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31 Jul 2021 - 2:00 a. m.

María Carolina Rodríguez, la disciplina de una princesa Disney real

La joven nadadora paralímpica de 18 años fue escogida por Disney para inspirar con bondad y valentía a niñas, niños y jóvenes en América Latina.
María Camila Gil Niebles

María Camila Gil Niebles

Periodista Entretenimiento
María Carolina Rodríguez ha ganado 25 medallas en cuatro años de competencia. / Andrés Rot - IDRD
María Carolina Rodríguez ha ganado 25 medallas en cuatro años de competencia. / Andrés Rot - IDRD
Foto: rot

Ser una princesa Disney es tal vez uno de los sueños más anhelados para muchas cuando aún son pequeñas, un anhelo que puede ir desapareciendo con el tiempo. Pero para María Carolina Rodríguez, ese deseo no estaba tan alejado de la realidad. A principios de 2021 recibió una llamada en la que le contaban que había sido escogida para convertirse en una princesa Disney real. Su historia no es de ficción, tampoco tiene vestidos vaporosos, zapatillas de cristal ni corona con perlas y mucho menos está esperando un príncipe para casarse. Ni siquiera ella misma había imaginado ser escogida para representar Disney Princesa: Tiempo de Celebrar, la iniciativa que busca inspirar a miles de niños, niñas y jóvenes de Latinoamérica a perseguir sus sueños e ir detrás de lo que desean.

Esta colombiana de 18 años es una princesa contemporánea y es la protagonista de su propia historia, una campeona. En 2016, a María Carolina Rodríguez la vida le cambió. Fue diagnosticada con cáncer de peroné izquierdo, para ello fue sometida a tratamiento de quimioterapia, que no fue suficiente, por lo que tuvieron que amputarle la pierna izquierda. Su sueño de practicar natación parecía acabarse. No obstante, en su libreto aún no era hora de poner un punto final, pues su vida apenas comenzaba a escribirse. Al salir de la clínica aguardaba el momento de volver a tocar el agua y seguir entrenando, su nueva condición no sería una discapacidad, sino un punto a favor. Su madre y su padre le daban palabras de apoyo. En ese momento, conoció la fundación Make a Wish, que le cumplió el sueño de ir a los parques Disney.

“Para mí, saber que tenía cáncer no fue lo más duro, porque pensé que mucha gente sale de eso y logra recuperarse, no es el fin del mundo y lo de la pierna sí fue duro, porque me lo dijeron un día antes. En un principio me iban a poner una platina, pero el día anterior fue el doctor a decirme que dependía de lo que encontrara me colocaba la platina o amputaba la pierna y que era más probable lo segundo. Al día siguiente después de que desperté de la operación, lo primero que hice fue palpar mi pierna y cuando llegué a la parte de la rodilla sentí el vendaje y de ahí para abajo ya no sentía nada. Eso fue un golpe demasiado duro. Uno tiene que ser muy fuerte en la vida y decir que si ya pasé por una amputación, puedo pasar por lo que sea. La emoción más grande en diciembre de 2016 fue cuando me dijeron que ya estaba 100 % libre de cáncer”, relata María Carolina Rodríguez.

Con madurez y tranquilidad, esta joven ha sabido superar cada obstáculo. Se apoyó en la natación, su familia y amigos. “La parte emocional siempre ha sido muy importante; si no fuera por mi familia y mis amigos yo no estuviera aquí contando esta historia. Siempre que yo salía de una quimio lo hacía muy triste y un poco débil, entonces, por ejemplo, mis amigos me decían que si iban a mi casa veíamos una película o comíamos helado”.

Su refugio fue la natación, el mismo hobbie que empezó a los seis años cuando su padre, aún sin sospechar nada, la inscribió en clases para que aprendiera a nadar y dejara el miedo que le tenía al agua. Ese pánico se convirtió en pasión y disciplina, que la hacen moverse rápidamente dentro de una piscina y ya le han otorgado 25 medallas en competencias paralímpicas.

“No pensé que fuera a llegar tan lejos en el mundo de la paranatación en un tiempo tan corto, pues tengo apenas cuatro años en el deporte. Mi primera medalla fue en mi debut en 2018, cien metros libres. Es la medalla que más atesoro, aunque no fue de oro en una competencia de mayores. En ese entonces yo veía a las demás personas y creía que tenían un nivel mayor al mío. La veo y me vuelvo a meter en la Carolina de 2018 vivo la competencia. Es una emoción que se siente en el pecho, pero no se puede explicar con simples palabras, me siento orgullosa de mí”.

Su deseo de alcanzar los sueños inspiró a Disney para elegirla como un ejemplo de verdadera valentía, resiliencia y perseverancia. A su vez, María Carolina Rodríguez dice que las películas de Disney han sido un motor para seguir adelante y, asegura, que Mulán es su favorita.

“Siempre veía las películas de Disney, al resto de las princesas las veía fuertes y muy lindas a su manera, pero Mulán era diferente, quería salvar al mundo por ella misma, ser la heroína y mostrar que podía ser única. No era como las otras protagonistas, que iban a otro lugar para conseguirles un marido, ella quería ser una mujer independiente y mostrar sus fortalezas. Ese tipo de mujeres son las que siempre he admirado y lo que yo quería ser. Creo que en este momento lo estoy logrando”.

Su mensaje de autenticidad también inspira a todos los niños, niñas y jóvenes a ser protagonistas de su propia historia. “Muchas personas creen que los valores son la fuerza o cosas así, pero tú puedes mostrarlo todos los días desde el simple hecho de saludar a una persona, ser amable; eso es tener ya un valor que te hace ser una princesa todos los días con simples acciones”.

Ahora, María Carolina Rodríguez entiende la importancia de seguir contando su historia y el motivo por el que fue escogida para ser una princesa Disney real, aun cuando se cuestionaba si era o no la indicada. También le preocupaba su timidez ante las cámaras y pensaba que ese miedo la haría equivocarse, lo que no ha pasado. Como ella misma dice, más allá de seleccionar a María Carolina, se inclinaron por la historia que tiene.

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