“El placer sin consecuencias”: Marie Chouinard en la Bienal de Danza de Cali

Es una de las compañías más importantes que se presenta este fin de semana en la capital del Valle, donde hasta este lunes se lleva a cabo la cuarta edición de la Bienal Internacional de Danza. Scott McCabe, bailarín de “El Bosco: El Jardín de las Delicias”, da su visión sobre la puesta en escena.

Sylvie- Ann Paré / Cortesía

“El Jardín de las Delicias” es tan icónica en la historia del arte como misteriosa. La pintura de Jheronimus Bosch, aún hoy, más de 500 años después de su creación, sigue siendo interpretada y redescubierta una y otra vez. El tríptico pintado en óleo relata en tres escenas el cielo, el infierno y el purgatorio y se guarda sigilosamente en el Museo del Prado de Madrid, hasta donde acudió Marie Chouinard, una de las bailarinas más relevantes de Canadá, para darle vida a través de la danza a ese cuadro que ha provocado más de un enigma. La compañía de la también coreógrafa llenó de movimiento a la obra más recordada del pintor holandés y este fin de semana se presentó en Cali, donde se lleva a cabo la cuarta edición de la Bienal Internacional de Danza. (Lea aquí: Bienal de Danza en Cali, la muestra de una ciudad que baila)

El cuadro de El Bosco cuenta la creación del mundo en tres actos. En el primer panel se observan a Adán y Eva, junto a Dios y varios animales en el edén. En el segundo, hombres y mujeres desnudos, con piel blanca o negra, se besan y acarician sin importar el género en medio de criaturas nuevas que caminan y sobrevuelan. Y en el último panel aparece representado el pecado. La oscuridad tiñe los colores y los seres humanos son castigados en medio de cerdos vestidos de monjas y gigantes instrumentos musicales. No hay un solo significado y la obra se resiste a ser dominada por una única interpretación. De allí, por ejemplo, que incluso una artista haya intentado descubrir las notas que tatuó el pintor en el trasero de un hombre aplastado por un arpa. (Lea aquí: “Cali es la ciudad de la danza y del movimiento”: Isabel Cristina Restrepo)

“El jardín de las delicias” está en el Museo El Prado, Madrid.

¿Qué quiso contar El Bosco con esa pintura? La compañía Marie Chouinard se inspiró en ella para proponerle al público su propia narración en 75 minutos. Scott McCabe, bailarín de Marie Chouinard, explica la visión que el grupo de danza intenta poner en escena en medio de un proceso de creación conjunto en el que participaron todos los bailarines. Explica que el objeto es compartir un trabajo sobre la humanidad, la oscuridad, la celebración, todos los lados de la vida. (En fotos: La Bienal Internacional de Danza de Cali)

“El Bosco quería transmitir todos los sentimientos de la vida, las emociones humanas. Pero sobre todo la ingenuidad del placer. Primero, nos encontramos con el jardín, donde nada está visto de forma perversa. Puedes hacer el amor con cualquiera, puedes comer frutas, hacer muchas actividades, todo es libre. Es algo que está haciendo falta en el mundo ahora, es un placer sin consecuencias”, afirma Scott McCabe en diálogo con este diario.

“Adicional a ese jardín, está el infierno, que en realidad es lo que pasa en la tierra. Es el caos de todo el mundo, a un nivel global, internacional. Y entonces entendemos que esa es la dicotomía de la vida, las dos partes. Pero el mensaje que le envía el ‘Jardín de las Delicias’ al mundo de hoy es sobre el placer sin consecuencias y la libertad. Todo el mundo de alguna manera está buscando su libertad”, añade el bailarín.

/ Foto: Nicolas Ruel - Cortesía

Así como McCabe, más de diez bailarines tuvieron que estudiar la obra, que fue impresa a gran escala para que cada uno de los participantes deconstruyera las posiciones de las escenas que allí se observan. La observación de las imágenes podía tardar hasta una hora. “Cada día íbamos recolectando como una especie de pequeñas joyas, y al final tuvimos una sola pieza. De esas pequeñas cosas valiosas se hizo luego algo grande. Todos ayudamos a la creación y fue muy libre”.

“El otro acto es más difícil de encasillar.  Habla de Jesús, Adán y Eva y se trata de modificar la perspectiva cambiando, por ejemplo, los géneros, ocupando posiciones en el espacio diferente”, concluye McCabe, uno de los más de 800 artistas que se han subido a las tarimas de la Bienal Internacional de Danza de Cali. Marie Chouinard, por su parte, es una de las 11 compañías internacionales participantes, al igual que de otros países como Senegal, Chile, Brasil, España, Francia, Serbia y Japón. El festival reúne los mejores expositores de la danza contemporánea en Latinoamérica.

A estas companías se suman 28 nacionales y Medellín es la ciudad invitada de honor este año, con montajes coreográficos que abarcan diversos géneros como la danza contemporánea, tradicional, afro y urbana. 

*Este artículo fue posible gracias a la invitación de la Bienal Internacional de Danza de Cali

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Redacción Gente

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