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Finalistas de la categoría Educación

Educando en pro de la igualdad, la paz y el desarrollo

Conozca las historias de los finalistas de Titanes Caracol 2022 en la categoría Educación.

12 de diciembre de 2022 - 06:30 a. m.
Eduardo Pérez, María Paula García, Inés Elvira Restrepo y Ómar Arévalo, finalistas de la categoría Educación de Titanes Caracol 2022.
Eduardo Pérez, María Paula García, Inés Elvira Restrepo y Ómar Arévalo, finalistas de la categoría Educación de Titanes Caracol 2022.
Foto: Cortesía

Eduardo Pérez: nuevas oportunidades de aprendizaje

Eduardo Pérez es sinónimo de entrega y generosidad.

“Soy ingeniero mecánico de profesión y estoy haciendo una especialización en informática. Unos maestros me hicieron la invitación de ser parte del mundo maravilloso de la educación, y ha sido una de las mejores decisiones que he podido tomar”, asegura Eduardo Pérez.

Según el maestro, “Lanceros de la inclusión” es un proyecto que tiene como fin crear herramientas tecnológicas para fortalecer los aprendizajes de los estudiantes en condición de discapacidad, en este caso auditiva y visual. “Hemos creado más de 30 recursos, entre ellos aplicaciones para el aprendizaje de la lengua de señas, una calculadora para estudiantes ciegos y hasta un estadio de fútbol para que las personas sordas aprendan programación y pensamiento computacional”, cuenta Pérez.

Y agrega: “Estamos impactando a estudiantes sordos y ciegos del Instituto Técnico Guaimaral, en Cúcuta, el cual tiene más de 300 estudiantes en condición de discapacidad, asimismo nuestras herramientas están siendo utilizadas en varios territorios, por ejemplo nuestra aplicación PROFEenSEÑAS, con la cual se puede aprender lengua de señas colombiana, tiene más de 8.000 descargas, y nuestros videos, con múltiples enseñanzas en temas de pensamiento computacional para estudiantes sordos ya cuentan con más de 40.000 visitas”.

Eduardo Pérez ha sido reconocido en más de 60 oportunidades a nivel mundial: en 2021 fue nominado a mejor maestro del mundo en Global Teacher Price.

“Tenemos como meta crear más recursos que favorezcan el proceso de enseñanza y aprendizaje de estudiantes en condición de discapacidad. También hemos creado un concurso de talentos para estudiantes con y sin discapacidad, entregándoles a los ganadores dispositivos como portátiles y tabletas. En ese sentido queremos seguir haciendo alianzas para ir cerrando brechas en la educación”, concluye el titán.

María Paula García: fortalecimiento de tradiciones wayuus: una biblioteca en medio del desierto

La vitalidad, armonía y alegría de María Paula García sobresalen a simple vista. Esta joven titán, magíster en desarrollos digitales corporativos, construyó una biblioteca en una ranchería de La Guajira, un proyecto educativo autosostenible que no solo contribuye a bajar los índices de analfabetismo en esa zona, sino que también promueve el emprendimiento y el fortalecimiento de las tradiciones wayuus.

“Suuralairua (raíces en wayuunaiki) es un programa en la búsqueda de reivindicación y respeto para las culturas y la lengua materna indígena wayuu, un llamado al reconocimiento de su existencia y de su infinito valor. Crear una biblioteca en medio del desierto que fuera dirigida y autogestionada por lideresas comunitarias sonaba como una locura cuando comenzamos a imaginarnos este proyecto y, a pesar de que ha sido tan complicado como suena, nos mueve la pasión por nuestra hermosa comunidad”, asegura la titán.

“El acercar un espacio académico y lúdico era un reto para preservar una lengua tan hermosa y tan amenazada como el wayuunaiki, que no se ve amenazado solo por la baja tasa de hablantes nativos, sino también por las altas cifras de analfabetismo y el deficiente sistema educativo de la región”, agrega la bogotana.

En Suuralairua, María Paula García cuenta que trabajan por reducir la brecha educativa y de desarrollo en dar acceso digno y de calidad educativa a través de proyectos complementarios como: “Estrellas literarias”, editorial de cuentos que recuperan la memoria ancestral de su cultura diseñada por los niños y jóvenes; “Cines móviles”, cinco espacios lúdicos que fomentan el aprendizaje colectivo a través de documentales; “Mujeres lideresas”, programa de formación en diversas ciencias; “Bibliotecas itinerantes”, por medio de bicicletas llevan lectura y oralidad a comunidades aledañas, y “Recuperación memoria ancestral”, programa de pódcast de los ancianos de la comunidad que busca reconocer su sabiduría y saberes.

Inés Elvira Restrepo: construyendo bienestar y progreso desde las diferencias

Inés Elvira Restrepo, más conocida como “Ita”, es una mujer inspiradora, tiene tan claros sus objetivos que logra conseguir lo que se propone, pero además disfruta, enseña y aprende del camino a sus metas. Es generosa, familiar, trabajadora, resiliente y alegre, cualidades que le han permitido contribuir, por medio de la educación, con la calidad de vida y el futuro de decenas de jóvenes con discapacidad.

“Yo soy pediatra de formación, pero creo firmemente que cuando uno es médico debemos ser también educadores. Y la educación, entendida como un proceso para encontrar y descubrir la empatía en la comunicación, que nos permite correr fronteras y facilitar encuentros con los demás. No tanto desde nuestras coincidencias, sino particularmente desde nuestras diferencias, eso nos permite conocer otras realidad y entender otras necesidades”, asegura la titán Ita. Y agrega: “Para mí, ser educador es ser libre y tener la mente y el corazón abiertos para encontrarnos con cualquier ser humano y crecer juntos a través de las diferencias”.

Según la pediatra, Opciones y Apoyos para la Transición a la Vida Adulta (OAT) es un programa pionero de inclusión en la educación superior para jóvenes mayores de 18 años. Esta iniciativa se desarrolla desde hace más de diez años en alianza con la Universidad del Rosario y una organización de familias que inicialmente surgió como Corporación TransiciónEs Crecer, que ahora se consolida desde la Cooperativa Coopmente.

“Nació por una necesidad compartida de las familias que no encontrábamos alternativas en el sistema educativo formal para nuestros hijos; de allí que veamos como familias la necesidad de organizarnos, asociarnos y buscar alternativas para vencer esta brecha de paso fundamental entre la media y la educación superior. En 2013, cuando nos conformamos como Cooperativa, lo hicimos para que desde allí sirviera como plataforma para el desarrollo de emprendimientos sociales desde un modelo solidario, de manera que pudiéramos articular lo que los jóvenes aprender en la universidad con salidas productivas”, cuenta Inés Restrepo.

Entre los emprendimientos que habla está Frutos del Parche, un emprendimiento en el que estos mismos muchachos crean comida saludable con frutas deshidratadas que ellos mismos venden en ferias y eventos comerciales, además de otro emprendimiento cultural llamado Expedición Bogotánica.

“Este es un modelo de innovación social que muestra caminos posibles para articular el sistema educativo con salidas productivas y que se fundamenta en innovación pedagógica, complementado con modelos de desarrollo alternativos de economía social y solidaria. Estos están bajo principios de trabajo por el bien común, porque definitivamente creemos que remando juntos llegamos más lejos”, asegura Ita, quien día a día seguirá trabajando para que jóvenes con discapacidad intelectual, de 18 a 25 años, vayan a la universidad a prepararse en derechos, deberes y conocimiento general.

“Para nosotros es fundamental consolidar y difundir este programa. Nos ha llevado diez años construirlo con muchísimo esfuerzo y perseverancia, pero tenemos el norte claro, sabemos a dónde queremos llegar. Buscamos demostrar que hay nuevas formas, maneras innovadoras de educar, y más que hablar de inclusión, nosotros estamos invitando a que todos como sociedad nos salgamos de la línea y busquemos nuevas maneras de ser y estar”, concluye la titán.

Ómar Arévalo: cambiando imaginarios mediante el arte y la danza

La firma del Acuerdo de Paz fue la oportunidad para que millones de personas en Colombia tuvieran una nueva vida. Ese es el caso de varias comunidades rurales de Guaviare, que ven un nuevo destino de paz y esperanza. “Con la firma también llegó el profesor Ómar a nuestro espacio de reincorporación para enseñarnos a soñar”, dice Mariyuri Sanabria, beneficiaria de la iniciativa Arte y Paz, de Ómar Arévalo.

“Mi proyecto se trata de educación artística y cultural, donde por medio de la danza folclórica les brindamos información a las personas para que conserven sus costumbres ancestrales y puedan reconocerse como pueblos étnicos y fortalecer su proyecto de vida desde sus habilidad blandas”, asegura el titán, quien agrega: “Este proyecto crea lugares de sano esparcimiento, donde víctimas y quienes en algún momento fueron victimarios empiezan a sanar sus heridas, creando espacios comunes de integración, reconciliación y perdón”.

Según Arévalo, nacido en Chiriguaná (Cesar), Arte y Paz impacta principalmente a los niños, jóvenes y adolescentes, pero también a las personas en procesos de reincorporación y a las víctimas del conflicto armado de las comunidades rurales de Guaviare.

Sus alumnos bailan cumbias, joropos y hasta fandangos, pero, lo más importante, conocen el ancestro cultural de Colombia.

“Mi amor por la educación nació de ver las necesidades de las comunidades rurales, al conocer la gran resiliencia del campesino, pero también de observar sus pocos alcances de desarrollo. Ahí me vi en la obligación de que con mis acciones empezaran a cambiar su imaginario, viendo la educación como la solución a problemáticas sociales”, confiesa el administrador de empresas.

“Apostarle a Colombia para mí no es una opción, es un compromiso patrio”, concluye Ómar Arévalo.

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