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Porque los papás también se cuidan

Aumentan los hombres interesados en su cuidado personal.

Viviana Londoño
25 de junio de 2010 - 08:43 p. m.

Aunque muchos hombres siguen negando que les encanta cuidarse, la verdad es que cada vez son más quienes se atreven a pisar un terreno reservado por siglos, sólo para las mujeres.

La diferencia es que no tienen que hacerlo en los tradicionales salones de belleza ni con productos diseñados para la mujer. Hoy hay diferentes espacios dedicados a ellos, que ofrecen todo tipo de servicios y van desde simples cortes de cabello hasta paquetes completos de relajación que pueden durar varias horas.

No es extraño, entonces, que un papá activo quiera pasar una tarde de spa antes de volver a su casa, o que dedique sus mañanas a un entrenamiento personalizado para mantenerse en forma.

Tampoco es curioso que separe en su agenda el tiempo justo para un buen masaje y que en sus planes periódicos esté una limpieza profunda de piel.

Esa imagen de papá cansado, recostado en el sofá con una barriga prominente, que sólo presiona las teclas del televisor, se está renovando cada vez más.

Hasta hace poco un buen baño, la afeitada obligada en las mañanas y un poco de desodorante eran los toques suficientes para un papá promedio. Los productos para ellos eran reducidos y las mujeres estaban casi siempre encargadas de conseguirlos.

Entonces los kilos de más, las uñas en desorden y los pelos en exceso en una piel áspera y descuidada no eran una preocupación mayor. Sin embargo, en lo que podría llamarse una revolución masculina, desde hace unos años, los que siempre fueron relegados de los secretos de la belleza han venido reclamando un lugar para el cuidado de su apariencia.

No es poco el espacio ganado por los hombres que asumieron el reto de cuidarse. En Bogotá, por ejemplo, la oferta va desde estanterías más amplias en los supermercados con productos sólo para ellos, hasta la apertura de nuevos establecimientos que ofrecen servicios exclusivamente masculinos. Y hasta las barberías, esos lugares casi extintos que se creían en el olvido, regresaron revitalizadas para aquellos hombres cansados de lidiar con máquinas de afeitar y la irritación en la piel. Allí, mientras un barbero especializado les cubre la piel con espuma caliente, los papás pueden ver sus revistas favoritas y tomar un buen trago mientras hablan con los amigos.

Terapias antiestrés, masajes reductores y tonificantes, así como coloración de cabello son algunas de las posibilidades que están en el nuevo menú que los papás empiezan apenas a descubrir.

Ya no será una excusa la falta de ofertas para que los papás no se comprometan con el cuidado personal y el equilibrio entre la mente y el cuerpo. Por el contrario, hay un sinnúmero de oportunidades que permiten la posibilidad de experimentar nuevas sensaciones y convencerse de que definitivamente los hombres disfrutan al cuidarse y este es el momento indicado para empezar a hacerlo.

Por Viviana Londoño

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