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Fenómeno de El Niño: así está preparado EPM

Conozca la importancia de la capacidad de generación de Hidroituango para reducir la probabilidad de un racionamiento y otros datos claves.

15 de octubre de 2023 - 09:00 a. m.
El Proyecto Hidroeléctrico Ituango se localiza sobre el río Cauca.
El Proyecto Hidroeléctrico Ituango se localiza sobre el río Cauca.
Foto: Cortesía

Cada día el mundo se enfrenta a diferentes eventos por causa del clima. Según comparte el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el ciclo conocido como El Niño y su fase opuesta La Niña son la causa de la mayor señal de variabilidad climática en la franja tropical del océano Pacífico, en la escala interanual.

“Este evento se presenta en promedio cada tres a cinco años y lo que pasa es que se calienta la temperatura del océano Pacífico y eso genera que las lluvias disminuyan”, explica Alberto Mejía, gerente de Mercado de Energía Mayorista de EPM.

En este contexto, Mejía destaca que el fenómeno de El Niño afecta la capacidad de generar energía hidráulica para EPM, que disminuye un 15 % porque bajan las lluvias y los caudales. Esto se presenta en un período que puede durar alrededor de seis meses más o menos, que típicamente se da desde el último trimestre del año hasta el primer trimestre del año siguiente.

En este sentido, el experto se refirió al racionamiento que hubo en 1992 debido a El Niño, y a otros acontecimientos y medidas que se han tomado desde ese entonces.

“En el año 92 se presentó un fenómeno de El Niño que fue muy largo, no ha sido el más fuerte de la historia, ha habido más intensos como el de 2016, pero la diferencia es que en 1992 el sistema eléctrico no estaba preparado para enfrentar una sequía como la que hubo”, afirma Alberto Mejía, y agrega que otras de las razones son que “en 1992 el sector, que era atendido 100 % por el Estado, tenía un parque térmico que no estaba en condiciones adecuadas para operar de manera continua y también se sumó que había un proyecto muy grande, El Guavio, que se demoró en su entrada; entonces, eso obligó a establecer el racionamiento, que duró casi un año.

“A raíz de esa situación hubo un cambio muy importante y fue que surgieron las leyes 142 y 143 del año 94, que establecieron condiciones para prevenir un nuevo apagón. La primera fue permitir que empresas del sector privado pudieran participar montando plantas de generación hidráulicas, térmicas o de cualquier tecnología, y segundo, se creó el mecanismo del cargo por confiabilidad, un pago que se hace en la parte de generación de la factura de servicios públicos, el cual obliga a todos los generadores que tengan energía en firme a cumplir esas obligaciones cuando ocurra un Niño”, relata Mejía, quien enfatiza que “desde que se dio ese cambio en la ley y se estableció la reglamentación del cargo por confiabilidad, hemos tenido varios Niños muy fuertes, incluso más que el de 1992 y no se ha apagado el país gracias a esos mecanismos, que han funcionado bien”.

De esta manera, el experto asegura que no cree que haya posibilidades de un próximo apagón. “Tenemos una capacidad de generación suficiente, plantas térmicas e hidráulicas que han venido almacenando agua en sus embalses para cumplir esos compromisos de cargo por confiabilidad, por eso hoy tenemos los embalses alrededor del 80-82 % guardando el agua, porque la situación más crítica que se nos va a venir de déficit de lluvias será cuando empiece el verano; es decir, los momentos más críticos van a ser enero, febrero y marzo, y allí vamos a necesitar usar el agua de los embalses. Hoy la estamos guardando para cumplir esas obligaciones de energía firme del cargo por confiabilidad durante el momento de escasez”, sostiene Alberto Mejía.

De igual manera, EPM recientemente comunicó que entre noviembre de 2022 y finales de este año estará generando 1.200 megavatios con Hidroituango, que corresponden aproximadamente al 8 % de la energía del país; un aporte muy relevante en este momento de variabilidad climática.

“Nosotros logramos entrar dos unidades de generación a finales de noviembre del año pasado, que fue un hito muy importante, porque empezamos a cumplir nuestros compromisos de energía firme. Las obligaciones de esta energía que tiene el proyecto Ituango, en términos de energía, no de potencia, se cubren con las dos primeras unidades de generación. Es decir, ya teniendo dos unidades de generación produciendo, se cumple con el compromiso que tenemos en energía con el sistema”, cuenta el gerente de Mercado de Energía Mayorista de EPM.

“Lo que está sucediendo es que nos estamos enfrentando a una hidrología muy seca como consecuencia de El Niño. Entonces, las otras dos unidades (la tres y la cuatro) van a entrar para cumplir el compromiso de los 1.200 megavatios de potencia, pero una cosa es la potencia, que es la capacidad de producir, y otra cosa es cuánta agua me llega para poder producir los 1.200″, asegura Alberto Mejía.

Y explica que, “a pesar de que el caudal está muy reducido, hoy estamos atendiendo alrededor de un 6 % de la demanda con las dos unidades de Ituango; eso implica que están entregando, en plena condición de Niño, una producción continua de 600 megavatios que están entregando toda su energía firme, que es energía renovable, no produce emisiones y además es energía que está entrando a precio mínimo, y, por lo tanto, que está contribuyendo a que el precio de bolsa no suba más, porque hoy en día, si no estuvieran esos 600 megavatios, el precio en la bolsa estaría más arriba porque necesitaríamos térmica más costosa”.

EPM está mejor que nunca

Entre tanto, Alberto Mejía recalcó que los embalses de las centrales hidroeléctricas de propiedad de EPM están listos para enfrentar un fenómeno de El Niño. “Nosotros tenemos varias centrales con embalses de diferente capacidad de almacenamiento; el más importante es el del Peñol, que está en el 88 % de su capacidad; tenemos también otros como el de Riogrande II, que está en el 81 %, y el de Miraflores, en el 80 %; es decir, en todo nuestro porcentaje agregado de embalses estamos alrededor del 82 %. El objetivo es mantener los embalses en ese orden, durante estos meses que todavía son de invierno, y empezar a utilizarlos de diciembre a enero, cuando empieza el verano. Necesitamos, para que el país no se apague, utilizar ese embalse y llevarlo hasta el mes de abril, que es cuando finaliza el calor”, confesó el gerente de Mercado de Energía Mayorista de EPM.

Hidroituango, energía limpia y renovable

Alberto Mejía también habló de lo que significa que la energía de las centrales hidroeléctricas sea limpia y renovable.

“Colombia tiene una gran fortaleza en su matriz de generación, y es que históricamente ha sido una muy hidráulica: más o menos un 70 % de nuestra capacidad de generación es hidráulica. Con la entrada de Ituango eso aumenta. Y en el contexto que tenemos hoy en el mundo, que necesitamos una descarbonización del planeta y que entren fuentes renovables que no generen emisiones de CO2 a la atmósfera, esta es una ventaja competitiva muy importante que el país tiene”, aseguró el experto.

“Colombia debe complementar sus fuentes renovables con la eólica y con la solar, y ese es el propósito que se ha tenido desde hace ya varios años, pero sin perder de vista que la hidráulica es renovable y es un kilovatio hora competitivo en términos del costo del kilovatio hora. Además, los embalses son un complemento ideal para la eólica y la solar”, agrega Mejía.

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