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13 Dec 2021 - 11:00 a. m.

Educar, el camino para transformar el mundo

Finalistas de la categoría Educación

Conozca las historias de los finalistas de Titanes Caracol 2021 en la categoría Educación.
Ludirlena Pérez, Klaus Colver Rey, Viviana Barrera y Yoalberht Majé, finalistas en la categoría Educación.
Ludirlena Pérez, Klaus Colver Rey, Viviana Barrera y Yoalberht Majé, finalistas en la categoría Educación.
Foto: Cortesía

Mejorando la calidad vida de personas en condiciones de discapacidad

Desde pequeños, muchas personas buscan ídolos, héroes o líderes y, sin duda, Viviana Barrera, licenciada en educación especial de la Universidad Pedagógica Nacional y magíster en neuropsicología y educación de la Universidad Internacional de La Rioja, de España, se acerca mucho a ese ideal.

Con su ejemplo, Barrera ha demostrado cómo las personas pueden potenciar sus habilidades a pesar de su condición y a través de la neuroestimulación generar educación inclusiva.

“El proyecto Fundación Sinapsis Colombia nació desde una propuesta de reconocer las habilidades de las personas en condiciones de discapacidades múltiples, es decir, que tienen varias condiciones asociadas de discapacidad, y de ese debate que se da por la falta de accesibilidad que tienen a la educación de calidad, y más aún cuando tienen patologías huérfanas que tampoco son atendidas en la parte terapéutica de rehabilitación y en la parte de la salud”, asegura Viviana Barrera.

Su proyecto, que surgió hace seis años, tal como lo cuenta la titán, “también le apuesta a un sistema social que no aporta significativamente a las personas con discapacidad, porque no las reconoce como personas hábiles. Entonces, partiendo de la educación y de la neurociencia, empezamos a darnos cuenta de que sí podíamos transformar la autonomía y la calidad de vida de estas personas y que ellos a futuro fuesen partícipes de la sociedad y de su contexto”.

Su sueño a corto plazo es poder tener un transporte que les garantice a los chicos asistir de manera segura a la fundación. Asimismo, están trabajando por cambiarse a una sede más grande, donde puedan generar mejores procesos con los estudiantes y sus familias.

Aprovechando el tiempo libre para construir proyectos de vida

Yoalberht Majé, un apasionado por la educación y la calidad de vida de la niñez y la juventud, a pesar de su historia de desplazamiento y de las condiciones de vida que ha sobrepasado, trabaja por transformar la vida de miles de personas.

“El programa ‘Redes, escuelas para el tiempo libre’ nació en 2003 como una iniciativa de la Fundación San Antonio para atender a los niños, niñas y adolescentes de Bogotá y Soacha, pues encontramos que el tiempo libre, en lugar de ser una bendición, termina siendo un factor de altísimo riesgo; por lo tanto, buscamos que ese tiempo sea una oportunidad para la formación de estas personas”, dice Majé. Y añade: “En este país cada diez minutos desertan siete niños del sistema educativo, dos terminan siendo abusados sexualmente, hay cerca de 30 llamadas por violencia intrafamiliar y dentro de ella por violencia infantil. Por eso, nuestro objetivo es acompañar integralmente a esta población, en especial a aquellos que se encuentran en condición de vulnerabilidad y riesgo de exclusión social”.

Objetivos que ya están logrando, pues en alianza con otras organizaciones, el programa ya tiene 12 centros en Bogotá y Soacha, donde atienden a unos 1.500 niños, niñas y adolescentes. El sueño de Yoalberht Majé es multiplicar muy rápido esa cifra, ya que, según informa, “en Bogotá hay cerca de 2′400.000 niños, de esos aproximadamente 900.000 están en esas condiciones”.

Lideresas que son sinónimo de paz, libertad y dignidad

Como dice el dicho, muchas veces la realidad supera la ficción, y en un país como Colombia, donde el conflicto permea la vida de millones, esas historias de terror conviven en la vida de muchos. Sin embargo, gracias al esfuerzo de buscar mejores oportunidades, a la capacidad de perdonar y luchar por otros, Colombia y sus víctimas transforman el dolor en educación.

Es el caso de la lideresa social y defensora de derechos Ludirlena Pérez, quien hizo de su tragedia su misión de vida, que está salvando a muchas mujeres.

“El proyecto ‘Gestionando paz’ nació de tres mujeres que sufrimos violencia sexual y decidimos buscar una alternativa que trabajaba con la mujer y para la mujer, que estuviese bajo un lineamiento de educación y prevención para que nuestros relevos generacionales no vivan lo que nos tocó a nosotras”, asegura Ludirlena.

En esa pedagogía de la superación las personas también reciben ayuda psicológica y jurídica, desarrollan programas productivos como un taller de modistería, un restaurante de mujeres víctimas del desplazamiento y un proyecto bovino de carne y leche en el Magdalena Medio.

“La educación es una herramienta de liberación, transformación y unión que nos permite transitar hacia la superación de las limitaciones que se nos han impuesto solo por ser mujeres. Aun más, dentro del contexto como víctimas del conflicto y sobrevivientes de violencia sexual es clave romper con los estigmas para prevenir violencias y reconstruir el tejido social”, concluye Ludirlena.

Cambiando vidas y cumpliendo sueños con kits escolares

“Chocó con todos sus cuadernos” es la iniciativa de Klaus Rey, un ingeniero civil que desde hace más de 10 años trabaja por facilitar y mejorar las condiciones de acceso y permanencia de los niños, niñas y adolescentes en el sistema educativo.

“Es curioso cómo nació el proyecto, pues fue a partir de una publicación en Facebook, donde invitábamos a las personas interesadas en querer trabajar por los niños del departamento y pusimos una fecha de reunión en la Universidad Tecnológica del Chocó, adonde llegaron alrededor de 15 jóvenes, que fue con quienes arrancamos este proyecto, que no solo duró esa primera cita, sino en el que ya llevamos más 10 años de esfuerzos, sueños y dedicación”, asegura el titán de Quibdó. Y añade: “Desde la campaña ‘Chocó con todos sus cuadernos’ siempre le hemos apostado a la educación, pues permite fortalecer capacidades, sacar el máximo potencial, y no solamente desde los conocimientos, sino también desde el componente humano. Además, personas bien formadas son menos propensas al peligro y a contribuir con acciones que permitan la destrucción de su sociedad”.

A lo largo del camino, Klaus ha entregado más de 40.000 kits para apoyar el proceso de formación académica y transformar el futuro de los estudiantes chocoanos de escasos recursos de los sectores más apartados del departamento, realizando largos recorridos por agua, tierra y aire, sin escatimar la dificultad en las vías de acceso.

En el corto plazo, el joven quibdoseño planea establecer un centro de nivelación escolar.

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