Contenido desarrollado en alianza con la Comisión de la Verdad

El aporte de la Comisión: Una oportunidad de diálogo de país para parar la guerra

El informe final entregado por la Comisión de la Verdad no solo busca entender desde una postura más humana la importancia de trabajar por la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición del conflicto armado, sino también cuestionar el por qué nos permitimos como sociedad dejar que perdura el conflicto.

31 de julio de 2022 - 09:00 a. m.
El aporte de la Comisión: Una oportunidad de diálogo de país para parar la guerra
Foto: Cortesía Comisión de la Verdad. Foto: Camila Acosta Alzate

Luego de más de tres años de investigación y un amplio proceso de escucha a cerca de 30.000 personas, entre víctimas, responsables, empresarios, fuerza pública, organizaciones sociales, poblaciones étnicas, afros, comunidad LGBTIQ+, academia y adultos que siendo niños fueron afectados por este conflicto, el pasado 28 de junio la Comisión de la Verdad entregó al país sus principales hallazgos, recomendaciones y legado, que busca entender desde un punto de vista más humano y una postura más emocional lo que nos sucedió durante el conflicto.

Ese día, calificado como uno de los hitos políticos más importantes de este 2022, abrió el camino hacia un diálogo de país muy necesario y pendiente alrededor no solo de los factores de persistencia que han impedido a Colombia salir del “modo guerra”, sino sobre la necesidad urgente de pararla, primero, desde el dolor de las víctimas y, segundo, desde el reconocimiento colectivo y sosegado de las responsabilidades que como sociedad hemos tenido en esta guerra.

Las interpelaciones que la Comisión le hace a la sociedad

¿Por qué el país no se detuvo para exigir a las guerrillas y al Estado parar la guerra política desde temprano y negociar una paz integral? ¿Cuál fue el Estado y las instituciones que no impidieron y más bien promovieron el conflicto armado? ¿Dónde estaba el Congreso y los partidos políticos? ¿Qué papel jugaron los formadores de opinión y los medios de comunicación? ¿Por qué la seguridad que rodeaba a los políticos y a la gran propiedad no fue seguridad para los pueblos, los resguardos y los sectores populares que recibieron la avalancha de masacres? ¿Por qué la guerrilla, que se presentaba como la salvadora del pueblo, cometió cientos de masacres en la lucha por los territorios?

Estas son solo algunas de las preguntas que se presentan en la declaración de la Comisión de la Verdad y con las que se busca cuestionar a todos los actores de la sociedad sobre su responsabilidad en la persistencia del conflicto armado. Y es que el éxito de las comisiones de la verdad en el mundo es, precisamente, lograr un efecto de unión y no división, aunque para llegar a ello sea necesario un debate polémico.

Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad

¿Cómo superar el conflicto si no se conocen los hechos que lo anteceden? Volver al pasado y reconstruir la memoria es indispensable para esclarecer y reconocer las causas estructurales que fomentaron los patrones de violencia y las violaciones a los derechos humanos en el país. Por ello, la Comisión de la Verdad expone estos hallazgos que recogen las principales conclusiones y reflexiones alrededor de 10 temas principales:

La Colombia herida: la guerra ha tenido impactos que han generado un trauma colectivo y una catástrofe social. La dimensión del daño causado por la guerra en las vidas, las familias, las comunidades y la Nación es inmenso.

Democracia: la guerra afectó a la democracia y en general frenó las transformaciones necesarias, mientras que la paz abrió la posibilidad de acuerdos y reformas incluyentes. Paulatinamente, el país ha ido construyendo instituciones y costumbres democráticas, pero aún falta mucho para estar al nivel de una verdadera sociedad libre. A pesar de todos estos problemas, la democracia se construyó en medio de los espacios que dejaba la guerra. Por eso la paz es un requisito para que la democracia sea plena.

Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario: los actores armados, tanto del Estado como de los grupos guerrilleros y paramilitares cometieron graves crímenes de guerra, tanto violaciones de derechos humanos como infracciones al DIH. Aunque tuvieron objetivos y proyectos políticos diferentes, todos provocaron daños a la población civil. La guerra pasó de ser selectiva a indiscriminada.

Guerrillas: con su actuar, las guerrillas no lograron una apertura del sistema político. La guerra misma, su insistencia en ella y los métodos usados, destruyeron el ideario revolucionario.

El modelo de Seguridad: dicho modelo terminó siendo útil a los intereses de sectores políticos y sectores de las élites económicas en la guerra. Se trata de un modelo que está más centrado en el cuidado de la propiedad que de las personas.

Paramilitarismo: la Comisión ha comprendido que el paramilitarismo no ha sido solo un actor armado, entendido como ejércitos privados. Ha sido más un entramado de intereses y alianzas asociado a proyectos económicos, sociales y políticos que logró la imposición de controles territoriales armados a través del uso de la violencia.

Narcotráfico: en Colombia el narcotráfico, la política antidrogas y las economías de la cocaína o marihuana deben verse como protagonistas del propio conflicto armado y como un factor de persistencia del mismo.

Impunidad: el déficit de justicia histórico, generalizado y permanente respecto a violaciones producidas contra millones de víctimas constituye un factor de persistencia del conflicto armado. La impunidad aumenta la repetición de la violencia y debilita la legitimidad de las instituciones, transmitiendo un mensaje de permisividad de la violencia.

La paz territorial: la guerra transformó los territorios. Esa transformación ha sido el producto de múltiples formas de violencia, en especial el desplazamiento forzado y el despojo, que han modificado la propiedad de la tierra y el uso de los suelos, así como las relaciones comunitarias, las dinámicas familiares, sociales y políticas de los territorios rurales. Esto ha acelerado el proceso de urbanización del país, profundizando las condiciones de pobreza.

Cultura y conflicto armado: uno de los factores que explica la emergencia y persistencia del conflicto armado es la herencia cultural excluyente del otro, de los pueblos étnicos, del campesinado pobre, del disidente y el contrario, justificando así la violencia contra determinadas poblaciones o territorios, y marcando con violencia las relaciones políticas, sociales y económicas.

De igual forma la Comisión a entregado ocho recomendaciones con las que se busca contribuir a definir una agenda de futuro para avanzar en un diálogo en asuntos fundamentales como la reconstrucción de la confianza entre la sociedad y las instituciones, de manera que aporte a la reconciliación y garantice la no repetición del conflicto armado.

La construcción de paz como proyecto nacional: la Comisión de la Verdad hace un llamado al Estado a implementar en su totalidad el Acuerdo Final de Paz. Además, se debe crear un Ministerio de Paz para impulsar todas las políticas y actividades relacionadas con este propósito.

Garantizar la reparación integral de las víctimas: reconocer a las víctimas del conflicto armado en su dolor, dignidad y resistencias; a la vez, garantizar una reparación integral que atienda los impactos diferenciados en cada una de ellas y que nos permitan avanzar en el proceso de sanación individual y colectivo que debemos emprender como país para lograr la reconciliación

Consolidar una democracia amplia, incluyente y deliberativa: la Comisión le apuesta al diálogo y la participación como mecanismos prioritarios para resolver conflictos y garantizar los derechos fundamentales. Se busca profundizar la democracia para la paz a través de la exclusión definitiva de las armas de la política y la apertura a espacios de participación para los sectores excluidos.

Enfrentar los impactos del narcotráfico y de la política de drogas: es urgente replantear el problema del narcotráfico y encontrar los caminos políticos, económicos, éticos y jurídicos que lleven a debates de fondo, tanto a nivel nacional como internacional, y permitan avanzar en la regulación del mercado de drogas y superar el prohibicionismo.

Superar la impunidad y mejorar el acceso a la justicia local: se debe dar un mensaje en contra de la violencia y a favor de los derechos de las víctimas; además, se recomiendan ajustes y medidas en el ámbito de la justicia penal y a la institucionalidad que provee servicios de justicia.

Una nueva visión de seguridad para la paz: es fundamental que se haga una reflexión sobre la visión y el sector de seguridad y defensa, que permita avanzar en las transformaciones institucionales que se requieren para responder a un nuevo propósito: la construcción de paz.

Contribuir a la paz territorial: se deben garantizar las condiciones de bienestar y vida digna de las comunidades y construir una visión compartida de territorio y de futuro, para superar la desigualdad estructural del país que ha sido profundizada por el conflicto.

Lograr una cultura para vivir en paz: como sociedad, es necesario hacer el compromiso de transformar los valores, los principios y las narrativas que hacen parte de nuestra cultura y que han contribuido a la persistencia de la violencia, de manera que podamos construir nuevas formas de vivir en paz.

El legado de la Comisión de la Verdad para el país

Al ser una de las primeras comisiones en el mundo que ha desarrollado su mandato en la era digital, esta plataforma, que puede ser consultada en www.comisiondelaverdad.co, es un precedente y una apuesta por entender desde un punto de vista más humano y una postura más emocional, lo que nos sucedió en este conflicto.

El sitio web cuenta a la fecha con 15 secciones, pero en la medida que se publiquen nuevos volúmenes irá creciendo. ‘Hay Futuro Si Hay Verdad’ es la sección que permite descargar los capítulos del Informe y la Declaración de Francisco de Roux, presidente de la Comisión. Cada volumen tendrá una sección que enriquece el relato con material y documentos multimedia complementarios.

Además, la Comisión deja un Archivo de Derecho Humanos de los documentos, informes y testimonios públicos que podrán ser consultados y referenciados, y una serie de novelas gráficas, cartillas, manuales, infografías y libros en alianza con otras instituciones que contribuye en la construcción de paz.

Asimismo, la Comisión propone un Decálogo de Reconciliación que busca evitar la continuidad del conflicto armado y construir la reconciliación necesaria para propender por la no repetición del conflicto.

  • Aceptar la verdad como condición para la construcción colectiva y superar el negacionismo y la impunidad.
  • Tomar la determinación de nunca más matarnos y sacar las armas de la política.
  • Aceptar que somos muchos —en diverso grado, por acción o por omisión— los responsables de la tragedia.
  • Respetar al otro, a la otra, por encima de las herencias culturales y las rabias acumuladas.
  • Tener en cuenta la herida del otro y sus preocupaciones e intereses.
  • Construir de tal manera que el Estado, la justicia, la política, la economía y la seguridad estén al servicio de la dignidad humana igual y sagrada de los colombianos y colombianas.
  • Que esto lo vamos a construir juntos o no habrá futuro para nadie, y para ir juntos tenemos que cambiar.
  • Que el actual Estado se transforme en un Estado para la gente, que los políticos paren la corrupción, que los empresarios no excluyan de la participación en la producción a una multitud que reclama el derecho a ser parte, que los que acaparan la tierra la entreguen; que cambien todos los que colaboran con el narcotráfico, con la guerra, con la exclusión, con la destrucción de la naturaleza.
  • Que no haya más impunidad.
  • Que los que siguen en la guerra entiendan que no hay derecho para seguir haciéndola porque no permite la democracia ni la justicia y solo trae sufrimientos. Que tenemos que construir desde las diferencias con esperanza y confianza colectiva para que seamos posibles hoy y en las generaciones de mañana.

Cuadro Escucha Plural de la Comisión de la Verdad:

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