30 Jul 2015 - 3:01 a. m.

La fe de Linda Lucía Callejas

Esta madre de dos hijas y administradora de empresas asegura que desde pequeña ha sido muy cercana a la madre Laura, por lo que se centró en interpretar a una mujer que no solo tuvo fe, sino confianza en sí misma.

Un chat con...

¿Por qué decidió estudiar administración ya siendo actriz?

Decidí estudiar cuando murió mi primer esposo. Hice un alto en la actuación para dedicarme a mi hija y que no se sintiera huérfana de madre también. Logré una doble titulación y eso me ha dado otra mirada a mi carrera, no solo en el momento de administrar el dinero, sino todos los recursos, inclusive el tiempo.

¿Cuál es su relación con sus hijas?

Mis hijas son mis maestras, tenemos una relación muy linda las tres, nunca van a poder decir “por culpa de mi mamá tomé está decisión”, sino que “por culpa de mi mamá tuve que tomar las riendas de mi vida”.

¿En su vida implementa algún tipo de meditación?

Vengo de una familia católica y desde muy pequeña rezo el rosario, soy muy mariana. Es más, durante el rodaje, el rosario que tenía en el faldón lo usaba de verdad, es mi conexión con el rostro femenino de la religión que está representado por la Virgen María.

¿Cambió su perspectiva religiosa después de hacer la novela?

No estamos mostrando la vida de Laura Montoya desde el punto de vista religioso, tenemos que incluirlo porque es la única santa colombiana, pero lo que queremos es mostrar a esa mujer líder colombiana, una mujer educadora, con una misión muy clara desde que era niña, y todos esos valores que la llevaron a convertirse en una santa.

¿Qué fue lo que más la acercó a Laura?

Desde niña mi abuela y mi madre nos llevaban a su santuario en Belencito, por lo que tenía mucha información al respecto. Mi madre siempre le ha pedido con mucha fe, para sanación. Además, esta mujer fue capaz de sacrificar su vida y felicidad por los demás.

¿Recuerda algo de esos viajes al santuario?

Muy poco, yo me acuerdo que mi madre nos llevaba. En enero recorrí la zona y traté de conectarme con mi infancia, pero están remodelando el santuario y la iglesia y ya no es igual.

¿Quién es Laura Montoya en el momento en que usted aparece en la historia?

La madre Laura que yo interpreto es como la rosa del desierto, una piedra que por todas las ventiscas se convierte en rosa, que ha vivido muchas frustraciones, dolores y tristezas y se siente muy sola en el mundo, que no la comprenden. Yo recibo un personaje más obediente, más entregado a Dios, más místico, apasionado por el tema social y deseoso de poderle ayudar al prójimo.

¿Qué tan duras fueron las grabaciones?

Yo nunca me sentí cansada, esa es una de las cosas más misteriosas de este personaje. Empecé con un ritmo de trabajo muy fuerte, pero nunca me sentí agotada, me sentía lista para el día siguiente, pero también era consciente de que cada escena era única e irrepetible.

¿Qué es lo que más admira de la madre Laura?

La cantidad de contrastes. Uno no tiene la capacidad de interpretar personajes con estas historias de vida. Uno siempre está direccionado a un punto, si es el protagonista es blanco, y si es el malo es negro, pero este personaje tiene tantos matices y colores, con tanto carácter y sufrimiento, que no sólo tenía fe sino confianza en sí misma.

¿Cómo combina la música con la actuación?

Ahora estoy en una obra que se llama In-fieles, en la que puedo cantar, una de mis grandes pasiones. Es dirigida por Juan Ricardo Gómez y estaremos hasta la última semana de agosto en el teatro Santa Fe.

 

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