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Charly García, el genio a los 70

Hoy, a sus 70 años, el argentino hace parte de un olimpo reservado tan solo a quienes han logrado alcanzar la genialidad. No necesita justificarse, su música lo hizo ya desde hace tiempo.

José Luis Ramírez León
03 de noviembre de 2021 - 02:00 a. m.
Charly García ha liderado propuestas musicales tan exitosas como "Sui Generis", "PorSuiGieco", "La Máquina de Hacer Pájaros" y "Serú Girán".
Charly García ha liderado propuestas musicales tan exitosas como "Sui Generis", "PorSuiGieco", "La Máquina de Hacer Pájaros" y "Serú Girán".
Foto: AP - Victor R. Caivano

“Los amigos del barrio pueden desaparecer.

Los cantores de radio pueden desaparecer.

Los que están en los diarios pueden desaparecer.

La persona que amas puede desaparecer.

Los que están en el aire pueden desaparecer en el aire.

Los que están en la calle pueden desaparecer en la calle.

Los amigos del barrio pueden desaparecer.

Pero los dinosaurios van a desaparecer”.

“Los dinosaurios”, Charly García.

De Carlos Alberto García, o Charly, se han dicho demasiadas cosas: transgresor, ídolo máximo, loco, payaso, rock star, impostor, uno de los padres del rock en español, drogadicto, genio musical, excéntrico, degenerado y muchas cosas más. Pero, como bien lo mencionó uno de sus fans, “no hay palabras para definir un fenómeno de esta naturaleza”. Nada más cierto. Al cumplir setenta años, Buenos Aires fue “bombardeada” hace unos días con homenajes musicales como pocas veces se ha visto, con epicentro en su ciudad natal y repercusión nacional.

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Fue un derroche de amor, talento y agradecimiento de sus colegas e infinitos seguidores a quien les ha dado tanto, a quien hace rato gravita en la categoría de mito viviente. Esto demuestra que en su vejez, Charly difícilmente se empezará a quedar solo. Detrás de buena parte de los festejos estuvo su pupilo y pana Fito Páez. De hecho, él ofreció un recital con canciones de García en el emblemático Teatro Colón, que es de antología. La gran actividad fue un maratón de cerca de diez horas dividido en cuatro bloques, que se llevó a cabo en el Centro Cultural Kirchner (CCK), con más de cien músicos, cantantes, cantautores, encabezados, faltaba más, por el gran Charly. A él no se le quiere, se le ama.

Los artistas, ataviados con brazaletes de Say no more, la vestimenta del célebre disco de los 90, se gozaron su música con diferentes ritmos, desde el rock sinfónico hasta el jazz y desde lo folk hasta el rock puro y duro, llenando de magia el Auditorio Nacional, conocido como la Ballena Azul, del CCK. Una epifanía de principio a fin. Como dijo alguien, “es una fiesta celebrar a Charly”.

Fiesta, dicho sea de paso, que congrega a tres generaciones. Desde quienes están por los 70 y 60, hasta sus hijos y nietos: “Es la banda sonora de mi vida. Mis viejos me lo inculcaron. Ellos fueron a ver a Serú, a Sui a todo”. Esta debe ser la mejor definición de la atemporalidad de un genio y su música, que sigue calando hondo, que sigue pegando abajo con sus cuestionamientos, desde las canciones para adolescentes de su primer disco, Vida, que lo lanzó a la fama junto con Nito Mestre comenzando los años 70. Hay un libro imprescindible de Mara Favoretto titulado Charly en el país de las alegorías que permite bucear entre las letras de sus canciones.

“Llegó la hora y hay que decirlo de una vez por todas: es posible que Charly García sea un ser de otra dimensión”, escribe en un perfil magistral Eduardo Barone, en Clarín. Nacido en una familia argentina de clase media acomodada, descolló por su oído absoluto, algo poco frecuente que le permitía siendo muy niño identificar cualquier nota musical por el sonido que producían las cosas.

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Desde un inicio se aficionó al piano. El pequeño, que auguraba desde ya un genio en formación, pero de la música clásica, un día escuchó a los Beatles y el rock lo ganó para la historia. Su bigote bicolor, fruto de un vitiligo que padeció de niño tras un viaje de sus padres a Europa y el sentimiento de abandono que le generó ha sido su bandera de rechazo a lo convencional, al orden establecido, a esas instituciones pacatas que demolió en un disco que le generó más de un dolor de cabeza durante la sangrienta dictadura de su país.

Su obra musical habla por sí sola. Según Wikipedia, como cantautor, compositor y productor, con Sui Generis, PorSuiGieco, La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán, así como solista, Charly García tiene publicados “29 álbumes de estudio, 17 álbumes en directo, once álbumes de video, dos películas musicales, cuatro bandas sonoras, un EP y un libro. Así como decenas de videos musicales, álbumes recopilatorios, sencillos, proyectos inconclusos, inéditos, semioficiales y ediciones no autorizadas (bootlegs), y colaboraciones en obras colectivas y discos o proyectos de otros artistas”. Difícilmente se puede pedir más.

La historia de su vida da para varias biografías dependiendo de cuál sea el mundo Charly sobre el que se quiere hablar. Entendió muy pronto que en la industria del entretenimiento y el rock pesaba tanto al talento como el espectáculo y montó un personaje que podía ser querido u odiado por igual: el rock star. Transitó por todas las drogas, alcohol y por diversos centros de desintoxicación, peleó con aquellos que lo buscaron, rompió con su mamá y su familia, se botó de un noveno piso en un hotel para caer milagrosamente en la piscina sin ningún daño, y un muy largo etcétera. Pero, al mismo tiempo, sus canciones y sus interpretaciones continuaron atrayendo seguidores que lo consideran el más grande. Tienen toda la razón.

Hoy, a sus setenta, Charly García hace parte de un olimpo reservado a quienes han logrado alcanzar la genialidad. No necesita justificarse, su música lo hizo ya desde hace tiempo. No es gratuito que en Zoológico humano, su más reciente novela, el escritor Ricardo Silva Romero haya incluido en su playlist la canción Yo no quiero volverme tan loco, de García. O que mi hijo Pablo, discípulo de Ricardo Silva, haya titulado su novela no publicada Confesiones de invierno, uno de los clásicos inmortales de la época de Sui Generis. Charly, sos eterno.

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Atenas(06773)03 de noviembre de 2021 - 03:57 p. m.
De fortuna existen los histriónico o tipos folclóricos q' medio alegran ciertos días q' somos presa del tedio y afanosa/ queremos superar.
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