Teatro Belarte (Bogotá), marzo 13 y 14

“El diván rojo”: un homenaje a Fernando Gaitán en las tablas

Luego de asumir el rol de productora teatral, la actriz Natalia Ramírez, quien interpretó a Marcela Valencia en “Betty la fea”, tomó el reto de escribir unas líneas en las que explica las razones por las que vale la pena revivir uno de los pocos textos creados por el libretista para teatro.

Julio César Herrera y Lorna Cepeda son los protagonistas de “El diván rojo”, de Fernando Gaitán, dirigido por Víctor Quesada y producida por Natalia Ramírez. / Cortesía
Julio César Herrera y Lorna Cepeda son los protagonistas de “El diván rojo”, de Fernando Gaitán, dirigido por Víctor Quesada y producida por Natalia Ramírez. / Cortesía

Hace unos años me reuní con las hijas mayores de Fernando Gaitán y ellas tenían la obra El diván rojo archivada un poco. Él me había recomendado mover el montaje, pero esa idea sobre las tablas ya tenía un doliente, ya tenía mamá y papá, así que yo no tenía mucha margen de maniobra.

A los pocos meses, Fernando murió y sus hijas me hicieron el llamado para mover la obra. Acepté, pero dejé muy claro que tocaba primero cerrar el capítulo ya abierto de El diván rojo y pedí que las herederas me entregaran un libreto ajeno a cualquier postura escenográfica al respecto. No quería tomar a un niño ya criado, sino partir de cero.

Lo primero que se nos ocurrió fue contar esta historia de dos a través de parejas emblemáticas, como Alejandra Azcárate y Alejandro Riaño, pero con sus agendas fue imposible cuadrar algo. Más adelante aparecieron los nombres de Lorna Cepeda y Julio César Herrera, y quedamos tan felices con la postulación, que los citamos a un almuerzo y ahí les entregamos el texto. Ambos se fueron con los libretos y dijeron de una vez que querían hacerle.

El paso siguiente fue buscar a un director y optamos por Víctor Quesada, quien estaba temporalmente en Nueva York. Por fortuna no había visto el montaje anterior y a él se le ocurrió la idea de invertir los roles, lo que resultó tan atractivo como arriesgado.

De las cosas interesantes de invertir los géneros en El diván rojo fue encontrar un lenguaje femenino que ya es difícil de establecer. Por lo general, los hombres son donjuanes, y las mujeres, prostitutas, y al modificar el texto en las palabras de Fernando lo que teníamos ante nuestros ojos era a una doñajuana con todas sus habilidades de conquista.

La historia detrás de El diván rojo es que Gaitán lo escribió para un proyecto personal suyo llamado La Trama, local que arrancaría su temporada durante el Festival Iberoamericano de Teatro. Él pensó en Kathy Vélez y Cristian Villamil como protagonistas de esta obra. Jamás la vi, y ni siquiera conocí el lugar La Trama porque vivía fuera del país en ese momento.

Pasó el tiempo y RCN me contrató para hacer una novela llamada Las Vegas, en donde me cruzaba con Fernando en los pasillos. En una de nuestras charlas, me contó lo que pasó con La Trama y me dijo que El diván rojo se presentaba en Casa E y fui a ver la obra, y quedé impactada con todo lo que vi sobre el escenario. Al final de ese ciclo, Gaitán me recomendó mover la obra en festivales y en otras salas, pero no quería apropiarme de un hijo ajeno.

Para nuestro pesar, Fernando Gaitán para las tablas únicamente escribió El diván rojo y Betty la fea, teatro, que duré convenciéndolo como 15 años hasta que me dijo que sí. Muchas personas no saben que él estaba incursionando en la composición de canciones al lado de Jorge Villamizar, y eso se quedó en el tintero, así como sus clases de internet para escribir libretos.

Hoy recuerdo que la pelea más dura que tuve con Fernando Gaitán fue hace 18 años, cuando estábamos terminando Betty la fea. Telemundo nos ofreció a Lorna (Cepeda) y a mí un contrato de exclusividad después de la novela. Nos dieron muchas largas y nada que se acababan nuestras participaciones, hasta que llegó el día de nuestras despedidas de la serie.

Hoy le agradezco la escena tan hermosa que escribió para mí en la que Marcela Valencia le entrega a Betty a Armando, y eso duró al aire unos 13 minutos. Aunque él quedó muy molesto conmigo, se sintió traicionado por mi partida y dejó de hablarme durante mucho tiempo. Él no quería ese final para mi personaje de Marcela, para el que siempre me insistió que no quería que fuera una villana.

Fernando Gaitán siempre escribió muy bien y apoyaba cualquier aporte que el actor pudiera hacer. Para él, lo importante era humanizar a los personajes. Ahora... puedo decir que jamás le cambié una palabra a sus libretos, ni en televisión ni en teatro. Nos decía que no quería ser un obstáculo entre el actor y el personaje.

Ahora, en el rol de productora, me reecuentro con la memoria del libretista, del maestro y del amigo en El diván rojo, del que solo haremos funciones en el teatro Belarte, en Bogotá, para luego salir en una gira que incluye presentaciones en Popayán, Cali, Medellín, Cúcuta, Pasto, entre otras ciudades del país. Con El diván rojo le queremos hacer un homenaje a Fernando Gaitán, y la mejor forma que encontramos es actuando sus textos, porque él era pura escritura.

“El diván rojo”. Teatro Belarte, en Bogotá. Marzo 13 y 14.

* Actriz y productora teatral.

 

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Natalia Ramírez*

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