir lugares que van más allá de los atractivos turísticos.

Viajar en primavera y en otoño tiene dos grandes ventajas. Primero, la temporada baja permite conseguir tiquetes aéreos y hoteles a precios inferiores, y segundo, podrá gozarse dos de las estaciones más bonitas en el año, ya sea el bouquet de flores que se respira por las calles o los colores terrenales y cálidos del otoño.

París

Es por excelencia la ciudad de los enamorados, la romántica, la de la luz, la de los paseos a orillas del Sena y la de los grandes museos. Es sin duda una imagen cliché, pero real y tangible, que no sólo está en el imaginario colectivo mundial. Caminar por París es perderse en sus múltiples pasajes, calles adoquinadas y arquitectura monumental. Los días nunca serán suficientes para verlo todo. Escoja algunas de las atracciones turísticas, como la bien conocida Torre Eiffel, un paseo por el Sena en ‘bateaux mouches’, una visita a la Catedral de Notre Dame y si quiere más iglesias, vaya al Sacre Coeur y dele un vistazo al mítico Montmartre.

París también es la ciudad del arte y hay museos para todos los gustos. Si va al Louvre, escoja sólo una parte, porque para verlo todo se necesitan días. Si le gusta el arte moderno, el museo Georges Pompidou es de por sí una atracción, no sólo por su colección permanente y sus interesantes exposiciones, sino por su arquitectura. Muy cerca de ahí se encuentra uno de los barrios más agradables para caminar, hacer compras y tomarse un café: el Marais. Era el antiguo barrio judío y ahora es muy conocido por tener una población gay asentada. Es el barrio de las boutiques, de los diseñadores independientes, del Museo Picasso y de la Plaza de Vosges que es una de las más lindas de esta ciudad. Hablar de París da para hacer 1.000 guías y escribir muchos libros.


Madrid

Esta ciudad entre señorial y descomplicada es de esas que nunca duermen y donde es posible encontrar más trancones en la madrugada que durante el día. Gastronómicamente es una ciudad muy interesante. Después de Tokyo, tiene el mercado de pescado más grande del mundo y así es posible encontrar en los restaurantes la frescura en todos los mariscos. Sorprendente, sin duda, para un lugar que no tiene mar.

Madrid vibra de noche casi en todas las estaciones, en especial en verano, cuando los separadores de las calles, por ejemplo, la  del Paseo de la Castellana, se vuelven terrazas, esos cafés y bares temporales donde la gente se reúne después del trabajo para tomarse unas cañas (cerveza de sifón) o unas copas. El tapeo corresponde a esa costumbre de ir de bar en bar comiendo tapas y tomando algún aperitivo. Para esto, lo mejor es dirigirse a la calle del Almendro, que tiene lugares antiguos y otros de concepto más contemporáneo, e ir probando los jamones ibéricos, la tortilla española, los calamares bravos y acompañarlos de un vino tinto o blanco.

El Museo del Prado y el de la Reina Sofía pueden colmar sus ansias tanto de arte clásico como contemporáneo. El Parque el Retiro es perfecto para un paseo dominguero. Cada barrio tiene su peculiaridad. Lavapiés, Malasaña y Chueca son los más antiguos e interesantes de la ciudad. La zona central entre el Palacio Real y la Puerta del Sol es la más turística e imperdible. Desde aquí se puede ir a pie hasta la Gran Vía, llena de tiendas, bancos, oficinas, bares y cines. En el barrio Salamanca o en las boutiques de la calle Serrano encontrará la elegancia y la solera de los madrileños en cuestión de moda.

 Londres

Es una de las principales capitales europeas. El encanto y la particularidad de esta metrópoli residen en la variedad de barrios, cada uno con una identidad, un espíritu y un ambiente cultural propios que la componen y que ofrecen al turista experiencias diversas. Las principales atracciones turísticas de Londres son sus monumentos, parques y plazas emblemáticas: el Big Ben, el Palacio de Buckingham, la catedral de San Pablo, el Castillo de Windsor, Picadilly Circus, el Tower Bridge, Hyde Park, la Abadía de Westminster y Trafalgar Square.

Pero Londres ofrece mucho más según el gusto de cada quien: para un viajero más étnico, esta ciudad alberga la comunidad india más grande de Europa; para un viajero más alternativo, nada mejor que estar en los alrededores de Leicester Square y hacer parte de la cultura punk; y para los amantes de los museos es posible encontrar desde el museo de cera de Madame Tussaud, hasta el Tate Modern y la Somerset House, pasando por la National Gallery y el Museo de Historia Natural.

Por Redacción Buen Viaje

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.