24 Jun 2021 - 9:08 p. m.

Una nueva pregunta para “Hamlet”: ¿puede ser él o ella?

El director y dramaturgo Manuel Orjuela estrena en el Teatro Estudio Julio Mario Santo Domingo “¿Y si Hamlet fuera ellx?”, una nueva versión del clásico de Shakespeare.

En su carrera como director y dramaturgo, Manuel Orjuela ha apostado por el riesgo cuando trabaja con grandes textos. En su visión de Carta de una desconocida, dividió en cinco actrices a la protagonista de esta apasionada historia epistolar del austriaco Stefan Zweig; en Ratones y hombres, llevó al campo colombiano el relato del Nobel de Literatura John Steinbeck, que en el texto original pintó un devastador retrato de la sociedad estadounidense que más sufría en la época de la depresión.

Ahora, Orjuela apuntó hacia una de las tragedias más sagradas de la dramaturgia universal: “Hamlet, de William Shakespeare”, la historia del Príncipe exiliado de Dinamarca que, tras recibir el fantasma de su padre asesinado, decide vengar su muerte. El asesinó fue su tío Claudio, quien no solo ascendió al trono sino que se casó con la madre de Hamlet.

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El director colombiano decidió traer la historia del célebre personaje a estos tiempos contemporáneos y además plantearle preguntas de rabiosa actualidad, como ¿qué se puede ser además de hombre y mujer?

¿Y si Hamlet fuera ellx?, coproducción entre el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, Iberescena y la compañía Señor M., tendrá sus funciones de estreno este viernes 25 y el sábado 26 de junio, a las 8 p. m., en el Teatro Estudio del Teatro Mayor.

Para plantear en clave moderna esa pregunta inmortal de ¿ser o no ser?, Orjuela convocó a un destacado grupo de artistas colombianos y mexicanos, encabezados por los actores Ella Becerra, Xiomara Galeano, Ana María Nieto de Gamboa, Saeed Pezeshki, Erik Joel Rodríguez y Héctor Sánchez Gámez.

Entre las propuestas de la puesta en escena se destaca que el protagonista será interpretado por un hombre (Rodríguez) y una mujer (Nieto de Gamboa). Orjuela habla sobre su personal visión de este clásico.

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¿Por qué Hamlet y por qué Hamlet en este momento?

Ni el público, ni yo mucho menos, asistiremos a una experiencia artística con el afán de dar respuestas, sino con el afán de dar preguntas. De cuestionarme, y de cuestionar a los demás, de transmitir desde mi punto de vista de artista. Para mí, Hamlet es el artista por excelencia en cuanto es incapaz de cometer un acto de venganza a través de la violencia por la violencia, él utiliza otros mecanismos, él prefiere pensar, prefiere analizarlo. Para algunos puede que sea un cobarde y un eterno niño, yo lo reivindico, yo siento que es un ser humano que piensa antes de actuar.

Y creo que por eso es tan importante este ser en la historia de la humanidad, sobre todo a nivel teatral. En esa medida, en este momento de nuestra vida y de nuestra vida de país, en que todo el tiempo nos estamos preguntando qué es lo que tengo que hacer para ayudar a nuestras sociedades, siempre nos encontramos con qué tan provechoso o qué tan útil puede ser hacer teatro en esta crisis humana tan impresionante. Y se hace teatro, se hace y se sigue adelante, y se hacen cosas pero siempre queda la duda de qué tan útil es uno, qué tan inútil, en estos tiempos que tan desquiciados están como dice el mismo Hamlet.

Hay un tema muy importante que es la pregunta de género…

Esa pregunta es algo que me ha venido sonando y he trabajado en muchas ocasiones alrededor de eso, hicimos un taller antes de empezar la pandemia en que nos preguntábamos: ¿qué pasa si a Hamlet lo interpreta una mujer? Y empezaron a nacer cosas muy interesantes y preguntas maravillosas sobre ese prefijo tan controvertido como es el prefijo trans. Y se armó un gran debate con los actores, Erik me decía: “Es que a mí lo de los géneros me choca tanto”. Y a mí también, yo no concibo que a la gente se le rotule, menos al ser humano, que va tan rápido que cuando lo estás rotulando ya está saliendo otro rótulo. Eso no es práctico.

Tratamos de plantear esa pregunta y aprovechamos al máximo todo lo que nos daba Hamlet. Ese personaje es maravillo con eso, yo lo veo interpretado de esta manera en que estamos buscando interpretarlo y lo siento hablando con nosotros en tiempo presente, mucho más que si me limitara a hacer una representación tal y cual como fueron los hechos en la época en que se concibió esta obra. Ahí sí, como diría el maestro Santiago García, con el debido respeto a Shakespeare nos comimos a Hamlet y dejamos lo que nos sirve. No estoy invitando a ver la representación tal cual de la obra isabelina, sino toda la experiencia que he tenido a través de sus ejercicios escénicos, de las analogías a los clásicos con respectos a los tiempos presentes, contemporáneos. Eso es lo que hecho durante todo este proceso de ocho semanas en el escenario y casi dos en papel.

¿Qué le dio ese decisión de que a Hamlet lo interpreten un hombre y una mujer?

No lo sé aun, necesito al público, me hace mucha falta el público. La gran noticia es tener esta oportunidad de, con al menos 40 espectadores, saber qué se siente. Porque estoy harto de lo virtual y el teatro solo es posible en comunión con el público y en un mismo espacio corporal. No puedo decir qué nos puede dar, nosotros estamos llenos de incertidumbres, hemos trabajado mucho, hemos sido muy precisos, nos hemos ilusionado mucho con encontrarnos.

Uno de los puntos más llamativos de la obra es el equipo creativo…

Estoy muy contento, por primera vez me he dado el placer de pensar más en la forma de cómo quería concebir una obra. Me he dado muchas licencias, si los académicos me quieren aplastar, bienvenidos. Creo que con el tiempo he aprendido que las obras uno las asume para hacer lo que necesita, me parece que no son tiempos para representarlas por representarlas, sino sacarles el provecho que ellas se merecen al ser clásicos, que son dignos de repetirse.

Este proceso de adaptación tan personal ya lo había hecho antes con otros clásicos literarios y dramáticos…

No me da miedo el hecho de ‘platanizarlas’, como se dice vulgarmente. Tengo el afán siempre imperioso de volverlas propias, colombianas, nuestras; no colombianas en el sentido nacionalista en el que se está viendo en este momento esa palabra. Había dos procesos muy claros ahí, uno era la pregunta: ¿hablar de identidad es lo mismo que hablar de género? No, entonces constatémoslo o preguntémoslo en el escenario, y creo que esa búsqueda va ahí de la mano: identidad y género. Hamlet se me sintetizó en un panorama familiar, de lo patriarcal, de lo matriarcal, del hombre y la mujer en ese establecimiento monárquico que es como la gran familia. Y ahí me concentré, es un tema que siempre me apasionado: la familia, las relaciones padres-madres, hijos-hijas.

Justamente “Hamlet” se relaciona mucho con sus reflexiones, la venganza, las relaciones de poder. Pero, también está muy latente el tema de la familia…

Claro, en la relación con su madre, en la relación con su tío, que nosotros especulamos que es una relación de una profunda admiración sobre ese gran hombre macho, que es capaz de hacer una cantidad de cosas, que toma decisiones, y de pronto su papá no era tan así. Llegamos a especulaciones muy interesantes que son las que vamos a compartir… Tenemos mucha intriga sobre cómo va a ser recibida.

“¿Y si Hamlet fuera ellx?” se presentará el 25 y el 26 de junio, a las 8 p. m., en el Teatro Estudio del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

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