María Paula Alzate creó el Concurso de Cuento Caro y Cuervo, que llega a su cuarta edición

Las historias de los nuevos escritores

El cuento es una escuela en la literatura, un viaje que refresca el alma. Y quienes lo escriben, actores que pueden construir memoria a través de sus letras. A ellos va dirigido el concurso, que cierra inscripciones el 16 de marzo.

María Paula Alzate Afanador, directora ejecutiva de la Asociación de Amigos del Instituto Caro y Cuervo, es magíster en cultura, medios y literatura de la Universidad de Mannheim. / Gustavo Torrijos - El Espectador

¿Por qué decidió que su vida estuviera ligada a la literatura?

Desde siempre, en el colegio me gustaba mucho leer. La literatura es una forma de viajar sin tener que moverse, de conocer personajes e identificarse a través de ellos. Me pareció que estudiarla era ampliar mi conocimiento. La literatura refresca el alma y permite transgredir, llegar a sitios a los que no se puede acceder como un ser material.

¿Por qué ha promovido la escritura a partir del concurso?

El cuento es un género que sirve como escuela para los grandes escritores y es memoria. La literatura nos hace libres. Apoyarla es incentivar la memoria del país, la cultura y las letras. El gran producto que sacamos de todas las versiones del concurso es una antología de cuentos y allí queda la memoria registrada. Inicialmente, el concurso iba enfocado a jóvenes escritores entre 18 y 25 años, porque queríamos apoyar a las nuevas generaciones que estaban escribiendo.

Ahora hay más categorías.

El concurso ha ido creciendo y hemos podido abrirnos. Desde 2017 contamos con la categoría de mayores de 65 años, que es un panorama diferente y también muy valioso. Este año abrimos por primera vez una categoría para estudiantes de noveno, décimo y once.

¿Cómo han percibido a los ganadores de la categoría de mayores de 65 años?

El año pasado ganó Pepe Enciso, de Barranquilla, con un cuento llamado Su huella en el mar verde esmeralda. Lo trajimos para la premiación y estaba muy emocionado. Esta categoría es un homenaje a las personas mayores, quienes pueden tener toda una obra que no se ha conocido. Por lo general escriben sobre la vida y la muerte, y el producto es muy enriquecedor.

Cada vez ha sido mayor la cantidad de cuentos que han recibido.

Nos pusimos como meta superar la cantidad de cuentos en un diez por ciento cada edición. El primer año tuvimos 512 postulaciones, el segundo 792 y el año pasado 913. Si todo sale bien, esperamos llegar a los mil cuentos durante esta cuarta edición, cuya convocatoria cierra el 16 de marzo.

¿Qué ha pasado con los autores que han ganado las otras ediciones?

Les hicimos seguimiento y es muy satisfactorio. Hay uno que trabaja en una editorial, otro es periodista y muchos de ellos están dedicados a escribir porque se les abrieron las puertas con cosas que tienen que ver directamente con la literatura.

¿Cómo premiarán a los ganadores de este año?

Siempre los premiamos en el marco del Festival de la Palabra Caro y Cuervo, que este año será entre el 29 de agosto y el 1º de septiembre. En cada una de las categorías, el primer puesto ganará $10 millones. En el caso de los estudiantes, que son menores de edad, el dinero se otorgará a las instituciones educativas a las que pertenecen para que desarrollen un proyecto ambiental o cultural.

¿Cómo están preparando el festival de este año?

Tiene grandes sorpresas. Viene Rosa Montero, la escritora española, que será quien abra el festival. Serán cuatro días de fiesta literaria, tendremos música y talleres con entrada gratuita. El tema gira en torno a lo rural, lo urbano y la palabra, el momento actual del país y la importancia de tomarse la palabra y no las armas.

El espacio también permite que más personas se involucren con la lectura.

Quien escribe bien es una persona que ha leído. En la categoría de 18 a 25 se ve que hay jóvenes que tienen un bagaje literario gigantesco. Es sorprendente y admirable.

También reciben la publicación de su cuento.

Sí, y en la deliberación el jurado decide qué otros cuentos pueden publicarse como finalistas. Pasan por un proceso de edición y corrección de estilo, todo guiado por el sello editorial del Instituto Caro y Cuervo. Es muy valioso porque estos escritores reciben una retroalimentación, entran en el oficio de escribir y muchos de ellos no habían sido publicados antes.

 

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