¿Cómo sacarles el máximo provecho a las clases virtuales?

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La pandemia solo aceleró la relación entre tecnología y aprendizaje, que tarde o temprano debía suceder. Replicar el formato de enseñanza presencial en las clases en línea no es la solución.

Desde que los sistemas educativos existen como sistemas educativos no había tenido lugar un cierre sincrónico de clases en el mundo. Por primera vez en la historia, colegios y universidades tuvieron que cerrar sus puertas para proteger a profesores, directivas y alumnos del contagio del COVID-19. Y es que la educación no fue excluida dentro de la lista de sectores que llegó a impactar la pandemia y mucho menos está exenta de los cambios rápidos, pero permanentes, que esta ha obligado a tomar.

Cerrar las instituciones físicas generaba dos opciones: la primera, suspender las clases temporalmente como sucedió en Japón, Tailandia e Irak, y la segunda, trasladar las clases, procesos académicos y cursos al moderno, novedoso y retador mundo virtual, como lo hicieron la mayoría de países. Sin embargo, pasar de lo análogo a lo digital nunca había sido tan complejo. Si bien en los últimos años la educación online ha crecido a gran velocidad, y según la Online Business School española, el año pasado en América Latina el 50 % de las clases de educación superior recurrieron a metodologías e-learning, el desafío de enseñar en línea exige mucho más.

En entrevista con este medio, Sylvain Kalache, cofundador de Holberton School, la famosa academia de desarrollo de software, afirmó que: “Debemos usar la tecnología para capacitar a los estudiantes y que naveguen por este océano de información comprendiendo lo que está mal, bien o incompleto. Creo que las noticias falsas son una excelente ilustración de muchos desafíos que un estudiante debe enfrentar”.

¿Cómo usar la tecnología para sacarles el máximo provecho a las clases virtuales?

Hemos visto la tecnología revolucionar completamente las industrias en cuestión de unos pocos años, pero la educación permanece prácticamente intacta. Se predijo que los MOOC (cursos online masivos y abiertos) interrumpirían completamente nuestro sistema educativo, pero si bien tuvieron un impacto masivo, a menudo sirven a los que ya tienen educación y una tasa de deserción masiva, tan alta como 96 %. Simplemente poner contenido en línea y dar por terminado el día no es suficiente, es necesario que haya una experiencia completamente repensada.

Primero, necesitamos repensar el concepto de aulas. Tenía sentido cuando el conocimiento no estaba fácilmente disponible. Los maestros absorberían el conocimiento leyendo libros, asistiendo a clases y luego compartiéndolo con los estudiantes: esa era la única forma de obtener una educación. Hoy en día el acceso al conocimiento ya no es un problema: internet proporciona más de lo que necesitamos.

¿Cuáles son los últimos avances tecnológicos que permiten explorar nuevos y mejores contenidos?

Aprende Institute, con sede en Miami, que opera en Bogotá y Ciudad de México y ha atendido a más de 25 mil estudiantes en América Latina, ofrece una educación basada en videos, por mencionar un ejemplo. El video de producción de alta calidad puede ser una herramienta extraordinaria, especialmente para enseñar oficios como la gastronomía, la mecánica, la instalación de paneles solares y la reparación de teléfonos celulares, donde un formato de conferencia clásico proporcionaría poco valor.

Holberton School está capacitando a personas para que se conviertan en ingenieros de software basados en la educación progresiva: los estudiantes aprenden trabajando en proyectos en grupos. Presentes en Colombia, México, Uruguay y Puerto Rico, los proyectos son proporcionados y corregidos por nuestra plataforma. Con solo presionar un botón, pueden obtener una retroalimentación instantánea sobre su trabajo, evitando que los estudiantes tengan que esperar hasta el final del semestre para aprobar el examen y calificar su trabajo.

¿Qué tan preparados están los estudiantes para explorar lo que la tecnología le suma a la educación?

Hoy en día la mayoría de los estudiantes, desde una edad temprana, son muy fluidos y están preparados para utilizar la tecnología. Ahora usar Google o Youtube para aprender es parte de una dinámica dentro de una nueva normalidad que permite adquirir una habilidad o interesarse sobre un tema.

Sin embargo, la mayoría de las instituciones no están utilizando la tecnología correctamente. Está demostrado que las conferencias no son efectivas, y ahora muchas buscan replicar su formato presencial en sus cursos en línea, lo que no ayuda al proceso. Los estudiantes están aburridos, y eso no les permite comprometerse. La tecnología puede permitir que la experiencia sea más atractiva, más práctica, y necesitamos aprovecharla para brindar experiencias que no son posibles sin conexión.

¿Hacia dónde considera que va la relación tecnología-aprendizaje?

Estamos apenas en el inicio de la relación, creo que la educación tendrá que cambiar y la situación con el COVID-19 está actuando como una aceleración. La realidad aumentada y la realidad virtual parecen ser las fronteras por cruzar, teniendo en cuenta que es una tecnología que permite hacer lo que hoy en día no podemos hacer de manera presencial. Creo que existe la posibilidad de que la educación virtual sea mejor que la presencial.

¿Cuáles son los desafíos?

El principal desafío para la industria de la educación es reinventar sus procesos. Poner libros o conferencias en línea no es la respuesta. No debemos pedir a los estudiantes que se acostumbren y soporten la tecnología que se está utilizando, es todo lo contrario: la tecnología debe adaptarse a las necesidades de los alumnos. La tecnología es solo una herramienta que nos permite hacer lo que queramos.

Creo que el segundo desafío principal es entender que los estudiantes son seres humanos y que tenemos necesidades que pueden no satisfacerse fácilmente con una pantalla. La falta de interacción social en persona es terrible para los estudiantes y la fatiga de Zoom no solo afecta a los profesionales. Nuevamente aquí, creo que la realidad virtual y la realidad aumentada pueden imitar mejor nuestro mundo físico y quizá satisfacer nuestras necesidades humanas.

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