El primer sencillo fue “Qué tal”

Alejandro Santamaría y las lecciones que le deja 2020... tal vez “Sin querer”

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El cantautor colombiano cuenta en un relato en primera persona cómo ha desarrollado su proceso creativo en época de pandemia y revela detalles de “Sin querer”, su más reciente lanzamiento.

Este año ha sido diferente en muchos aspectos de mi vida. He crecido profesional y personalmente. En mayo de 2019, cuando me preparaba para presentar mi primer sencillo, Qué tal, aún no dimensionaba todo lo que venía por delante.

Disfruto mucho componer, tocar la guitarra y compartir mi música en vivo. Siento que en mi carrera todo lo hago con mucho amor a mi profesión. Desde pequeño he cantado e interpretado instrumentos como el piano y la guitarra, porque es lo que me hace feliz.

Sin embargo, cuando todos iniciamos un 2020 llenos de energía y con expectativas, de repente la vida nos dio un giro que no nos esperábamos, nos enfrentamos a una pandemia que nos obligó a aislarnos durante varios meses. Este tiempo fue de muchos sentimientos encontrados. Al comienzo sentimos temor e incertidumbre, porque no sabíamos cuánto iba a durar el aislamiento. La industria del entretenimiento se vio afectada y, en general, muchas industrias han sido golpeadas.

Pero, sin duda alguna, también fue un gran reto. Teníamos que seguir adelante, adaptándonos a las circunstancias y aprovechando las herramientas que la tecnología nos ofrece. Durante la pandemia he tenido la oportunidad de escribir, componer y explotar mi lado más creativo, así como la posibilidad de acercarme más a mi familia, aunque extraño los conciertos en vivo, esa adrenalina que da antes de subirse a un escenario y esa sensación satisfactoria de compartir mi música de cerca con las personas.

Nunca he dejado de componer, porque es lo que disfruto hacer; por eso en abril inicié un nuevo proyecto con la necesidad de seguir haciendo música que transmita y conecte a las personas y ahí nace Sin querer, una canción que combina el sonido pop característico de mi estilo musical y el dembow del género urbano.

Empecé escribiendo la canción junto a Maya, Maiky Full y Elektrik, productores con los que trabajé en Medellín, y la dejamos lista hasta el primer coro. Sin embargo, yo siempre quise incluir a un artista del género pop urbano que también estuviera iniciando su carrera, así que se la envié a Kobi Cantillo y le gustó mucho, aceptó y escribió toda su parte, así fuimos armando todo el tema.

La canción la escribimos estando en cuarentena. Es la primera vez que trabajo con Kobi Cantillo y considero que el proceso de una colaboración a distancia funcionó muy bien. Realizamos diferentes sesiones vía Zoom para poder fusionar ambos estilos, mientras mi productor iba tomando las voces y uniéndolas en la misma pista. Nunca había trabajado una canción de forma virtual, porque me gusta hacer las cosas presencialmente, pero esta pandemia nos ha enseñado que podemos seguir haciendo música de maneras diferentes.

La combinación del sonido romántico de Sin querer y luego el dembow de la parte urbana hicieron una combinación perfecta, tal como la había imaginado. Me gusta incorporar mi guitarra en mis composiciones, ya que es el instrumento que me ha acompañado desde muy pequeño y no lo suelto nunca, por eso el tema se inicia con el sonido de la guitarra para luego complementarse con el estilo que le agrega Kobi. De alguna manera, Sin querer se convirtió en una de mis canciones favoritas del momento.

Mis expectativas con mi música se reducen a que la gente se conecte con la historia. Cuando escribo me concentro en los sentimientos que quiero expresar y algo que me ha ayudado mucho para explorar mi creatividad es la lectura, ya que en los libros encuentro parte de la inspiración para mis creaciones musicales.

Hoy considero que el valor agregado de Sin querer se relaciona con esas frases reales, que permiten que las personas puedan identificarse con la canción, aprecien el mensaje y la dediquen. Mi objetivo siempre ha sido que mi música sea una compañía para el público que me sigue.

Dicen que la música une a las personas alrededor del mundo y con este proyecto pude vivir esa experiencia. El video oficial fue grabado entre Venezuela y Colombia también durante la cuarentena. Se grabó en locaciones rodeadas de naturaleza y bellos paisajes, fue dirigido por Kath Díaz, quien logró plasmar lo que queríamos transmitir con la canción. Además, parece que Kobi y yo estuviéramos en el mismo lugar, así que fue un proyecto que disfruté de principio a fin.

Hoy me siento completamente orgulloso de todo lo que he podido lograr en tan poco tiempo; me siento agradecido también por todo el apoyo que he recibido por parte de las personas que disfrutan de mi música, porque hacen que me levante cada día lleno de motivación para seguir creando.

Pese a que este año ha estado lleno de altibajos, nos deja muchas enseñanzas, pues a pesar de aislarnos, nos acercó mucho a nuestras familias, incluso a nosotros los artistas también nos unió mucho a los seguidores, pues aun desde la distancia encontramos formas de seguir conectados.

Además, 2020 es un año que nos deja muchas cosas, ya que en medio de las circunstancias todos logramos sacar adelante nuestros proyectos; a pesar de tener unos meses bastante difíciles, nos permitió reencontrarnos con nosotros mismos y aprender a valorar las pequeñas cosas que antes no observábamos. El año aún no termina y podemos seguir haciendo cosas maravillosas, siempre desde el amor y el agradecimiento.

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