Se inspiró en un evento de Colombia 2020 de El Espectador

Adriana Lucía compone un himno a la esperanza

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La cantautora colombiana lanzó su más reciente sencillo en homenaje al mes de las víctimas del conflicto armado en el país, y lo define como un llamado a la reconciliación y la sanación.

En términos artísticos, ¿qué tan inspirador ha sido este tiempo de cuarentena para usted?

Muy inspirador. El año pasado estuve un poco abrumada, porque me sentía muy bloqueada, así que hice un viaje relámpago y fui adonde el maestro Julio Reyes Copello, quien me animó mucho a empezar este año con toda la actitud, escribiendo nuevas canciones; así que decidí aprovechar este tiempo en casa componiendo y haciendo nueva música.

Su sencillo más reciente, “Para hablar de amor”, es un homenaje a las víctimas y una canción para la reconciliación. ¿Cuál fue la primera frase que surgió de esta canción?

El Espectador tiene mucho que ver en la creación de esta canción, porque a mí me invitaron a hacer parte del cierre del congreso de su sección Colombia 2020, y yo estaba muy conmovida y nerviosa, porque era la primera vez que iba a contar cosas tan personales e íntimas de mi vida en un escenario muy variado. Había estudiantes, estaba el embajador de Alemania, el fundador del primer grupo guerrillero que existió en el Caribe… Todos esos sentimientos encontrados me llevaron a escribir esta canción. (Lea: “Soy Colombiano”, el nuevo ensamble virtual de la Orquesta Filarmónica de Bogotá)

¿Qué nos falta como sociedad para contar esa historia de amor y esperanza que menciona en su sencillo?

Perdonar y sanar. A lo largo de mi vida, he sido defensora de la paz y la vida. Cuando conocí a las personas que me inspiraron esta canción, en un congreso en el Putumayo, canté un pedacito y una lideresa me dijo: “El día que me muera, quiero que me escriban eso en la tumba”. Fue muy fuerte, pero por eso digo que nosotros necesitamos tener clara esa transición entre el duelo y la sanación.

Esta canción es una coautoría entre usted y Sergio Lacouture. ¿Cómo fue y cuánto duró el proceso creativo de “Para hablar de amor”?

Yo me tomo mi tiempo para lanzar álbumes y sencillos, pero esta canción hablaba de algo que me estaba agobiando y quería decirlo ya. Recuerdo que cuando salí del congreso de Colombia 2020, llegué a mi casa y empecé a escribir. Cuando terminé, me metí al estudio y empecé a grabar; llamé a Julio y a Nicolás de la Espriella, y les dije “tengo una canción”, se las envié por WhatsApp y les encantó.

Cuando compone una canción de este estilo, ¿cómo cambia su espíritu?

Siento que yo necesito alegría en mis canciones, y creo que tiene que ver con ese contraste que tiene el lugar de donde yo vengo, porque el porro, que es el ritmo musical que representa a mi región, tiene un toque de nostalgia. Yo creo que tiene que ver mucho con mi personalidad y el lugar en el que nací, donde no todo es euforia y extraversión, sino que nuestra alegría es una canción lenta, pero con un espíritu alegre. (Le puede interesar: Adriana Lucía: "No me arrepiento un solo día de defender la paz y la vida")

¿Cómo marcó su trayectoria haber compartido con el maestro Escalona y Alfredo Gutiérrez?

Cuando yo los escuché por primera vez, empecé a querer ser como ellos. Mi papá siempre me avisaba cuando Alfredo Gutiérrez se iba a presentar donde yo vivía y me llevaba a hablar con él. A mis ocho años le pregunté si me dejaba cantar con él. Alfredo fue la primera persona que me llevó a una disquera y a cantar en un festival vallenato. Todas estas grandes personas con las que tuve la oportunidad de compartir terminaron siendo mis grandes padrinos.

¿Extraña interpretar vallenato?

Lo sigo cantando, cuando me las piden yo las canto. Lo que me hace falta es esa inocencia, no estar pendiente de cifras, fechas, números ni nada… cuando la música no se medía, porque creo que los artistas nos llenamos la cabeza de muchas cosas, yo miro al pasado y digo: “Ojalá nunca se me olvide por qué me gusta cantar”.

¿Qué ha cambiado desde “Enamórate como yo” hasta hoy?

Cuando cantaba Enamórate como yo era una niña y no tenía ni idea de esa historia; en ese momento me tocaba fingir, porque imagínate una niña diciendo: “En tanto tiempo no dijiste nada, pero callabas cuando te abrazaba”… Recuerdo mucho que cuando llegaba a las emisoras, me miraban y me decían: “Pero si tú eres una niña”, por mi voz gruesa siempre pensaban que yo era una mujer grande. Hoy en día cuando la canto, obviamente entiendo más la historia y me da mucha nostalgia, pienso en mis primeros shows cada vez que la canto.

A partir del 2008 empezó a apropiarse del porro, ¿qué caracteriza su porro?

Después de siete años sin estar en la industria de la música, tuve tiempo para replantear muchas cosas y encontrar otras. Más que retomar lo que había hecho, quería hacer algo nuevo y ese es uno de mis grandes propósitos: siempre trabajar sobre un sonido. Mi porro es alegre, fiestero, pero nostálgico y ceremonioso… tiene sabor a campo y también a ciudad.

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