A preguntar, que Sanint contesta

Masturbación, erotismo e infidelidad son algunos de los temas de ‘Todo lo que quiso saber y su papá nunca le explicó’, en temporada hasta el próximo 8 de febrero.

Antonio Sanint es reconocido por su sentido del humor, pero le sacan el mal genio la envidia, la arrogancia y la intolerancia. / Gustavo Torrijos - El Espectador

¿Cómo surgió el título de su libro ‘Todo lo que quiso saber y su papá nunca le explicó’?
Investigué mucho sobre los hombres y las respuestas a preguntas que por miedo nos callamos. Así que con editorial Planeta empezamos a jugar con algo que le diera una identidad y salió ese título. Además, la sensación de la introducción es que de verdad no nos explican. En Colombia pensamos que, porque somos hombres, aprender a las patadas es mejor.

¿Por qué decidió hacer una ‘stand-up comedy’ del libro?
Para el lanzamiento del libro me dijeron que íbamos a ir a un teatro y me sentaría a responder preguntas. Pero eso no se me hizo tan chistoso, así que les propuse hacer una stand-up.

¿Cómo ha innovado en el mundo de la ‘stand-up comedy’?
Creo que hay que preguntarse qué puedo hacer. En este caso, le doy a la gente la posibilidad de hacer las preguntas que quieran y las que creo que puedo contestar. No soy médico ni psicólogo, lo hago en forma de humor porque es el mejor vehículo para hablar. Para quienes no se atreven a hablar en público, pueden mandar tuits, los cuales se proyectan en una pantalla en el escenario y los leemos.

¿Cuál es la sorpresa de su show?
Tengo en el escenario al ilustrador del libro, el caricaturista Nadim, dibujando todas las noches respuestas con humor en un instante.

Su vida gira en torno al humor, pero ¿qué le saca el mal genio?
La envidia, la arrogancia y la intolerancia: es algo que me duele mucho porque creo en la libertad de expresión y de prensa en todos sus sentidos.

¿Es verdad que era un tipo tímido?
Sí, fui un tímido patológico, me daba pena hablar con la gente, y para esa época conocí a un amigo que andaba en las mismas, el actor Julián Arango, así que para lograr hablar con las mujeres creábamos personajes.

Aunque no es tan conocida su faceta como músico, ¿cómo nació su pasión por tocar guitarra?
Eso fue desde muy pequeño. En mi casa no eran muy musicales y tenía un tío que tocaba órgano en los centros comerciales, así que cuando iba a la casa de mis abuelos trataba de tocarlo. De adolescente me encantaban The Beatles y a los 15 o 16 años me regalaron mi primera guitarra.

¿Qué paso con esa guitarra?
No la tengo porque era una guitarra de palo y le puse cuerdas de metal; al mes estaba doblada. Lo hice porque no sabía que las cuerdas están diseñadas para ciertas guitarras.

¿Ha empezado a componer su propia música?
El año pasado empecé a escribir, y espero algún día sacarlo, porque creo que lo importante del proceso de arte es que salga a la luz, de otro modo no vale. Sin embargo, en público no he tocado nada mío.

¿Sobre qué le gusta escribir?
Trato de escribir honestamente y tengo canciones de humor también. Son en un género como folk acústico, pero como todavía no está producido, ahora no sé bien qué será.

Es un coleccionista de guitarras. ¿Cuántas tiene?
Tengo cuatro. Una Vintage desde hace 30 años, es la especial y la compré en una venta de garaje en Los Ángeles. Una marca Gretsch, que es color verde y está hecha como las guitarras de los años 20 o 30. Una Gibson y una Jackson.

Como ser humano, ¿qué considera que hace mal?
Como ser humano soy un desastre. No me comunico bien y me cuesta trabajar en grupo, porque soy lentísimo en procesos, entonces cuando me pasa eso me frustro, pero ahí voy esforzándome.

Una enseñanza que le hayan dado sus dos hijos.
La humildad del ser humano.

Un recuerdo inolvidable de su padre.
Su humor. Cuando invitaba gente a la casa les contaba chistes y cuentos. Mientras tanto yo lo escuchaba desde el segundo piso.