Lo dice el infectólogo Carlos Humberto Saavedra

“No es tiempo de bajar la guardia ante COVID-19”

El 24 de septiembre (4:00 p.m.) el infectólogo participará en el foro de El Espectador “El futuro de la pandemia y la esperanza de una vacuna”.

María Alejandra Moreno
18 de septiembre de 2020 - 10:26 a. m.
Varios países del mundo siguen en la búsqueda de la vacuna contra el coronavirus.
Varios países del mundo siguen en la búsqueda de la vacuna contra el coronavirus.
Foto: EFE - Agencia EFE

Después de cinco meses del aislamiento preventivo obligatorio y ahora con una reapertura económica paulatina, las personas están a la espera de una vacuna para poder volver de alguna manera a sus actividades cotidianas y salir con mayor seguridad. Científicos de todo el mundo están trabajando para lograr resultados, pero, como señala Carlos Humberto Saavedra, infectólogo y coordinador del Consenso colombiano de atención, diagnóstico y manejo de la infección por COVID-19, “todo tiene su debido proceso y eso lleva tiempo. Por ello, la mejor manera para hacerle frente a la pandemia es seguir con el autocuidado y los protocolos de bioseguridad”.

Saavedra, infectólogo de la Clínica Azul, participará en el foro de El Espectador “El futuro de la pandemia y la esperanza de una vacuna”, y como antesala nos habla acerca del panorama del coronavirus en Colombia y los retos que se presentan.

¿Cómo avanza la pandemia en el país?

Colombia es un país heterogéneo con ciudades en diferentes estructuras y comportamientos respecto al virus. Entonces podemos decir que las ciudades más grandes de Colombia —como Bogotá, Barranquilla y Cali y unas ciudades intermedias como Cartagena— ya pasaron la parte más grave y están bajando. Y, por el contrario, otras regiones del país apenas van a iniciar ese ascenso. De esa manera, estamos a la espera de analizar si tenemos un rebrote o el segundo pico, previsto entre noviembre y diciembre, en ciudades como Bogotá.

¿Qué factores influyen?

En todas las epidemias que se han presentado en el mundo, las primeras personas afectadas son las más susceptibles, las que tienen más riesgo de adquirir la infección. Eso puede representar, de acuerdo con el tipo de susceptibilidad, el 20 % de toda la población, para otras el 40 % o el 85 %. Este virus es tan extraño que no sabemos cuánto es el nivel de la población susceptible. Pero tenemos diferentes grados y podemos inferir a partir de lo que ha sucedido en grupos poblacionales cerrados. Un informe de los Estados Unidos demostró tres escenarios totalmente diferentes. Un primer escenario es el crucero Diamond Princess, con una tasa de infectabilidad cercana al 20 %. El segundo es un crucero de la Patagonia que tuvo una tasa de ataque del 59 %. El tercer escenario fue en un bote pesquero donde todos estuvieron en contacto continuo durante cerca de 18 días, la tasa de ataque fue del 80 %. Entonces aún no sabemos el porcentaje de susceptibilidad en Colombia y eso nos exige que no se baje la guardia con los protocolos de bioseguridad.

¿Es tiempo de extremar las medidas?

Con la apertura económica, que tenía que darse porque todos tenemos que trabajar y poder comer, indiscutiblemente se aumenta el flujo de personas en la calle, las interacciones y el riesgo de contagio, pero no sabemos cómo se va a comportar el virus. Por eso, es determinante seguir con el uso de mascarilla facial, que debe cubrir la boca y la nariz, el lavado de manos y el distanciamiento social, que es lo más efectivo en este momento.

Las personas están a la espera de una vacuna, ¿cómo avanza el tema?

La vacuna va a ayudarnos y hay que tenerla, pero no existe una vacuna mágica o un modelo que nos diga que será efectiva. Lo que pasa con las vacunas es que se transmite la marca del virus a la sangre, así el cuerpo reconoce que ese virus existe de mentiras y genera un ataque, pero uno de los daños que puede producir son enfermedades de rebote inmunológico.

¿Eso qué significa?

Que le puede dar de una forma catastrófica o le puede producir un efecto adverso, como sucedió en Inglaterra con una persona que le dio esclerosis lateral, que es una forma de daño del sistema nervioso central que puede dejar al individuo paralítico de por vida. Por eso, se tendría que asegurar que la vacuna no produzca tanto daño.

En el mundo vamos en la fase tres, pero como hay una carga política lo que vemos es que los países quieren decir yo fui el que hice la vacuna; por eso están los rusos, los chinos y los americanos en esa carrera para decir que fueron los primeros. Pero la ciencia no entiende de política y lo que se debe saber es cómo le va a la gente. Por eso mientras se da ese proceso es mejor seguir con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud de hacer las vacunas con todo su debido proceso.

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