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El sector financiero latinoamericano pasó la prueba

Tras las recurrentes crisis de los ochenta y noventa, la estructura del sector financiero de América Latina registró grandes cambios que sentaron las bases para su expansión y fortalecimiento.

ENRIQUE GARCÍA, Presidente CAF
22 de marzo de 2012 - 03:11 p. m.

Esas reformas permitieron la profundización de los sistemas financieros de la región en un contexto de crecimiento económico, el cual fue acompañado de un adecuado manejo de las políticas macroeconómicas y una mayor integración con los mercados financieros internacionales. A lo largo de la última década, tanto la banca como los mercados de capitales en América Latina duplicaron su tamaño con relación al de las economías.

Si bien estos avances son muy positivos con respecto al desempeño en el pasado, al contrastarlos con otras regiones queda claro que nuestros sistemas aún tienen un largo camino que recorrer.

En primera instancia, el tamaño del crédito con relación al PIB en América Latina bordea el 40%, lo que representa menos de un tercio del valor que alcanza en los países de la OCDE y la mitad del valor que tiene en los países de Asia emergente.

La capitalización de los mercados de valores en América Latina es menos de la mitad que la de los países de Asia emergente y un tercio de las bolsas de las economías industrializadas.

Por último, el grueso de las emisiones en los mercados de deuda corresponde al sector soberano, lo que revela un uso modesto de esta forma de financiamiento por parte del sector corporativo. Ello se suma a que el financiamiento a través de dichos mercados se concentra en las grandes empresas y permanece virtualmente inexistente para las medianas.

Podemos decir entonces que, aún cuando se ha experimentado un cambio importante en los sistemas financieros de la región, América Latina sigue lejos de converger en un modelo en el que los mercados de valores constituyan una de las principales fuentes de financiamiento de las empresas, como sucede en las economías industrializadas.

Si bien es una realidad que persisten las brechas en el desarrollo financiero de la región, con respecto a las economías más avanzadas, también es cierto que las reformas de los últimos años parecen haber sentado bases más sólidas para una futura expansión. Prueba de ello es que los sistemas bancarios resultaron prácticamente inmunes a los embates de las recientes crisis financieras en EE.UU. y Europa.

En efecto, los altos niveles de capitalización de los bancos de la región, la ausencia de activos tóxicos en sus balances, sus bajos niveles de apalancamiento y la oportuna acción de los bancos centrales permitieron que el impacto de la crisis internacional sobre la banca de América Latina fuera moderado.

Estamos seguros de que, en este contexto, la banca jugará en la próxima década un papel fundamental en el propósito de una América Latina con crecimiento alto, sostenido y de calidad, que se vea traducido en mejores condiciones de vida para todos los sectores de la población.

Finalmente, en el propósito de potenciar el aporte de la banca comercial al crecimiento de los países, las alianzas entre la banca local y la multilateral deben continuar fortaleciéndose en los próximos años, para promover el desarrollo de los mercados financieros como un factor que impulsa el crecimiento de la economía en el largo plazo.

JAMIE DIMON

Presidente del JPMorgan Chase, el banco más grande de Estados Unidos. Fue director de primera línea de la Junta de Directores de la Reserva Federal de Nueva York. En 2006, 2008, 2009 y 2011 fue nombrado por la revista ‘Time’ como una de las 100 personas más influyentes del mundo.

1. Sin los errores del pasado

Hoy el sistema financiero de EE. UU. es fuerte, tiene más capital y liquidez, y muchas de las malas prácticas del pasado ya no están. Soy muy optimista respecto al futuro de la economía.

2. No habrá crisis

EE. UU. se encuentra en una posición mucho más fuerte de lo que fue en 2008 y no creo que una nueva crisis podría afectar el sistema bancario como lo hizo después de la caída de Lehman Brothers.

3. La regulación y sus implicaciones

No creo que la desregulación sea fuente de problemas para los bancos. Sin embargo, los recientes problemas sí evidenciaron la necesidad de algunos cambios en la regulación bancaria para supervisar mejor las operaciones de los bancos (en EE. UU.) y eso es lo que ha tenido lugar en los pasados meses.

4. Futuro optimista

No puedo predecir el futuro. Estoy seguro de que en los próximos 15 años el mundo será mejor y América Latina no será la excepción. Los bancos se fortalecerán y podrán apoyar las economías en crecimiento.

5. Lejos de Europa

Tanto los consumidores como las empresas están mejorando, independientemente de las cuestiones que tienen lugar en Europa, y esperamos que eso se mantenga.

BEATRIZ LARA

CEO Global de innovación del BBVA. Especialista en tecnología. Tiene estudios en el MIT Sloan y en Harvard University. Está encargada de los desarrollos del grupo financiero español, presente en 44 países.

1. Más allá de las oficinas

La banca se enfrentará al reto de deslocalizar el modelo y no estar basado en la oficina. Hay que llegar a los 2.500 millones de adultos no bancarizados con una vía que no sea la tradicional.

2. Pagos y micropagos

Los pequeños pagos, la clave: micropagos en un bus si necesitas pagar el pasaje. Y el pago social: cuentas bajo plataformas en donde cualquier persona puede recaudar dinero por una causa, sin que le cueste nada al donante.

3. Algoritmos abiertos

Empezar a reconstruir la banca y ofrecer piezas para que otras compañías hagan negocio con ellas, que progresen. Si tiene una tienda y vende electrodomésticos, puede encontrar algoritmos para que meta los datos del cliente y corra un ‘scoring’ y decida, como si fuera un banco, si a ese cliente se le da o no un crédito. Eso es construir y ofrecer competencias al servicio de los demás.

4. Servicios

La revolución del servicio llegará. Hay 6.000 millones de teléfonos inteligentes en el mundo. Eso cambiará el relacionamiento con el cliente. Si una compañía es buena en proveer un servicio, lo extenderá a otros campos.

5. Información pública

Los bancos piensan que lo que saben de sus clientes es propio y lo almacenan como oro en paño. Esa información debe ser abierta. La banca deberá entender al que no es su cliente y no está dentro de su base de datos.

Por ENRIQUE GARCÍA, Presidente CAF

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