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Finalistas en la categoría Educación de Titanes Caracol 2020

Iniciativas que trabajan por una educación con sentido social

Estos fueron los cuatro finalistas en la categoría Educación de Titanes Caracol 2020. Conozca sus historias.

20 de diciembre de 2020 - 09:00 a. m.
Finalistas en la categoría Educación de Titanes Caracol 2020.
Finalistas en la categoría Educación de Titanes Caracol 2020.
Foto: Cortesía

Un homenaje al patrimonio

El desierto de la Tatacoa se ha convertido recientemente en uno de los referentes del turismo nacional en el mundo; sin embargo, su importancia y belleza datan de millones de años.

Que hoy el mundo tenga la oportunidad de conocer las especies que habitaron esta tierra es gracias a la labor de paleontología que ha venido realizando Andrés Felipe Vanegas con la creación del Museo de Historia Natural La Tatacoa, un proyecto que nació como resultado de un hallazgo de dos fósiles que lo llevaron a reflexionar sobre la importancia de estudiar este patrimonio.

“Este es un espacio pensado y creado para conservar y hacer divulgación científica, con un enfoque educativo y social. Tiene como objetivo proteger el patrimonio paleontológico del desierto de la Tatacoa y preservar la memoria histórica del pasado biológico y geológico de nuestro territorio. Adicionalmente, tiene un componente educativo, que es la capacitación a niños, jóvenes y adultos sobre la importancia de esta ciencia”, explica.

Aunque antes se desempeñaba como vigilante, sus habilidades en la paleontología le permitieron contactarse con varios de los más importantes profesionales de ese campo en Colombia, al punto de contar hoy con una exposición que fue donada por el Parque Explora de Medellín y un laboratorio de paleontología que fue construido con donaciones de William Anders, astronauta del Apolo 8, a través del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de Panamá.

“Lo más satisfactorio ha sido ver cómo toda la población del municipio de Villavieja se ha dado cuenta del valor que tiene la paleontología en los diferentes contextos”, cuenta Andrés Felipe.

El arte de aprender haciendo

La Casa del Joven Hermana María Agudelo es un programa de la Corporación Centro Comunitario la Rosa, que desde hace 25 años trabaja en “tender la mano educativamente” a la juventud menos favorecida y en riesgo psicosocial, ante la violencia que desencadena el conflicto armado en Colombia, particularmente en el departamento de Nariño.

“El programa nació para promover el buen uso del tiempo libre de niños y jóvenes. Trabajamos en formar en el sentido crítico y creativo ante la realidad, se potencia el desarrollo de la interioridad, el ser, se capacita en unos saberes, se les ayuda al desarrollo de habilidades (el saber hacer un oficio) y las motivaciones (el querer hacer), promoviendo así el desarrollo integral de los jóvenes”, cuenta Ana Beatriz Acosta, líder de esta iniciativa.

La formación de niños y jóvenes incluye la capacitación técnica con énfasis en arte y emprendimiento; un técnico laboral en diseño, corte y confección, y en elaboración de alimentos, y cuatro talleres de formación: artes gráficas, artes manuales, música y sistemas digitales. La Casa del Joven es como un hogar para más de 150 jóvenes de contextos vulnerables del departamento de Nariño y de Pasto, que consideran este espacio formativo como el lugar donde es posible cumplir un sueño.

“Lo más satisfactorio en esta misión es verlos partir triunfantes, con la solidez fundamental que les permitirá ascender en la escalera del estudio universitario o técnico, subir sin egoísmos en el servicio a los demás, en el logro del trabajo que produce la subsistencia digna, subir manteniendo el esfuerzo serio y duro, pero siempre con pasos firmes”, detalla Acosta.

Educación con sentido social

Pudo haber sido un bibliotecólogo más de los que se gradúan en Colombia, pero el sentido social y las ganas de marcar la diferencia en las comunidades donde habita hicieron que Iván Triana creara un nuevo concepto de bibliotecas que funcionan como espacios para la transformación de vidas.

“La Biblioteca de la Creatividad es un lugar que tiene como propósito erradicar la pobreza mental de los niños y jóvenes de comunidades rurales y emergentes a través del desarrollo de las habilidades de liderazgo, innovación y emprendimiento”, explica.

El primer caso de éxito funciona desde hace once años en la vereda Quiba (Ciudad Bolívar, en Bogotá), donde Iván y sus voluntarios les han enseñado a más de 400 niños a descubrir sus talentos, convertirlos en emprendimientos y convencerlos de que ellos son los agentes de cambio.

Cuenta que lo más satisfactorio hasta el momento “ha sido diseñar un modelo de gestión que convierte a las bibliotecas en el mejor lugar para invertir el tiempo libre de manera voluntaria. Me siento orgulloso de aportar a mi profesión de bibliotecólogo, convirtiendo las bibliotecas en nuevas ideas y en puntos de encuentro para la transformación de vidas”.

A lo largo de estos años, más de 4.000 voluntarios de empresas y organizaciones sociales de Bogotá han pasado por la Biblioteca de la Creatividad y les han compartido a los niños y jóvenes conocimientos a cambio de tareas como sembrar un árbol, caminar por la vereda o alimentar a las mascotas, entre otras.

El objetivo a futuro es replicar el modelo de la Biblioteca de la Creatividad en todo el país.

Inglés y deporte: el “match” perfecto

“No hay grandes resultados sin enormes sacrificios”, afirma Adriana Archila al contar la historia de su Fundación Match Tenis. Un proyecto que surgió en diciembre de 2018 con el propósito de contribuir en la construcción de paz a través de este deporte, generando oportunidades y cambios trascendentales en las dinámicas sociales de niños que han sido víctimas del conflicto armado.

Todo empezó cuando Andrea se propuso llevar el tenis de campo a Altos de Cazucá, en Soacha, Cundinamarca. Un sueño que hoy ya cuenta con 45 niños entre los 6 y 18 años, quienes reciben una formación deportiva con las clases de tenis, el aprendizaje de inglés y una formación integral que trabaja en el cambio de mentalidad y paradigmas.

“Estas clases están dirigidas a niños y jóvenes que han sufrido el conflicto armado. Lo que buscamos es generar oportunidades multidimensionales orientadas al liderazgo comunitario, con el fin de que ellos las apropien y repliquen en su vida cotidiana, encontrando así medios para construir desde la memoria oportunidades para sus comunidades con proyección al futuro”, detalla Archila.

Mientras hace memoria de uno de los momentos que más la convenció de estar ahí: “Cuando llegué a Cazucá les pregunté cuál era su mayor sueño. Uno de ellos, de nueve añitos, me dijo: ‘Quiero ser sicario’”. Esa respuesta fue un flechazo a mi corazón, ahí decidí que esa sería la comunidad en la que quería iniciar el proyecto. Hoy es un chico que sueña con ser tenista y abogado”.

El sueño de Adriana es llevar la Fundación Match Tenis a todo el territorio nacional. Por eso entre sus planes está iniciar el proyecto el próximo año en la Zona Sabana, en 2022 en Palomino, en 2023 en Tumaco, en 2024 en el oriente antioqueño y en 2025 en Riosucio.

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