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Con esos profesores...

Uno de los objetivos de Enseña por Colombia es atraer a los mejores profesionales para que se vinculen en el sector educativo y ayuden así a reducir la inequidad y refuercen la calidad de la educación del país.

Yenifer Rodríguez
26 de marzo de 2015 - 00:15 a. m.
Pablo Jaramillo, director de Enseña por Colombia, en el colegio Jaime Garzón / Cristian Garavito
Pablo Jaramillo, director de Enseña por Colombia, en el colegio Jaime Garzón / Cristian Garavito

Los resultados de las últimas pruebas Pisa, que se realizaron en 2012, comprobaron que, una vez más, el país se raja en educación. Comprensión lectora, matemáticas –con esta área como enfoque- y ciencias naturales, fueron las competencias que se evaluaron. En el caso de Colombia “más del 60% de los estudiantes se ubicaron en niveles de desempeño bajo”, según publicó el ministerio de Educación luego de conocerse los resultados que dejaron al país en el puesto 62 (con 376 puntos) de 65 naciones evaluadas.

Ahora, el ministerio de Educación decidió realizar las pruebas saber en los grados 3°, 5°, 9° y 11°, y por primera vez en grado séptimo, con el fin de hacer un seguimiento a los conocimientos aprendidos y reforzar las áreas en las que se tiene bajo rendimiento para hacerle frente a las nuevas pruebas Pisa que se realizarán este año.

De hecho, para reforzar la educación en Colombia, el Gobierno lanzó el proyecto de Jornada Única, –que se implementa desde febrero en más de 200 instituciones de todo el país y que busca mediante el aumento de las horas de clase mejorar las competencias de los estudiantes fortaleciendo las áreas de matemáticas, ciencias y lenguaje. La idea es mejorar en la educación y aprendizaje de los jóvenes y romper la brecha de inequidad ya que, según la ministra Gina Parody, con la jornada única los 8 millones y medio de niños que tienen acceso a solo seis horas o menos de educación van a poder complementar su jornada y estar al mismo nivel de los niños que estudian en horario continuo.

Sin embargo, el Gobierno no es el único que está intentando hacer el cambio. Para reforzar el campo educativo nació Enseña por Colombia, una iniciativa fundada en 2009 por Luis Enrique García, Jorge Mahecha y Pablo Jaramillo. Tres emprendedores que buscan atraer el mejor talento al sector educativo en Colombia y encontrar una solución a los niveles de inequidad que hay en la educación.

Para cumplir con estos objetivos, esta iniciativa busca a los mejores profesionales de cada área para que asuman el reto de ser profesores durante dos años en diferentes zonas del país en las que Enseña tiene presencia: Antioquia, Vichada, Bogotá y ahora en Barranquilla y Cartagena.

De los más de tres mil profesionales que se postulan anualmente para vivir esta experiencia y, sobre todo, de querer generar cambio, sólo son escogidos los que cumplen con un equilibrio entre excelencia académica y de liderazgo, aspectos fundamentales para ser parte de Enseña.

Luego, los profesionales elegidos pasan por un “entrenamiento muy intensivo en pedagogía y liderazgo en la universidad Externado” para que después estén durante dos años en las salones de clase. “Con eso lo que buscamos, primero, es traer excelentes personas con una gran capacidad de liderazgo a los salones que más lo necesitan pero, generando una experiencia para que estas personas se conviertan en líderes educativos que queremos que tenga el país”, señala Jaramillo.

Pero esto no fue fácil de lograr ya que según Jaramillo “uno de los mayores retos que tenemos en la educación del país es el reconocimiento de la profesión docente –empezando por un reconocimiento salarial ya que como mínimo un profesor gana un millón de pesos y cómo máximo, si cuenta con una maestría o doctorado, llegaría a ganar cinco millones de pesos- y la atracción de gran talento en el sector educativo. Cuando uno se pone a ver los países que tienen mejores resultados de educación, uno de los secretos es que tienen grandes talentos en el sector de la educación. En Colombia lastimosamente ese no ha sido el caso”. Actualmente, en el país hay más de 9 millones de niños en el sistema escolar y más de 300 mil profesores, de los cuales solo 94 mil tienen un posgrado.

Básicamente lo que pretenden con esta iniciativa es “crear un movimiento de líderes, de personas de gran talento –como lo manifiesta Jaramillo-” que asuman el reto de transformar la educación y de convertirla en su proyecto de vida. Para eso “salimos a convocar a los jóvenes para que enseñen por Colombia”.

Para lograr esta transformación, estos emprendedores han tenido que sortear diferentes dificultades. Uno de ellos, y que resalta Jaramillo, es el escepticismo de las personas.

“Uno de los mayores dramas del sistema educativo empieza cuando la gente cree que un niño de bajos recursos que ha tenido una cantidad de desventajas en la vida, si lo comparas con un niño de estrato alto o medio, es un niño que no tiene las capacidades necesarias para lograr lo máximo. Entonces, para qué le exiges al niño si no se va a poder graduar del colegio, que no va a llegar a la universidad, que está condenado a no lograr sus sueños”, sostiene Jaramillo.

La incredulidad no fue el único obstáculo. El tema financiero, decisivo para sostener la iniciativa, también fue esquivo al inicio porque a partir del escepticismo que se crea en torno a la educación “la gente te cierra las puertas, no da recursos”.

“Hay un reto muy duro en Colombia para los emprendedores educativos porque no hay un ecosistema que permita arrancar los proyectos y hacerlos sostenibles porque la competencia es muy grande”, agrega Jaramillo.

Pese a todas estas dificultades que se encontraron en el camino, Enseña por Colombia logró demostrar que sí es posible generar cambio, que de grano en grano se puede llegar a la meta.

“La gente nos decía que estábamos locos, que cómo íbamos a llevar a gente de los Andes, de la Nacional o de la de Antioquia a enseñar. Hemos demostrado con números que sí es posible” y que reunir a grandes talentos de diversos sectores para que dediquen tiempo a la educación del país e ir mejorando poco a poco no es sólo cuestión de soñar, es algo que lo están logrando y que hoy en día cuentan con gran apoyo tanto del sector privado como del público.

Sin embargo, este cambio no es el único que están generando. Según Jaramillo, la experiencia de compartir con los niños y los jóvenes deja grandes enseñanzas y ganas de seguir trabajando por la educación.

Y así lo reitera Daniel Agudelo, un administrador de empresas de la universidad de los Andes –carrera que actualmente cuesta $13.144.000-, quien fácilmente pudo entrar a grandes empresas como Unilever –manifiesta Jaramillo- prefirió ser profesor de matemáticas durante dos años, en Chigorodó (Antioquia) –donde su salario no superó el millón de pesos- y que, según menciona, una de las enseñanzas que deja esto es la conciencia social que cada persona obtiene. Pero él no es el único. Carlos Echeverry, un joven que estudió economía en Los Andes, enseñó en Suba Compartir, él estaría en el sector financiero pero hoy en día está emprendiendo un proyecto educativo: creó una corporación que realiza proyectos de liderazgo y de habilidades socioemocionales en el sector educativo.

 

yrodriguezm@elespectador.com 

Por Yenifer Rodríguez

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