Viajar en el tiempo y otros superpoderes de los Backstreet Boys en Bogotá

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Los estadounidenses dieron su primer show en la ciudad. La energía de dos horas de espectáculo se sintieron como si los 27 años de espera no hubieran transcurrido.

Los fans de Backstreet Boys (BSB) en Colombia esperaron desde 1993 para un encuentro que de forma insuperable se llevó a cabo este domingo, 1° de marzo, en Bogotá.

Muy puntualmente a las 8 de la noche, las luces del Movistar Arena se apagaron, para dar paso al brillo de una enorme pantalla que proyectó un recorrido por la discografía del grupo, en medio de los gritos incontrolables de la audiencia.

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Brian, Nick, Kevin, AJ y Howie entraron al escenario caminando de una forma casi solemne, para arrancar su show con Everyone. El mensaje para las casi 10.000 personas presentes: "Let’s get started", como dice la canción.

No tardó en sonar el primer gran éxito: The Call, del álbum Black & Blue, del año 2000, mientras la energía ensordecedora del auditorio aumentaba. No en vano en varias ocasiones los estadounidenses le dijeron a su fanaticada en Colombia que probablemente era la más ruidosa (“loud”) que habían escuchado.

Los fans no salieron decepcionados. Los BSB interpretaron todos sus hits: desde algunos del primer álbum (1993), como Quit playing games with my heart, hasta los más recientes de su álbum de 2019, DNA, razón de ser de la gira DNA World Tour que los trajo a Colombia.

Si algo caracterizó el evento, además de las coreografías, fue la cercanía de los cinco integrantes con sus fans. Cada uno por aparte se tomó el tiempo para saludar. Primero fue Brian, quien agradeció la paciencia del público por haberlos esperado desde 1993, como decía uno de los carteles en la audiencia.

Luego fue el turno para Howie D., quien saludó en español, para posteriormente interpretar Chateau¸ una canción del DNA. Nick, el favorito de muchos, no se quedó atrás. Recordó haber visitado el país en el pasado y celebró finalmente poder hacerlo ahora con sus cuatro compañeros.

AJ, por su parte, prometió que su próxima visita no tomará tanto tiempo en llegar. Finalmente, habló Kevin, el mayor de los BSB, probablemente el más vitoreado. “¡Kevin, Kevin, Kevin!” gritó la audiencia, gesto que el artista agradeció.

Se tomó un momento para señalar el hecho de que “todos crecimos juntos”, refiriéndose a él y sus compañeros, que formaron la banda cuando el mayor tenía 21 años y el menor (Nick) tenía 12, y al público, que en su mayoría, en el Movistar Arena, eran mujeres alrededor de los 30. Sin embargo, la presencia masculina también se hizo sentir.

Una y otra vez los BSB agradecieron el aguante, la paciencia y la fidelidad de su audiencia, a pesar de que, como dijo Kevin, ya no tienen el físico de hace 20 años, cuando “iban al gimnasio”. Ahora, añadió Richardson, “lo único que hacemos es comer. Por cierto, aquí tienen muy buena comida”, dijo.

Uno de los momentos más especiales llegó cuando interpretaron No place, del álbum DNA, con el videoclip oficial de fondo. En él, aparece la familia de cada Backstreet Boy, pues la canción habla precisamente de que no hay ningún lugar que añoren tanto como el hogar. De nuevo, señalaron lo importante de esto y de que muchos en la audiencia, que en los noventa eran niños o adolescentes, hayan empezado ya a formar sus propias familias.

El show, que duró exactamente dos horas y en el que también hubo espacio para el canto a capela y las canciones en español de los BSB (Donde quieras yo iré y Nunca te haré llorar), fue una alta dosis de luminosidad y, con seguridad, de recuerdos y nostalgia para los asistentes.

Llegó a su clímax cuando los BSB salieron vestidos de blanco, y entonces fue un éxito tras otro: Everbody (backstreet’s back), del álbum de 1997; We’ve got it going on, del primer álbum; la romántica The One, del Millennium (1999) y, cómo no vestidos de blanco: I want it that way, del mismo disco.

Se tomaron un momento para ir a cambiarse de atuendo y salir vestidos con la camiseta de la Selección Colombia. Entonces interpretaron Don’t go breaking my heart, del DNA, para luego cerrar con el broche de oro: Larger than life.

Los Backstreet Boys demostraron su capacidad de lograr lo inimaginable: despertar en su audiencia la misma energía, o quizás mucha más, de los años noventa. Todos tuvimos 15 otra vez, con la afición intacta.

Los BSB llevaron el sonido al límite, no solo con su montaje sino con los gritos y ovaciones del público. En últimas, a pesar del paso del tiempo, han conseguido mantener su energía y, quizá lo más importante, la química como grupo, la complicidad del uno con el otro.

Una Bogotá insaciable los volverá a ver esta noche en el Movistar Arena, aguardando que, como ellos mismos dijeron, el próximo encuentro no tarde tanto en llegar.

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