11 Apr 2021 - 2:00 p. m.

Acceso al conocimiento a lo largo de la vida

La forma y frecuencia con la que está cambiando el mundo hace del lifelong learning un estilo de vida que impulsa las transformaciones en los seres humanos.

El constante cambio que vive el mundo requiere personas que cuenten con habilidades específicas para solucionar problemas y satisfacer las necesidades de los entornos en los que habitan. Con la pandemia ocasionada por el coronavirus la capacidad de adaptación, manejo de crisis, innovación y manejo de la tecnología han sido los protagonistas, y que sin duda alguna llegaron para quedarse y más que nunca requiere a personas capacitadas y actualizadas en diferentes temas.

En este contexto, la educación siempre ha sido un aliado clave para enfrentar los retos y formar las capacidades pertinentes en las personas, y más la educación continua que se define como “la capacitación específica en una temática determinada que aporta, complementa, actualiza y suple los conocimientos en aspectos académicos o laborales en tiempos inferiores a los de la educación formal”, señala Lilian Andrea Ramírez Carranza, decana del programa de economía de la Universidad Piloto de Colombia.

Los diplomados son parte de esta educación y son una buena alternativa por su duración. Ese aspecto se articula en buena medida con la necesidad permanente de actualizar conocimientos y adquirir nuevas competencias, lo que se conoce como lifelong learning o aprendizaje para toda la vida.

La forma y frecuencia con la que está cambiando el mundo hace del lifelong learning un estilo de vida que impulsa las transformaciones en los seres humanos, porque los lleva al ejercicio pleno de todas sus potencialidades.

Y es que aprender constantemente implica adaptarse. Desaprender lo aprendido, que no es otra cosa que buscar maneras de salir de las zonas de confort, para hallar nuevas fórmulas ante los retos futuros.

Con eso en mente, “el CESA ofrece diplomados en diversas temáticas para personas en todos los momentos de su desarrollo: desde niños hasta adultos sénior, pasando por jóvenes profesionales o con larga trayectoria laboral. Todo ello con el objetivo de proveer herramientas que les permitan enfrentar entornos cada vez más desafiantes, llenos de complejidad y ambigüedad”, señala Patricia Salgar Hurtado, decana de desarrollo profesional del CESA.

La oferta en el país es variada, y lo que se ha visto en los últimos años es que “los egresados toman diplomados en su carrera de profesión o en otros temas como tecnología, análisis de datos o algo que en la empresa donde laboran requieren”, dice Manuel González, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana.

El año pasado la Universidad Piloto presentó 12 programas nuevos no formales, para que pudiesen ser tomados por los estudiantes matriculados, sus padres y familiares colaborando en la formación de áreas determinantes en los nuevos emprendimientos que nos ha dejado la actual pandemia.

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