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13 Dec 2021 - 11:00 a. m.

El don de la empatía y la solidaridad en beneficio de la salud y el bienestar

Finalistas de la categoría Salud y Bienestar de Titanes Caracol 2021

Los finalistas de la categoría de Salud y Bienestar cuentan con iniciativas que contribuyen a brindar mejor calidad de vida a quienes más lo necesitan.
Manuela Valencia Gómez

Manuela Valencia Gómez

Periodista Bogotá
Finalistas Salud y Bienestar.
Finalistas Salud y Bienestar.
Foto: Archivo El Espectador

Una segunda oportunidad para las personas de escasos recursos con cáncer

Juan Sebastián Zapata es un paisa de 35 años, que ha pasado la mitad de su juventud entregando esperanza a niños de escasos recursos que padecen de cáncer.

El 2 de octubre de 2009, inauguró su más grande sueño desde que era pequeño: la Corporación Esperanza de María Rosa Mística, una entidad sin ánimo de lucro que vela por el bienestar de las personas con cáncer que no tienen los medios para cubrir su tratamiento ni pueden tener un cuidado especial.

Son dos casas ubicadas en el barrio Los Ángeles, de Medellín, en donde ha albergado durante estos doce años a cerca de 200 niños y, desde abril de este año, a 50 adultos entre los 18 y 60 años, junto a sus acompañantes. Allí reciben alimentación, asistencia psicosocial, cuidado paliativo, acompañamiento neuropsicológico, jurídico y también espiritual. La Corporación también corre con los gastos de sus medicamentos, tratamientos y movilidad de la IPS hacia el albergue.

Rosa Mística vive y se mantiene vigente gracias a donaciones monetarias, alimentarias y de insumos para los hogares, de personas anónimas que como Juan Sebastián creen en las segundas oportunidades para quienes padecen esta enfermedad.

Con el deseo de que cada vez sean más las personas que se unan a esta causa, creó redes sociales para su fundación, donde constantemente solicita lo que le hace falta para el tratamiento de algún beneficiario de su labor.

Actividad física para una población trasplantada y llena de sueños

Acodet es una organización que surgió como una articulación de las pasiones de Edith Alejandra Martin, una médica colombiana con maestría en Epidemiología Clínica y 15 años de experiencia en trasplante: la medicina, con el trasplante, y el deporte.

Es así como desde 2015, Acodet ha trabajado incansablemente por promover el mejoramiento de la calidad de vida de la población trasplantada de Colombia a través del deporte y ejercicio, e impulsar la donación de órganos y tejidos con sus acciones, mostrando trasplantados exitosos e incluyéndolos en la sociedad, con su empoderamiento, fortaleza y ganas de luchar por sus sueños.

Ha sido tanto el impacto del trabajo de Alejandra, que hoy puede sentirse orgullosa de llevar a deportistas trasplantados a los juegos mundiales y latinoamericanos más importantes. En 2019, en los juegos mundiales de Newcastle, Inglaterra, trajo a Colombia nueve medallas, entre ellas, una de oro que se llevó una marchista trasplantada de hígado.

Ahora, le apuesta a seguir creciendo y llegar lejos con la nueva iniciativa de su organización: Acodet Kids, que busca abrirles espacio a niños trasplantados para que lleguen a los juegos llenos de esperanza y sueños cumplidos.

“Queremos lograr que cada vez haya más trasplantados soñadores, que sin acompañamiento se sientan independientes”.

La cocina como un instrumento de transformación social, amor y servicio

Así describe su labor social Roosvelt Morales Villarreal, un cartagenero que ha creído en las segundas oportunidades para una comunidad afectada por la pobreza y la ola invernal que dejó destrucción y desesperanza a su paso.

Se trata de la Isla León, un sector aún considerado como invasión, adonde llegó en 2016, con apenas $8.000 en el bolsillo, con el fin de llevar un plato de comida. Todo lo encontró inundado, pero al cabo de 15 días logró montar un gran sancocho comunitario y se dio cuenta de que su labor social no sería de un solo día.

Decidió seguir yendo en fechas especiales del año, organizando actividades para los niños, hasta que en 2018 regresó con la intención de crear un comedor infantil. Aun sin dinero, empezó alimentando a 200 niños, y hoy son 600 los que gozan de un delicioso plato preparado por él. “Ofrecemos nutrición, porque nutrimos el alma. Aparte de esto, brindo atención en salud, mejoramiento de vivienda, educación, recreación, deporte, talleres de lectura, expresión oral y las herramientas necesarias para transformar realidades”. En esta labor, Roosvelt logró reconstruir la casa de una familia que vivía entre escombros y con cimientos de plástico y madera.

Calidad de vida, resocialización y desarrollo humano a quienes más los necesitan

Hugo Humberto Cifuentes asegura que su espíritu de misericordia y solidaridad se despertó hace varios años, en medio de una experiencia religiosa. Específicamente, en 2002, logró consolidar su propio proyecto, la Fundación Hermanos de los Desvalidos, pensando en la atención para adultos mayores en situación de abandono con discapacidad física o cognitiva y en habitantes de calle que necesitan un proceso de resocialización y desarrollo humano.

Desde ese momento sostuvo su labor social gracias a benefactores voluntarios, hasta que en 2012 logró realizar alianzas con la Alcaldía de Medellín y de algunos municipios aledaños que han creído en él y le han ayudado a garantizar una mejor atención.

En su programa de adultos mayores en situación de abandono y discapacidad atiende a 40 ciudadanos y 60 usuarios en su programa de estabilización en salud de habitantes de calle. Además, su fundación alberga a otras 15 personas que no reciben apoyo de entidades gubernamentales y se mantienen de la fundación netamente.

Hugo Humberto dice que más allá de brindar una atención en salud, su intención es garantizar un desarrollo humano para estas personas, viéndolas no como vulnerables, sino como ciudadanos con capacidades, necesidades, potencialidades y sueños.

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