Entre la academia y la televisión

Sandra Borda ha dedicado gran parte de su vida a investigar el papel de los medios de comunicación en la sociedad. Pasó de ser analista invitada a presentadora del noticiero del canal Claro.

Sandra Borda es decana de ciencias sociales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. / Gustavo Torrijos

¿Cómo llegó la propuesta para presentar “Red Más Noticias”?

Había ido varias veces al noticiero como analista, y cuando la anterior presentadora salió a estudiar me pidieron que hiciera pruebas para ver cómo iba la cosa. Fueron muy difíciles. Todos los días llegaba a mi casa pensando que no iba a funcionar, pero al final funcionó y ha sido un proceso muy chévere.

¿Qué le ha parecido la experiencia?

La primera semana me sentí rara. Nunca lo había hecho y, por supuesto, me entrenaron y fue algo que me tomé muy en serio desde el principio. Al pasar el tiempo uno se va sintiendo más cómodo y va encontrando un estilo propio y en el que uno se conoce a uno mismo haciendo cosas distintas.

¿De dónde viene su interés por los medios de comunicación?

Mi trabajo de tesis de pregrado fue sobre qué tanta atención le prestaban los medios nacionales a la política internacional. Esa fue la primera vez que miré medios desde la academia y desde ahí siempre les he seguido la pista.

¿Cuál debería ser la relación entre periodismo y academia?

Hay una necesidad de trabajo conjunto. A pesar de que cada vez hay más académicos vinculados a los medios a través de columnas de opinión o mediante los análisis que hacen en televisión, hay una división muy grande que no le conviene a nadie. Muy pocos periodistas leen trabajos académicos y muchos académicos tienen como política jamás dar declaraciones.

¿Qué lecciones deja al periodismo los últimos procesos electorales?

El periodismo no sólo debe contar qué está pasando, sino que debe evaluar los argumentos. Hay que mostrar qué dicen las campañas, pero también hay que hablar sobre la distancia entre eso que se dice y lo que está pasando. Cuando los procesos están tan polarizados los argumentos son muy traídos de los cabellos y los medios tienen que estar vigilantes.

¿Por qué la gente parece pensar tan distinto a como lo hace la prensa?

En ningún lado los medios reflejan lo que piensa la sociedad. En EE. UU., por ejemplo, la mayoría de los medios tienen un pensamiento liberal, pero no son el reflejo representativo de la cultura estadounidense, que es muy conservadora. Lo mismo pasa aquí en parte porque, consciente o inconscientemente, los medios terminan reflejando los intereses de la clase dominante.

¿Cómo se pueden acercar los medios a los intereses de la gente?

Hay que hacer un ejercicio, que no es fácil, para generar espacio entre la clase política y los medios. Estamos demasiado obsesionados con los políticos como actores centrales de los procesos del país y eso demuestra una gran falta de atención. En muchos medios de opinión lo único que uno se encuentra son un montón de congresistas.

¿Cuál debería ser la posición de los medios para salvaguardar la democracia?

En eso hay dos vías, la de los gringos, donde los medios dicen “como sé que la imparcialidad es imposible, le voy a contar a mi audiencia quién soy políticamente hablando”. La otra, a la que le seguimos apostando en Colombia, imparcialidad y objetividad. Aquí hay muchos periodistas que dicen que simplemente brindan información, como si la pasaran por dentro de un tubo, y eso no es realista.

¿Qué hace diferente a “Red más noticias”, donde es presentadora?

En Colombia hay gente que está aumentando sus expectativas en cuanto a lo que quieren recibir de los medios y demandan una aproximación mucho más analítica a la información. Hay gente que está harta del amarillismo y de ver videos de seguridad como noticia. Hacer eso en televisión es difícil, pero la gente lo está demandando y en eso está el éxito del noticiero.

¿Cómo está cambiando la audiencia de los medios de comunicación?

No creo que sea algo masivo, cada vez hay más gente demandando información y análisis serios. Eso explica que en EE. UU. todos los canales de televisión tienen segmentos de opinión cada vez más grandes. También está la escuela de quienes subestiman por completo a la audiencia y dice que no necesita contenidos sofisticados y de análisis porque se aburre.

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