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Puso al mundo a zumbar

Con una empresa valorada en US$400 millones y presencia en más de 180 países, se puede decir que el caleño beto pérez ha cumplido sus sueños. Zumba, la modalidad de ejercicio aeróbico al son de música tropical y colombiana, le enseñó a la gente a sonreír y disfrutar a la hora de hacer ejercicio.

Redacción Gente
02 de abril de 2014 - 09:59 a. m.
Puso al mundo a zumbar

Beto Pérez revolucionó el mundo del fitness un día que llegó a trabajar al gimnasio donde dictaba una clase de aeróbicos en Cali y, como no había preparado nada para los 60 minutos de ejercicio, decidió improvisar. Sacó de su mochila casetes de salsa de los 80 y puso a la clase a bailar. Hoy su invento cuenta con 15 millones de aficionados y su empresa ya se valora en US$400 millones.

¿Por qué irse a Estados Unidos?

Decidí mudarme porque mi idea de incorporar baile y aeróbicos era nueva para los estadounidenses y sentí que podía llenar un lugar que nadie había ocupado.

¿Existe el “sueño americano”?

¡Sí, claro! Creo en los sueños y creo que EE.UU. brinda muchas oportunidades si trabajas con disciplina y una visión clara de lo que quieres.

¿Cómo nació zumba?

Sólo pensé en improvisar para no verme como el instructor irresponsable. Cuando terminé, vi que había sido el momento preciso para lo que había tenido en mente mucho tiempo; la idea de bailar mezclando pasos de baile con pasos aeróbicos, usando toda clase de ritmos como salsa, merengue, chachachá, hip hop y reggae. La gente usualmente relaciona ejercicio con dolor y sacrificio, pero Zumba es una forma más fácil y divertida.

¿Por qué música latina?

Sin querer fui visualizando los cambios que la industria del fitness iba a tener. De alguna manera sabía que llegaría el momento en que los aeróbicos tendrían que explorar otros ritmos. Como profesor de step y aeróbicos, las clases se me hacían largas por usar el mismo ritmo durante una hora. Con diferentes ritmos, lo disfrutaba mejor y la clase se me pasaba rápido.

¿De dónde viene el nombre zumba?

Mis clases en Colombia se llamaban rumba. Para los estadounidenses la R es complicada. Me senté con un amigo a buscar un nombre con “gancho” para reemplazar rumba y entre las opciones teníamos tinga, tunga, mango y, finalmente, ganó zumba. Decidimos hacerlo con “Z” porque me gusta el zorro. Surgió de forma muy orgánica.

Cuéntenos sobre uno de los momentos más amargos que ha tenido en su búsqueda…

Una vez que fui a visitar un gimnasio en Nueva York y el taxista me cobró más de la cuenta, dejándome sin dinero para el hotel; esa noche me tocó dormir en una gasolinera en pleno invierno y nevando. En realidad, tuve muchas pruebas duras, pero siempre creí que eso me fortalecía para seguir luchando por lo que quería.

¿Y uno muy feliz?

Mirar atrás y ver el recorrido y a dónde he llegado con mi idea me hace feliz. Me hace feliz ver cómo zumba cambió positivamente la vida de muchas personas, inspirando a miles de instructores alrededor del mundo. Me hace feliz haber sido nominado compañía del año 2012. Uno de mis momentos más felices fue reunirme con mi mamá después de estar separados 10 años.

¿En Colombia no hubo éxito?

Fui exitoso en Colombia. Trabajé con grupos y artistas reconocidos como Luna Verde y Sony Music, y fui coreógrafo de Shakira y Marcelo Cezán a comienzos de sus carreras. Pero llegué a un punto donde no pude crecer más. No me conformé y decidí buscar nuevas oportunidades.

¿Este es el sueño cumplido?

He logrado parte de mis sueños. Siempre soñé con la idea de viajar por el mundo y ver muchas personas bailar al mismo tiempo, mientras yo enseñaba. Es lo que hago en mis conciertos de fitness. Aun sigo soñando; me hace seguir reinventando ideas y crecer como instructor, artista y persona.

¿Hubo suerte en el éxito?

La suerte no existe, uno se forja su propio destino. Como el pescador que tira carnada varias veces hasta que pesca su presa, hay que intentarlo muchas veces, con paciencia y perseverancia. Esperé 20 años para que todo esto me llegara; la jefa de un gimnasio en Miami me dio la oportunidad de presentarme. Mientras hacía la audición, gente que pasaba se unió a la audición y se convirtió en una clase. La jefa me dio la oportunidad de ser instructor en su gimnasio y me dediqué a crear fama como instructor en esta ciudad.

¿El siguiente sueño?

Tengo muchos. Sueño con un musical de zumba, un Broadway show, escribir mi autobiografía, tal vez una película. Sueño con que en todos los gimnasios del mundo la enseñen. Sueño no dejar de soñar.

Por Redacción Gente

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