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La Cumbre de AL-CUE vivida por los limeños

La capital peruana albergó durante tres días a 60 mandatarios de diferentes países durante la V Cumbre América Latina, El Caribe y la Unión Europea, ALC-UE, y aunque ellos estuvieron por pocos días, los limeños comenzaron  a prepararse con casi dos meses de anticipación.

El Espectador
18 de mayo de 2008 - 03:03 p. m.

Con la Semana Santa llegaron los principales arreglos, varias arterias de la ciudad fueron cerradas para hacerles un “reparcheo” y lograr, al paso de las diferentes delegaciones, una calle tan suave como la “alfombra roja”. 

Si bien es cierto, que algunos sectores de estas avenidas (como la Arequipa) lograron repararse, otros tramos no contaron con la misma suerte o tiempo necesario para su arreglo. La ciudad de Lima vivió dos meses, antes de la cumbre, un tráfico caótico a causa de múltiples vías cerradas.

Algunos distritos, como el de Miraflores, para bien o para mal, sintieron los mayores arreglos; calles, parques, malecones, locales comerciales, hoteles y restaurantes se vistieron de gala para tan esperada visita, pero durante su preparación los limeños tuvieron que sufrir el cierre de algunos de estos sitios para su debida reparación.

Sin embargo, no todo fue caos, las mejoras fueron altamente notorias en los principales sitios turísticos. Uno de estos fue el parque de Miraflores que contó por más de un mes con una exposición de  fotos del mundo tomadas desde el aire que impactaban a todos los visitantes.  Así mismo, una galería de fotos locales dejaban ver la tenacidad de los pueblos peruanos y las principales actividades comerciales de ellos.

El día de la verdad

El viernes 16 de mayo fue el día principal de la Cumbre.  Todas las delegaciones hacían su desfile por la avenida Javier Prado con Aviación para llegar hasta el Museo de la Nación, lugar en el que el presidente Alan García los esperaba para dar inicio al evento. Motivo por el cual, toda la avenida fue cerrada durante la mañana.

Mientras los Jefes de Estado discutían los principales problemas ambientales y económicos de sus pueblos, los jefes de las instituciones públicas peruanas se debatían organizando Lima.

Al comenzar la tarde más vías fueron cerradas, pero para ese momento, los canales locales habían informado a toda la ciudadanía de estos cambios.  Como medida preventiva vehicular, fueron decretados días festivos jueves, viernes y sábado para alivianar el tránsito, medida que con gusto recibieron la mayoría de limeños para poder disfrutar de una u otra forma de la cumbre.  Y así fue.

Al llegar la noche  Miraflores se convirtió en una ciudadela de vida nocturna. La municipalidad de este sector organizó “Lima Blanca” una actividad que tenía como propósito ofrecer muestras culturales a extranjeros y limeños desde las 7 de la noche hasta las 6 de la mañana.  Miles de personas se dieron encuentro a lo largo de la Avenida Pardo para observar desfiles de danzas folclóricas y a su vez, el desfile del personaje principal de la noche: la papa. Tubérculo que fue elegido como producto base de todos los principales platos peruanos.

Con la llegada de la madrugada se fue la Cumbre, las delegaciones de gobiernos extranjeros retornaban a sus países y los limeños regresaban a sus casas después de una noche de espectáculo.

Aún continúan algunas calles cerradas, la normalidad no regresa del todo a las vías de la capital del Perú.  Pero pese a todas las incomodidades sufridas a lo largo de estos dos meses, los limeños saben que mostraron la mejor cara de su ciudad y encantaron al mundo entero. 

Sólo resta esperar el nuevo caos que con seguridad causará en noviembre el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico, APEC.

Por El Espectador

 

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