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27 Jun 2021 - 2:00 p. m.

Educación, esencial para el desarrollo sostenible

Entrevista con la ministra de educación, María Victoria Angulo González, sobre la importancia de la educación en Colombia.
María Alejandra Castaño Carmona

María Alejandra Castaño Carmona

Subeditora de Especiales Editoriales y Turismo
María Victoria Angulo González, ministra de Educación.  / Cortesía
María Victoria Angulo González, ministra de Educación. / Cortesía

¿Cuál es el impacto de la educación para el desarrollo de un país?

No hay duda del poder transformador de la educación, para impactar positivamente la vida y el desarrollo de los ciudadanos, como en el desarrollo social, productivo y económico de los países, teniendo en cuenta que son la educación y la cultura las bases para la creación de nuevas ciudadanías y para promoción de convivencia y progreso.

En este sentido, desde el comienzo del Gobierno, y en el Plan Nacional de Desarrollo, Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad, el sector educativo ha sido el de mayor presupuesto, para guardar coherencia con los retos de brindar más oportunidades de acceso en todos los niveles de formación, partiendo de la primera infancia, con el desafío de una educación inicial en el marco de una atención integral y llegando hasta la educación superior, invitando a la innovación, flexibilidad y calidad para llegar a las zonas del país que tienen menos oportunidades de formación.

Se suma a lo anterior la importancia de reactivar las obras de infraestructura educativa; poner en marcha la Unidad Administrativa de Alimentación Escolar, en el marco de las políticas de bienestar; honrar los compromisos con maestros y los directivos, teniendo el foco en calidad; cerrar brechas y fomentar el desarrollo integral de los estudiantes en la ruralidad, y fortalecer e impulsar una agenda de educación superior en las distintas regiones del país.

Trabajamos también para incentivar la calidad y reducir la deserción en el sistema, creando la Escuela de Liderazgo, fortaleciendo la evaluación con el programa Evaluación para Avanzar, y desde la diversidad institucional en educación superior actualizamos el modelo de Registro Calificado y Acreditación en Alta Calidad.

¿Cómo ha cambiado el rol de la educación con la pandemia?

Como es relativo a los sistemas educativos latinoamericanos, previo a la pandemia nos encontrábamos abordando retos de equidad, transitábamos en no hablar solo de coberturas, sino de trayectorias educativas completas, conceptualizábamos y activamos procesos de mejora en ambientes de aprendizaje, sumando al entorno educativo el concepto de bienestar y, de la mano de los maestros, directivos y familias trabajábamos en un objetivo: mejorar aprendizajes y avanzar hacia el desarrollo de una ciudadanía global en entornos escolares para la vida y la convivencia, todo lo anterior reconociendo siempre las brechas existentes en el sistema entre lo rural y lo urbano.

En este marco llegó la pandemia y desde el Gobierno Nacional lideramos acciones que requieren un trabajo colectivo y articulado no solo para responder al impacto que se dio a nivel de equidad en las familias, sino para promover el retorno a la presencialidad como un primer desafío, lo que es muy significativo para promover el desarrollo integral, recordando que son los niños y los jóvenes quienes más han sufrido en este proceso de aislamiento y que además entendiendo que al retornar presencialmente a los escenarios educativos se requiere que abordemos distintas estrategias que promuevan a la aceleración de aprendizajes y el acompañamiento en materia socioemocional.

¿Cuál es el impacto que la educación tiene en el futuro de los niños y jóvenes?

La evidencia y las mediciones de política muestran que la educación tiene un gran impacto en la vida de las personas, su trayectoria, proyecto de vida y el desarrollo de los países. Se ha encontrado que los primeros años de vida, desde el nacimiento hasta los cinco años, son fundamentales para construir habilidades cognitivas y de carácter, como la motivación y el autocontrol, que son necesarios para un buen desempeño escolar, laboral y tener éxito en diferentes dimensiones de la vida. Los estudios muestran que promover un mayor acceso a una educación de calidad se traduce en menores niveles de pobreza, mejores condiciones de salud, mayor movilidad social, productividad y crecimiento económico.

Igualmente, es importante señalar que la educación es un factor fundamental para generar movilidad social, reducir las desigualdades e impactar de manera positiva las dinámicas sociales y económicas de las regiones. En particular, la educación superior promueve la innovación, el aumento de la productividad y las posibilidades de tener mejores condiciones de vida en el futuro.

Es ampliamente reconocida la relación virtuosa que existe entre el aumento de los años de escolarización y la adquisición de competencias de aprendizaje no solo para aumentar la productividad, sino para mejorar la inserción en el mercado laboral y las condiciones de vida de los individuos y las sociedades.

Los análisis del Observatorio Laboral para la Educación, del Ministerio de Educación, permiten evidenciar que a medida que aumenta el nivel de formación mejoran los indicadores laborales, tanto en vinculación al mercado formal de la economía como en los salarios de enganche. Los salarios de enganche de los egresados de programas de pregrado son significativamente mayores a los que obtienen los egresados de la educación media (bachilleres).

¿Cómo cerrar las brechas que existen en la garantía del derecho a la educación?

La cartera educativa ha desarrollado iniciativas que apuntan al cierre de brechas, entre ellas la implementación de políticas transversales de educación inclusiva y de educación rural, que reconocen las diferencias en las condiciones que enfrentan nuestros niños, niñas y jóvenes. Quiero destacar proyectos particulares que apuntan al ejercicio del derecho a la educación y que han demandado esfuerzos coordinados entre diferentes entidades del Gobierno.

En primer lugar, el proyecto de atención integral en la educación inicial, mediante el cual se garantizan las condiciones que promueven y potencian el desarrollo de los niños y niñas. Actualmente, 1’596.431 niños y niñas en primera infancia cuentan con educación inicial, en el marco de la atención integral, gracias al trabajo de las entidades que conforman la Comisión Intersectorial para la Atención Integral de la Primera Infancia (CIPI), así como actores a nivel territorial del ICBF, de secretarías de Educación, Salud, Cultura y cajas de compensación familiar, entre otros. A 2022 llegaremos a dos millones de niños y niñas con educación inicial, en el marco de la atención integral.

En paralelo se ha venido avanzando el aumento de la jornada escolar. 1’271.772 niños y niñas, equivalente al 17,04 % de la matrícula, acceden a la jornada única. Así avanzamos en la meta de llegar al 20 % en 2022. En la educación media destaco el programa de Doble Titulación. En este Gobierno, 276.766 jóvenes han obtenido su certificado técnico, además de su diploma de bachiller, lo anterior a través de modalidades virtuales y mixtas en distintas áreas, gracias al trabajo con el Sena y la articulación con el programa Misión TIC. En el cuatrienio serán 650 mil jóvenes.

Por último, es importante mencionar dos proyectos que impulsan el acceso a una educación superior incluyente y de calidad: el programa Generación E, mediante el cual se reconoce el talento de los jóvenes y se brinda el apoyo financiero que requieren para promover su acceso, permanencia y graduación. Al momento, 200 mil jóvenes han sido beneficiarios del programa y a 2022 llegaremos a 336 mil jóvenes. A esto se suma el anuncio del presidente Iván Duque, en aras de continuar con el apoyo en el ingreso y permanencia en la educación superior pública, que lanzó la política pública de gratuidad o matrícula cero para los estratos 1, 2 y 3. Serán más de 695 mil estudiantes los beneficiarios de esta política.

Este enfoque de trayectorias educativas va acompañado de una política de bienestar, que apunta al desarrollo de ambientes de aprendizaje seguros y dignos, y un programa de alimentación, orientado a brindar un complemento nutricional acorde con las características de los estudiantes y las particularidades de los territorios, para lo cual se puso en marcha la Unidad Administrativa de Alimentación. Durante la pandemia se logró implementar el PAE en casa e incrementar en un 50 % los recursos del PAE, llegando a más de 5’700.000 estudiantes, así como cumplir la meta del cuatrienio de atención rural.

En cuanto a ambientes de aprendizaje para preescolar básica y media, avanzamos en la ejecución de 1.207 proyectos de infraestructura educativa, por más de $4 billones. Las obras incluyen 544 nuevos colegios o ampliación de instituciones y 663 obras de mejoramiento de centros educativos en áreas rurales. De estas obras ya se han entregado 204 colegios nuevos o ampliados, 164 construidos y entregados durante el gobierno del presidente Iván Duque. Asimismo, de las 663 obras de mejoramiento en colegios, este último año se han entregado 276 colegios, en 23 departamentos del país. En total, se han beneficiado 257 mil estudiantes en todo el territorio.

Los últimos meses el mundo ha tenido importantes retos, entre ellos el acceso a la educación virtual. ¿Cómo ha sido este proceso en Colombia?

En esta coyuntura el sistema educativo ha mostrado su resiliencia. Reconocemos los esfuerzos de miles de docentes, directivos y padres de familia por generar experiencias de aprendizaje para los niños, niñas y adolescentes. Entendimos que es necesario fortalecer las prácticas didácticas de nuestros docentes, seguir incorporando el uso de herramientas tecnológicas, profundizar la apropiación digital, promover el trabajo colaborativo entre docentes y superar miradas netamente disciplinares para trabajar más transversalmente; asimismo, la necesidad de promover aprendizaje autónomo en nuestros estudiantes y fortalecer la alianza entre la escuela y la familia.

La pandemia ha permitido priorizar en la política educativa el desarrollo de contenidos de apoyo pedagógico mediados por tecnología y medios de comunicación masiva como radio, televisión e internet; de igual manera, enfocar procesos de formación de docentes en el desarrollo de procesos pedagógicos, apoyados en tecnologías.

Así, en el año 2020 se adelantó la formación virtual de docentes, con expertos nacionales e internacionales, llegando a 20.000 maestros; formación por medios audiovisuales de 3.700 tutores del programa Todos a Aprender y a partir de ellos llegar a 60 mil docentes de básica primaria de más de 4.500 instituciones educativas; oferta de formación virtual en la plataforma Colombia Aprende (Mooc) y diseño de tutoriales, microlecciones y videoclases para apoyo en el uso de herramientas tecnológicas para el aprendizaje.

Hoy tenemos el desafío de avanzar en la transformación digital sin perder de vista los resultados de aprendizaje, el significado de la presencialidad y las distintas metodologías, medios y materiales que han acompañado la educación en las regiones. Este proceso ha promovido escenarios innovadores de aprendizaje autónomo, propuestas para la construcción de conocimiento desde donde incentivan actividades de análisis y a partir del contexto.

Con el Icfes diseñamos mecanismos que acompañan a las instituciones y estudiantes a identificar las brechas, poder generar estrategias de nivelación y fortalecer los procesos de calidad. Igualmente, se puso en marcha el Plan Padrino y el Laboratorio de Innovación en Educación Superior, que genera un acompañamiento para que las instituciones puedan incorporar procesos de transformación digital, de manera que se apoye a los maestros y estudiantes en este camino.

Esta coyuntura también ha evidenciado la necesidad y oportunidad de avanzar en conectividad como factor de equidad. Justamente, por ello, el Mintic redobló esfuerzos, logrando que 15 mil instituciones educativas en la ruralidad tengan conectividad hasta 2031. Este avance también ha estado acompañado por la entrega de dispositivos digitales.

La educación en este tiempo ha perdido momentos de interacción presencial que son básicos en el desarrollo integral de los niños, niñas y jóvenes desde su primera infancia y durante su etapa de formación y crecimiento personal. En consecuencia, tenemos grandes retos de aprendizajes por trabajar y de competencias socioemocionales por profundizar.

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