Esposa de Matthew McConaughey limpió casas tras emigrar a Estados Unidos

Camila Alves se siente muy orgullosa de haberse labrado un camino en su país de adopción sin ayuda de nadie, trabajando en lo que sabía -limpiar casas- para ganar dinero.

Camila Alves y Matthew McConaughey.Archivo AFP

Antes de que el mundo de la moda y el actor Matthew McConaughey (su esposo y padre de sus tres hijos) se cruzaran en su camino, Camila Alves era tan solo una joven inmigrante de 15 años que llegó a Estados Unidos sin conocer el idioma y dispuesta a trabajar muy duro para labrarse su propio camino.

Aunque se haya convertido en la esposa de una de las estrellas más famosas de Hollywood y en una empresaria por méritos propios, Alves no ha olvidado los ideales que le llevaron a trabajar como limpiador antes de debutar como modelo y que ahora trata de inculcar a sus pequeños.

"En aquel entonces no hablaba ni una palabra de inglés, y venía de Brasil, donde creces con una persona que va a tu casa seis días a la semana y se encarga de la cocina y la limpieza. Es parte de la cultura, pero mi padre siempre me dijo: 'Tienes que ser capaz de encargarte de tu propio hogar, porque puede que vivas como una reina, pero qué pasará si los empleados no se presentan, ¿qué harías entonces?'", recuerda la brasileña en una entrevista a Ocean Drive.

"Mientras crecía siempre tuve que arreglármelas sola, no iba a llamar a nadie para que me pagara las facturas, esa no era una opción. Tenía que encargarme de mí misma. Yo sabía cómo ocuparme de una casa, así que empecé a limpiarlas".

Respecto a su estable relación de más de una década con el ganador del Óscar, Camila Alves atribuye su éxito al hecho de que siempre encuentran algo de tiempo en sus ajetreadas agendas para estar a solas y a que a ella jamás le interesó cómo pudiera facilitarle la vida Matthew  McConaughey, entre otras cosas porque ya se había labrado un nombre por derecho propio en su trabajo. (Archivo Hija de Matthew McConaughey le 'roba el show' a su padre).

"Lo que segundo que siempre me decía mi padre es que jamás debía casarme o estar con un hombre por lo que tuviera, bien fuese dinero o estatus, porque entonces para él solo sería una prostituta de clase alta. Esas fueron las dos ideas que me metieron en la cabeza", afirma.

 

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