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Arctic Monkeys: rock, excesos y revolución

La banda británica regresa a Bogotá para hacer cantar, bailar y llorar a sus fanáticos este jueves con grandes éxitos como “Snap Out of it”, “Arabella” y algunas canciones de su nuevo álbum “The Car”.

Daniela Suárez Zuluaga
17 de noviembre de 2022 - 02:00 a. m.
Arctic Monkeys es una banda británica de rock formada en Sheffield, Reino Unido, compuesta por Alex Turner, Matt Helders, Jamie Cook y Nick O'Malley. / Getty Images
Arctic Monkeys es una banda británica de rock formada en Sheffield, Reino Unido, compuesta por Alex Turner, Matt Helders, Jamie Cook y Nick O'Malley. / Getty Images
Foto: Getty Images - Paras Griffin

“Es todo acerca de mujeres. Todavía no puedo empezar a escribir sobre montañas. Todavía me dan vueltas las mismas cosas del comienzo. Tal vez las estoy dirigiendo de otra forma ahora”, confesó Alex Turner, vocalista de los Arctic Monkeys en una entrevista concedida a Pitchfork en 2013 y, aunque han pasado casi diez años desde esta afirmación, las cosas no han cambiado mucho para la banda británica, que estrenó su álbum The Car hace algunas semanas.

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Su sonido sensual, experimental, unas veces suave y otras pesado ha sido el resultado de años y años sumergidos en el mundo del indie rock… desde 2001, Alex, Matt Helders y Andy Nicholson decidieron juntarse para formar una banda de la que Turner, por supuesto, comenzó siendo el guitarrista principal. No le convencía mucho la idea de cantar, así que la voz era la de Glyn Jones, y aunque luego de un tiempo dejó la banda, Alex seguía pensando que no era lo suficientemente bueno para asumir el rol de cantante.

Para quien lo escuchara, tenía un enorme talento, pero era tímido, y eso le impedía ver su gran potencial. Meses después de que Jones se fuera, Alex tomó la decisión de agarrar el micrófono y dar un salto de fe… nunca se imaginó que esa iba a ser, tal vez, la mejor decisión de toda su vida. Y así, luego de ensayos en garajes y almacenes abandonados, por fin dieron su primer concierto en un pub llamado The Grapes, en Sheffield, su ciudad natal. Esto fue en 2003, y solo dos años después lograron firmar contrato por primera vez con una disquera independiente llamada Domino.

“I Bet You Look Good on the Dancefloor”

El primer sencillo grabado por los Arctic Monkeys en los estudios Chapel fue “I Bet You Look Good on the Dancefloor”, en 2006, una canción movida con sonidos fuertes que llegó a ocupar el primer lugar en la lista UK Singles Chart, y luego siguió “When the Sun Goes Down”, que también ocupó ese mismo puesto. El pronóstico del éxito no podía ser mejor para la banda, se sentían como tocando el cielo en un momento en el que salir al mundo como artista independiente era complicado.

Ya había llegado el momento de comenzar a consolidar su carrera con un álbum de estudio, y ese fue Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not, un trabajo musical que mostró a los fans de la banda esa faceta garaje rock que hablaba sobre temas de la vida nocturna y los excesos que se veían siempre en el norte de Inglaterra a principios de los 2000. En Reino Unido fue todo un éxito, pero no pasó lo mismo en Norteamérica, donde la crítica era bastante fuerte con ellos y el vocabulario que utilizaban en algunas de sus canciones hacían que las radios se negaran a reproducirlas, pero eso no les importó, siguieron adelante y comenzaron a hacer giras.

Luego de que Andy Nicholson dejara la banda para empezar su proyecto personal, los Monkeys ya estaban empapados de los sabores agridulces derivados de la fama, su música era codiciada ya en varios países y en 2007 sacaron su álbum Favourite Worst Nightmare, con canciones movidas y ruidosas, diferentes a las de su primer disco.

Un cambio de enfoque

Este trabajo musical vendió más de 225.000 unidades en Reino Unido, y los llevó a ser headliners en el Festival de Glastonbury de ese mismo año. Los Arctic Monkeys eran imparables y en 2009 lanzaron Hamburg, su tercer álbum de estudio, pero esta vez se arriesgaron, desafiaron lo políticamente correcto en la música y se dedicaron a experimentar con nuevos sonidos, inspirados por artistas como Nick Cave, Jimi Hendrix y Cream.

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Alex siempre se destacó por su habilidad para componer canciones, y en este álbum tuvo una inspiración particular. “Escribí mucho durante la noche. Me despertaba, anotaba cosas y luego me volvía a dormir. Y algunas de ellas se convirtieron en canciones sobre esa hora del día, cuando no estás tan alerta”, reveló en una entrevista a un medio británico. El sonido de Hamburg era mucho más experimental, un poco psicodélico y desde allí la banda se dedicó a explorar los nuevos sonidos que envolvían el indie rock.

“Suck it and See” y “AM”, el auge en Estados Unidos

Aunque en su país los Monkeys eran un éxito casi desde que empezaron su carrera, no habían podido conquistar por completo el mercado norteamericano, pero eso cambió en 2011 con su álbum Suck it and See, producido por James Ford. Por ese entonces, Alex Turner estaba trabajando en su primer proyecto como solista y compuso la banda sonora de la película Submarine… este trabajo fue fundamental para el disco, pues la composición lírica fue tomada de allí.

Dos años después, en 2013, lanzaron AM, un álbum del que ya se conocían algunos sencillos como “R U Mine” y, por supuesto “Do I Wanna Know”. Para este trabajo musical, los integrantes de la banda cambiaron su estética, y pasaron de lucir como una banda de rock común y corriente, a pararse en el escenario con un look similar al de los años 50, al estilo de Elvis Presley.

Gracias a AM, los Arctic Monkeys se consolidaron mucho más no solo en Estados Unidos y Europa, sino también en Latinoamérica, pisando suelo colombiano por primera vez en 2014. El video de “Do I Wanna Know”, dirigido por David Wilson, fue todo un hit, tanto así, que logró más de un billón de reproducciones en YouTube.

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“The Car”, un álbum diferente

Luego de haber lanzado en 2018 Tranquility Base Hotel & Casino, los Monkeys fueron fuertemente criticados por el cambio en su estilo musical, pues este trabajo presentaba canciones más suaves, y no tan ruidosas como las que sus fans acostumbraban. Este mismo estilo baladesco y pausado también se percibió en su último álbum, lanzado hace algunas semanas, titulado The Car.

La crítica definió este último disco como mucho más “soberbio”, como para “escuchar en días lluviosos y con una copa de vino en la mano”. Canciones lentas, románticas y con sonidos vintage se apoderaron del estilo de la banda. Es el caso del sencillo “There’d Better a Mirrorball”, una de las canciones que hacen parte de la lista de canciones que la banda tocará en Bogotá este jueves. Será una noche repleta de rock n’ roll al estilo de los Arctic Monkeys.

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