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Patricia Martínez Coral: “Este libro es para los ciudadanos inconformes”

En el marco de las protestas, manifestaciones y aquellas acciones que muestran el sentir y pensar de un pueblo “¡Donde nada es lo que parece!” hace una reflexión sobre la importancia de entender las necesidades del otro a través del respeto y la empatía.

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Redacción Bogotá
16 de junio de 2021 - 10:06 p. m.
Patricia Martínez es profesional en Gobierno y Relaciones internacionales.
Patricia Martínez es profesional en Gobierno y Relaciones internacionales.
Foto: Cortesía
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Con un acercamiento distinto, la experta académica Patricia Martínez explora, a través de su libro ‘Donde nada es lo que parece’, una realidad poco conocida y bastante coyuntural que permite al lector conocer, desde adentro, lo que vive un servidor público en Colombia.

Desde la opinión y con un lenguaje coloquial, el libro recorre experiencias y anécdotas que rozan incluso lo inverosímil, desde una mirada reflexiva y propositiva en torno a un mundo que es totalmente desconocido para la ciudadanía y que apuesta por la necesaria reconstrucción de un vínculo de confianza entre los ciudadanos y los servidores públicos.

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El prólogo escrito por Mischa Dohler, miembro del Harvard Square Leaders Excellence, catalogado como uno de los 100 jóvenes inventores del MIT´s Technology Review que trabajan por cambiar el mundo y ganador del premio 21st Century Icon Award por sus contribuciones globales a la tecnología y las artes, expresa que, “los cambios que se implementen al interior del país para resolver los problemas expuestos e impulsar el desarrollo socioeconómico supondrán, en la práctica, importantes esfuerzos. Es mi deseo que los ciudadanos del resto del mundo, autoridades de gobierno, y demás actores globales puedan contribuir, de manera positiva, a su realización”.

Es así como Martínez lleva a los lectores por un viaje en el que lo anecdótico despierta la empatía hacia la labor y el rol que juegan los servidores públicos. Patricia Martínez hace un llamado a la unión, la tolerancia y el respeto por el otro, herramientas que según la autora son indispensables para generar la transformación que Colombia necesita.

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El libro en medio de una coyuntura país

Hoy por hoy, Colombia se enfrenta a una situación retadora y es iniciar un cambio en su estructura, lo que en la actualidad los ciudadanos reclaman en las calles del país. “Uno ve que el cambio es indispensable, que el cambio se debe gestar desde adentro, que el Estado debe ser fortalecido en su institucionalidad para poder satisfacer las necesidades que tienen los ciudadanos”, aclara Martínez.

La autora considera que la situación que enfrenta Colombia requiere de un llamado a que todos los actores sean parte de la solución. “Al interior del Estado hay problemas de ineficiencia y corrupción; así como es preciso mejorar la manera en que se articulan las Ramas del Poder Público, y los niveles de gobierno. Sin embargo, también es necesario que la ciudadanía supere la animadversión hacia el Estado, y que se profundice la cultura política para dar paso a proyectos que permitan avanzar en la consolidación del desarrollo y la democracia en el país”, concluye Patricia Martínez Coral.

¿Qué circunstancias la llevaron a escribir este libro?

El libro es fruto de un balance personal acerca de mis últimos quince años de trabajo en el sector público, y que me vi en la dolorosa necesidad de hacer tras el fallecimiento de mi padre. Circunstancias tan difíciles como estas llevan a cuestionarse muchos aspectos, y, de alguna forma, a validar el sentido de decisiones que han sido trascendentales como la de dedicarse a este campo profesional.

¿De qué trata “¡Donde nada es lo que parece!”?

El libro es un reflejo de las distorsiones más significativas que experimentan las entidades públicas en Colombia; y las confrontaciones que realizan a diario los servidores estatales entre el deber ser y la realidad en la que están inmersos. En breve, el libro ofrece una radiografía de las dinámicas que caracterizan al sector público, y que contribuye a explicar por qué el Estado no está en la capacidad de cumplir a cabalidad sus obligaciones.

¿Cuál siente que es la coyuntura de su libro “¡Donde nada es lo que parece!” con la situación social, política y económica que vive el país hoy en día?

El libro no puede ser más oportuno. En primer lugar, porque la turbulencia que atraviesa el país expone numerosas expectativas sociales que vienen siendo defraudadas por el Estado desde hace mucho tiempo, y por ende resulta pertinente analizar algunas de las causas de fondo que están estrechamente relacionadas con el funcionamiento del sector público. Por otro lado, la protesta social es uno de los temas que aborda el libro. Aun cuando el proceso de edición estaba en curso justo antes del estallido del Paro Nacional, era previsible que este tipo de situación se viviría pronto, dado el malestar ocasionado por la emergencia sanitaria, de tal modo que uno de los capítulos se refiere a la necesidad de replantear el relacionamiento entre la ciudadanía y el Estado, con el fin de preservar las condiciones de gobernabilidad y salvaguardar las bases para la construcción de un futuro compartido.

En su opinión, ¿cuáles son las tres reflexiones más importantes que tiene este nuevo libro?

La primera reflexión corresponde a la imperiosa necesidad de humanizar la óptica con que se juzga al Estado y su desempeño. Si bien la Administración Pública es, por definición, impersonal, no es posible ignorar que al interior de las entidades existen diversas esferas de poder que colisionan de manera constante, escapan al control de la mayoría de los servidores, desnaturalizan al Estado, y dificultan la gestión pública. Reconocer estas problemáticas es el primer paso para avanzar en la búsqueda de un cambio sustancial. La segunda se refiere a la urgencia de mejorar la articulación entre las Ramas del Poder Público, pues el grado de politización que se encuentra arraigado en ellas ha terminado por erosionar el sistema de balances y contrapesos. Y, la tercera se relaciona con la impostergable tarea de profundizar la cultura política en el país, de tal modo que la ciudadanía avance en el desarrollo de hábitos, actitudes y competencias que le permitan ejercer un control social más riguroso, participar en la arena política de manera más constructiva, y madurar el sistema democrático.

¿Cuál es la importancia de entender y valorar la labor y el rol que juegan los servidores públicos en el país?

El Estado permea cada uno de los aspectos de la vida de un ciudadano, incluso en formas que pasan desapercibidas frente a sus ojos. Sin embargo, muy pocas veces las personas se preguntan cómo funciona internamente el sector público, y de qué depende que logre o no los resultados que se esperan de él. La importancia de comprender cómo opera, y cómo se desarrolla la cotidianidad para un servidor público, radica en que es la única opción para cotejar, con certeza, la enrome distancia que separa las expectativas en torno al Estado, y la realidad. Si no se consigue fortalecer las capacidades del sector público, y dignificar la vocación de servicio, persistirán, de manera indefinida, las insatisfacciones que hoy aquejan a la ciudadanía.

Usted ha liderado en diferentes entidades estatales del orden nacional, ¿por qué es tan importante la formulación e implementación de políticas públicas y proyectos sociales en el país?

Infortunadamente en el país las políticas públicas se han convertido en un cliché; dudo que haya otro ámbito alrededor del cual proliferen tantos pseudoexpertos. Para empezar, en Colombia casi ninguna política es pública, en el sentido original del término, pues lo usual es que sean producto de la inventiva de unos pocos antes que el resultado de procesos confiables de concertación con grupos de interés. Asimismo, carecen de diagnósticos claros, teniendo en cuenta que una de las principales debilidades del sector público consiste en la precariedad de sus sistemas de información; y, por último, la formulación, implementación, seguimiento y evaluación de las políticas públicas, y proyectos sociales, demandan procesos de aprendizaje institucional que en el país se ven, frecuentemente, obstruidos por la tendencia cortoplacista con que se gobierna y se toman decisiones en el sector público. Es importante mejorar estos aspectos en la medida que la gestión pública se instrumenta a través de estas intervenciones, que deben responder a necesidades genuinas, comprendidas a fondo, con el alcance y efectividad requeridos, con un manejo adecuado de riesgos, y en un entorno en el que los recursos deben optimizarse.

¿Cómo fue su experiencia en el campo de la docencia y la investigación?

La docencia y la investigación proporcionan herramientas transversales que son de gran valor para el desempeño profesional, estimulan la inclinación al debate y el análisis crítico, y lo más importante es que mantienen un incesante gusto por el aprendizaje. He tratado de combinar estas actividades durante mi paso por el sector público, nutriendo así el desarrollo de producción intelectual.

Ya había escrito un libro antes llamado “Instituciones internacionales: la gobernabilidad mundial en perspectiva”, ¿qué es lo que más disfruta a la hora de escribir?

Debo señalar que soy una lectora consumada, y me maravillan los pequeños descubrimientos que encuentro en géneros literarios que son completamente ajenos a mis áreas de formación, y que obviamente podrían resultar insignificantes para los expertos en dichas materias; como por ejemplo, el proceso de secuenciación del genoma humano, las estructuras lingüísticas innatas y universales, los patrones de la biología evolutiva que explican interesantes fenómenos del comportamiento, los relatos cosmológicos de civilizaciones antiguas, y escenarios contrafactuales que han formulado algunos historiadores sobre el fin del imperio romano. Es así como al escribir, lo que más disfruto es formular, a partir de un lenguaje comprensible y sencillo, alternativas que le permitan a cualquier lector explorar problemas desde un ángulo novedoso.

¿Qué proyectos tiene para este año?

Después de tantos meses de aislamiento, retornar a la normalidad será sin duda el principal proyecto, lo cual involucra importantes compromisos familiares. En el ámbito profesional, planeo acompañar algunos ejercicios de agenda programática, pues las campañas políticas ya están a plena marcha.

Redacción Bogotá

Por Redacción Bogotá

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